Bruselas estudia subir los impuestos al alcohol para reforzar la lucha contra el cáncer

La revisión fiscal incluye advertencias sanitarias en las etiquetas y genera rechazo en el sector vinícola europeo

Lunes 13 de Abril de 2026

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La Comisión Europea está preparando una revisión de la directiva que regula los tipos mínimos del impuesto especial sobre el alcohol. Esta medida forma parte de la estrategia de la Unión Europea para prevenir el cáncer, conocida como BECA, que se puso en marcha en 2021. El documento de trabajo, fechado el 4 de febrero de 2025, señala que más del 90% de las acciones previstas en este plan ya están completadas o en marcha.

Actualmente, el vino y otras bebidas fermentadas tienen un tipo mínimo de impuesto especial fijado en cero, mientras que la cerveza, los productos intermedios y el alcohol etílico sí están sujetos a impuestos positivos. La Comisión considera que la fiscalidad sobre el alcohol es una herramienta estratégica para reducir los problemas de salud relacionados con su consumo. En 2022, se atribuyeron más de 1,3 millones de muertes al consumo de alcohol en la Unión Europea.

El documento también menciona la necesidad de evaluar el mercado y adaptar la regulación a los cambios recientes. Esta evaluación servirá para abrir un debate con los Estados miembros sobre posibles modificaciones en la normativa fiscal. Además, la estrategia BECA incluye propuestas para regular la información al consumidor y la publicidad del alcohol. Entre las medidas estudiadas figura la introducción de advertencias sanitarias en las etiquetas de las bebidas alcohólicas, siguiendo el modelo aplicado al tabaco.

En 2020, la Comisión realizó un estudio externo y abrió consultas públicas con autoridades nacionales y partes interesadas para recoger opiniones sobre esta hoja de ruta. La Comisión insiste en que cualquier análisis futuro buscará equilibrar la libre circulación de mercancías, los ingresos fiscales nacionales, los intereses sanitarios y la prevención del fraude.

Las propuestas han generado preocupación en sectores como el vinícola italiano y europeo. La Unione Italiana Vini ha pedido a los Estados miembros y a los eurodiputados italianos que rechacen el documento, alegando falta de consulta pública suficiente con los actores implicados. El grupo político Liga ha expresado dudas sobre las intenciones detrás de estas medidas. Anna Maria Cisint, primera firmante de una pregunta parlamentaria al respecto, ha calificado la iniciativa como una “cruzada peligrosa” que oculta sus verdaderos objetivos bajo argumentos sanitarios.

Por ahora, no se ha iniciado ningún proceso legislativo formal. Cuando la Comisión presente propuestas concretas, estas deberán pasar por comités parlamentarios y ser revisadas por los Estados miembros.

Alessandra Moretti, eurodiputada del Partido Democrático e integrante del nuevo Comité de Salud Pública, ha subrayado la importancia de avanzar en la lucha contra el cáncer. Por su parte, Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura, ha reconocido que es necesario actuar y ha anunciado planes para presentar un paquete específico dirigido al sector vitivinícola a partir de marzo.

En Italia, el Servicio Nacional de Salud destina unos 16.000 millones de euros anuales a gastos relacionados con el cáncer, lo que representa el 14% del presupuesto sanitario total. Los defensores de una revisión fiscal argumentan que aumentar los impuestos sobre el alcohol podría ayudar a financiar los costes sociales y sanitarios derivados de las enfermedades asociadas al consumo alcohólico.

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