Viernes 15 de Mayo de 2026
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China ha introducido desde el 1 de abril una nueva regla para calcular el impuesto especial sobre la cerveza cuando la venta se hace a un distribuidor vinculado. La Administración Estatal de Impuestos ha fijado que la base imponible será el mayor de dos valores: el precio de salida de fábrica o el precio de reventa al exterior del distribuidor relacionado.
Hasta ahora, en estos casos se tomaba como referencia el precio de venta del distribuidor. Con el cambio, si el precio de fábrica es superior, ese importe pasará a ser el que se use para calcular el tributo. La medida afecta a fabricantes con redes de distribución vinculadas, incluidas empresas mixtas y filiales de grupos extranjeros que operan en China.
La norma utiliza la definición habitual de parte relacionada en materia fiscal. Incluye vínculos por participación accionarial directa o indirecta del 25% o más, dependencia financiera, licencias, gestión compartida o relaciones familiares. Para las empresas, esto obliga a revisar los precios internos y la documentación que justifica esas operaciones.
En la práctica, el cambio puede alterar la carga fiscal y los márgenes de los productores de cerveza. Las compañías tendrán que recalcular su exposición por marca y por referencia comercial, además de revisar si sus precios intragrupo resisten una comprobación por valor de mercado. Si una empresa quiere mantener un precio de fábrica bajo, deberá poder justificarlo ante la administración tributaria.
El mismo paquete normativo incluye cambios para el baijiu, el aguardiente chino. La Administración Estatal de Impuestos ha modificado los formularios de declaración del impuesto especial y ha añadido dos anexos específicos para este producto. Las nuevas obligaciones entrarán en vigor el 1 de junio y se aplicarán desde el periodo de declaración de julio para las empresas que liquidan trimestralmente.
Uno de los nuevos anexos recoge el detalle del cálculo del impuesto por unidad mínima de venta, con datos sobre volumen, precio de fábrica y precio declarado, separados entre compradores vinculados y no vinculados. El segundo exige información sobre los distribuidores relacionados, con nombres, regiones y periodo de vinculación. La administración quiere así tener una trazabilidad más precisa del cálculo fiscal en cada línea de producto.
En el caso del baijiu, el impuesto especial ya se calcula sobre la base más alta entre tres referencias: precio de fábrica, precio exterior del distribuidor vinculado o precio mínimo estimado por la autoridad fiscal. Si no existe ese precio mínimo y el producto se vende a una parte relacionada, la administración puede fijarlo en el 60% del precio de reventa cuando el precio de fábrica sea inferior al 70% de esa reventa.
Las nuevas exigencias apuntan a un control más fino sobre las bebidas alcohólicas sujetas a impuestos especiales. Aunque el baijiu es una categoría muy concreta del mercado chino, las autoridades lo usan también como referencia para reforzar las obligaciones de cumplimiento en otros sectores sujetos a gravamen especial.
Para las empresas extranjeras con actividad en China, estas medidas obligan a revisar sistemas internos, registros comerciales y herramientas de planificación fiscal. En cerveza, el impacto será inmediato desde abril; en baijiu, las compañías tienen margen hasta junio para adaptar sus procesos antes de que entren en vigor los nuevos formularios.
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