Neil Utley compra Château Vignelaure y abre una nueva etapa en Provenza

La finca histórica prevé replantar viñedo y modernizar bodega sin alterar el estilo de sus vinos

Lunes 27 de Julio de 2026

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El empresario británico del sector asegurador Neil Utley ha comprado Château Vignelaure, una de las fincas históricas del vino en Provenza, en una operación cerrada el pasado 23 de julio. La adquisición abre una nueva etapa para esta propiedad de la denominación Coteaux d’Aix, con planes de inversión en el viñedo y en la bodega, mientras la región mantiene una fuerte orientación hacia el rosado.

La finca está situada en el norte de Provenza, a más de 400 metros de altitud, en la ribera sur del río Durance. Château Vignelaure fue fundado en 1960 por Georges Brunet y ganó peso en la segunda mitad del siglo XX por su apuesta por tintos elaborados con Cabernet Sauvignon y Syrah, una combinación poco habitual entonces en la zona. Esa línea influyó en otros productores de la región. Eloi Durrbach, que trabajó en Vignelaure en aquella etapa, plantó después esas mismas variedades en Trévallon.

Utley llega a una propiedad con una trayectoria marcada por varios cambios de manos. Entre sus antiguos propietarios figura Maharajah Shivdasani, que también tuvo Château Saint-Jean de Villecroze y Château Galoupet, hoy en manos de Moët Hennessy. Después pasó por el irlandés David O’Brien y, desde 2007, por la pareja danesa-sueca formada por Mette y Bengt Sundstrøm.

Los Sundstrøm nombraron en 2008 al actual director y enólogo, Philippe Bru. Utley ha decidido mantenerlo al frente de la explotación. Bru ha avanzado que la intención es conservar el estilo de los vinos de la casa y mejorar calidad, imagen y ventas. “Nuestro plan es seguir con el mismo estilo en los tres colores, mientras mejoramos la calidad, la imagen y las ventas”, afirma.

La nueva propiedad prevé invertir tanto en la replantación del viñedo como en la modernización de la bodega. Parte de las instalaciones actuales se remontan a 1972, fecha de la última gran reforma del edificio. No se han comunicado cifras económicas de la compra ni del plan inversor.

La operación tiene interés para el sector de bebidas porque supone la entrada de capital extranjero en una finca con peso histórico dentro del vino provenzal. Si esas inversiones se materializan, podrían acelerar la renovación agronómica y técnica de la propiedad y reforzar su posición comercial en una zona donde el rosado marca buena parte del mercado.

Ese punto es uno de los asuntos abiertos tras la compra. Aunque Vignelaure fue durante años una referencia por sus tintos de guarda, el reparto actual de su producción refleja el cambio del mercado regional. El 40% del volumen corresponde a rosado y el 20% a blanco. Solo el 40% de las 56 hectáreas plantadas se dedica ya a los tintos que dieron fama a la finca.

El blanco incluye una proporción amplia de Sauvignon Blanc, variedad que funciona bien en el norte de Coteaux d’Aix, a lo largo del valle del Durance y en las colinas de Trévaresse. En los alrededores inmediatos también se aprecia ese giro hacia otros perfiles comerciales: Maison Saint Aix, situada a unos cinco kilómetros al norte, produce solo rosado.

Junto al negocio vinícola, los nuevos planes para la propiedad incluyen una línea de cosmética inspirada en la naturaleza bajo la marca Maison Minu, elaborada con aceite de pepita de uva, aceite de oliva y miel procedentes de la finca, además de un spa. Al tratarse de la primera incursión de Utley en el vino, queda por ver qué peso tendrá a medio plazo el vino premium dentro del proyecto total de Vignelaure.

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