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¿Cuál es el mejor momento para podar la vid?

Marta Garrido

Lunes 23 de Abril de 2018

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Cuando llegan los primeros fríos, surge la duda del viticultor sobre cuál es el mejor momento para podar la vid

De forma general, se puede afirmar que el período más adecuado es cuando la planta está en reposo, entre la caída de la hoja, aproximadamente en el mes de noviembre y el momento de la brotación, al inicio de la primavera. Y siempre debe realizarse en el período de dormición de las yemas latentes.

Es decir, actualmente, en abril, las podas han debido terminarse. Incluso las más tardías (luego ya hablaremos del aclareo o la poda en verde).

El ciclo fenológico de la vid hace que terminado el lloro, la planta comience a despertar en estos momentos, abriendo ya las yemas hasta ahora latentes.

Una pequeña puntualización: Es importante recoger bien los sarmientos y zarcillos de la poda, y hacerlos desaparecer. Mediante trituración y picado, posterior, se pueden utilizar los restos para incorporarlos al suelo o utilizarlos transformándolos en pellets. Yo, desde luego,  aconsejo no incorporarlos al suelo, ya que unas cuantas ramas infectadas de por ejemplo yesca, pueden causarnos posteriormente grandes problemas. Y evidentemente desaconsejo, la quema de los mismos, aunque sea controlada, bajo autorización previa y en hornos o lugares permitidos. Por desgracia, esto actualmente es lo más común, pero menos sostenible y ecológico.

En el caso que se decida quemar los restos de poda, no hay que olvidar que es obligatorio presentar en el Servicio Territorial de Medio Ambiente la oportuna "notificación de quema de restos agrícolas en pequeños montones en terrenos labrados, huertos y prados fuera de época de peligro alto de incendios forestales" (Orden FYM 478/2012, de 22 de junio).

Si la poda se realiza antes de que la planta entre en reposo, las hojas no han enviado a las partes leñosas todas sus reservas en forma de carbohidratos, logrando el debilitamiento de la planta y haciendo que brote tardíamente y de forma menos vigorosa.

Si la poda se realiza después de que la planta inicie la brotación, "Poda Tardía", con el corte se eliminan gran cantidad de las reservas ya movilizadas por la planta y situadas en los órganos podados, lo que retrasa la nueva brotación y debilita la planta. Esta poda tardía, con el consiguiente retraso en la brotación, realizada de forma puntual y no continuada a lo largo de los años, sería interesante para lograr evitar los daños que causarían las heladas primaverales en las plantas recién brotadas, y principalmente en plantas jóvenes.

En climas tropicales, donde no existe una parada de crecimiento y la planta no entra en reposo real, la poda debe realizarse entre noviembre y febrero.

Además distintos estudios han determinado que con una poda al inicio del invierno (en diciembre o enero) la brotación es temprana e irregular, disminuyendo significativamente la producción, puesto que hay yemas que no llegan a brotar.

Sin embargo, podas más próximas al inicio de la brotación (febrero,marzo) consiguen una brotación más regular, algo más tardía y una producción óptima.

PODAS TEMPRANAS Y TARDÍAS. PROGRAMACIÓN DE LA PODA DE LA VID

Aún podando dentro del período de reposo vegetativo, son varios los motivos que tiene el viticultor para podar antes o después, pero pocos los efectos que se producen en la planta según sea la poda temprana (noviembre-diciembre) o tardía (febrero-marzo).

Cuando se dispone de poca mano de obra y muchas plantas que podar, el agricultor programa la poda desde noviembre para poder terminar la labor antes de primavera, teniendo en cuenta que sobre las plantas que han sido podadas un año de forma temprana, debe realizarse esta labor al año siguiente de forma más tardía y viceversa.

Por otro lado, el momento de la poda no tiene influencia en el desarrollo productivo de la planta en el año agrícola, ya que el inicio de la cosecha depende de las condiciones del año anterior al que se realiza la poda.

Consideraciones a tener en cuenta para la organización de los trabajos de poda de la vid:

• LA CLIMATOLOGÍA

Evitar días de niebla, lluvia o alta humedad relativa. La mayor parte de las enfermedades de la madera (yesca de la vid...) se transmiten por las heridas de poda. Los días con humedades relativas altas favorecen la entrada por las heridas de poda de los hongos de la madera.

• LA OROGRAFÍA DEL TERRENO

Dejar las vaguadas y zonas más hondas, que suelen ser las zonas más frías para el final del invierno. De esta forma, conseguiremos retrasar un poco la brotación y evitaremos las heladas en estas zonas.

• LA EDAD DE LA PLANTA DE VID

Es importante podar las plantaciones de menos de 3 años lo más tarde posible. Las plantas más jóvenes son más sensibles a las heladas y a la recuperación de sus efectos. No afecta igual una helada a una planta joven que a una viña adulta, por lo que retrasaremos la poda de la planta joven al final del invierno o principios de primavera, siempre antes del movimiento de savia.

• LAS VARIEDADES PRECOCES Y TARDÍAS

Normalmente se empezaría a podar por las variedades de maduración más tardía y se acabaría con las variedades de maduración temprana. Esto se hace para retrasar la brotación de las variedades más tempranas y adelantar algo la de las variedades más tardías.

• LA INFLUENCIA DEL PORTAINJERTO

Sobre la brotación de la viña. Hay algunos portainjertos que influyen sobre el ciclo de la vid, por lo que tambien tendríamos que tenerlo en cuenta:
Adelantan el ciclo: Fercal, 161-49, Gravessac, 3309-C, 101-14. Retrasan el ciclo de la vid: 333-EM, 41-B, 420-A, 110-R, Rupestris de Lot

¿Qué hacer cuando existe una helada tardía tras la poda?

Vid dañada por la helada que ha sido repodada. El corte es a ras y de lo que se trata es de que brote el cono secundario, cuya yema ya se observa a la izquierda. Foto: Paco Rego

 En este caso en el que la mayor parte de los racimos no han sido afectados, es suficiente con podar las puntas. Foto: Paco Rego

1. Primero:

Regar. Por goteo o por aspersión, pero regar para que la cepa cobre fuerza, máxime después de un invierno tan seco.

De esta forma se podrá favorecer que esas yemas que están ahí puedan brotar con fuerza, en especial la ciega y la casquera. Las reservas de agua en el viñedo están bajo mínimos, aunque conviene no olvidar que es un cultivo de secano.

2. Segundo:

La poda o repoda de los pámpanos quemados será ante todo una medida higiénica para que los brotes que salgan de nuevo no se vean obstaculizados.

El punto de partida debe ser evaluar si en la viña están afectados la mayoría de los racimos de los pámpanos o no. Si sólo están quemadas las puntas de los pámpanos pero la base sigue verde y los racimos no están en su mayor parte quemados por la helada, lo que debemos es podar las puntas.

Yo no quitaría ninguna yema seca de las cepas. Hay quien aconseja que es mejor quitarlas y hay quien aconseja que es mejor no tocar la cepa.
Yo no quitaría las yemas secas, porque se van a caer por sí solas y meter la mano en la cepa y en los pulgares supone el riesgo de quitar también aquellas que no se han secado pero que están muy débiles.

Lógicamente, la poda en verde será mucho más compleja esta campaña y prácticamente se juntará con el tiempo del desniete en los viñedos más castigados.

(Desniete: práctica cultural que se realiza en el viñedo para eliminar aquellos brotes innecesarios para la cepa, que pueden mermar la correcta maduración de los racimos. El objetivo es dotar a la planta de una mayor aireación y tratar que los nutrientes se dirijan a las bayas y no se queden en las hojas. También ayuda a aumentar la eficacia de los tratamientos.) https://www.comenge.com/blog/viticultura/desniete.html

3. Tercero:

Fortalecer los nuevos brotes con algún producto rico en aminoácidos y microbiota, tanto cuando las yemas se estén desarrollando como más adelante. Se recomienda aplicar abono foliar con aminoácidos.

4. Cuarto:

Se puede experimentar: podar a una yema más la ciega (tras la helada) para favorecer el desarrollo de la ciega y la casquera. (Yema casquera: También denominada 'yema bacilar'; es la yema situada entre el sarmiento y la madera vieja de la cepa.)
"El ingeniero agrónomo Antonio Larrea ya estudió el efecto de las heladas tardías en el viñedo en 1968. Así en las "Hojas divulgadoras del Ministerio de Agricultura" de aquel año propone varias iniciativas para prevenir los efectos del hielo y también para actuar después de la helada. De las seis experimentadas considera que la mejor opción es, según su experiencia, podar a una yema más la ciega (tras la helada), para favorecer el desarrollo de la ciega y la casquera, el grado Beaumé obtenido en la cosecha será bueno, siempre que se apueste por una vendimia tardía y que la climatología acompañe. Así, quien se atreva puede volver a podar si no es todo su viñedo sí en algunas cepas que le pueden servir de testigo para ver cómo evoluciona a lo largo del año y que rendimiento da, sobre todo en términos de calidad. Y luego comparar.

5. Quinto:

Aplicar tratamiento preventivo químico de acción cicatrizante antibotritys como el sulfato de cobre. Demostradamente efectivo, pero no adecuado o apto (según normativa o certificación) en viñedos sostenibles, ecológicos o biodinámicos.
La utilización de sulfato de cobre como fungicida es una excelente opción para el control y la prevención de algunas enfermedades ocasionadas por hongos. Compuesto al que aunque seamos firmes defensores de los fungicidas orgánicos, en ocasiones nos podemos ver forzados a utilizar.

Por ello , es necesario conocer las características de un elemento que en un determinado momento nos pueda auxiliar, pero que es debemos saber que es un compuesto químico tóxico no biodegradable. (El saber no ocupa lugar, y en este caso además puede salvar la vida a nuestras plantas.)

¿QUÉ ES EL SULFATO DE COBRE?

El sulfato de cobre pentahidratado es un compuesto químico derivado del cobre,  en reacción con el agua, que se estructura en forma de cristales azules cuya fórmula química es CuSO4 · 5H2O. (Antes de ser hidratado también es conocido como calcantita, vitriolo azul, caparrosa azul, vitriolo romano, etc.).

Sulfato de Cobre en PolvoSulfato de Cobre en Polvo

Propiedades y Características

El sulfato de cobre gracias a su poderosa acción desinfectante previene y sana un determinado tipo de enfermedades de las plantas causadas por hongos.

Hongos que pueden desde disminuir la cosecha, hasta matar a las plantas. Estos hongos parasitan las plantas y causan un grave daño agrícola.

Como fungicida es capaz de bregar contra Botrytis cinerea (Moho gris), Rhizoctonia spp. (chupadera), mildíu y oídio.

Pero ¡ojo!, como ya hemos dicho, el cobre es un compuesto tóxico. Y como tal, lo mejor sería que se mantuviera alejado de nuestras vides.

Sin embargo, debemos saber, que el sulfato de cobre en dosis controladas está  autorizado para su utilización en agricultura ecológica. (Hasta 6 kilogramos por hectárea y año están autorizados). Lo que hay que tener bien claro es que el cobre en ningún caso es ecológico ni biodegrable y que además en ecosistemas acuáticos se convierte en un veneno implacable.

Por ello aconsejo, conocer muy bien este producto y si es posible NO UTILIZARLO.

También puede interesar para no utilizar productos químicos:

Nuevos productos en el mercado como los desarrollados por Nostoc Biotech: https://nostoc.es/cultivos-agricultura/vid-vina/

Extracto de Cítricos (Citrus sp.)

Es un fungicida fantástico obtenido a partir de la extracción de los aceites esenciales de naranjas, limones, bergamota... Su probada eficacia, se debe a la existencia de bioflavonoides, polifenoles, ácidos y otros derivados de este proceso de extracción. Se trata de un fungicida de amplio espectro, en el tratamiento contra botrytis, pudriciones ácidas, penicillium, oidio, etc...

Otras características de este producto natural es su elevada capacidad bactericida que permite prolongar las cosechas e incrementar de forma considerable el período de almacenamiento de nuestras plantas, frutas, verduras...

Otra ventaja es que al estar libre de tolerancias, es posible su aplicación hasta el día de la cosecha sin ningún riesgo de residuo que pudieran perjudicar al entorno o a nosotros mismos.

Es, sin duda un producto que vale la pena utilizar, ya que además su uso y cualidades están reconocidos en Europa, Estados Unidos, Japón... Es por tanto un producto fungicida y bactericida que actúa por contacto en forma preventiva.

Inhibe la respiración celular y produce daños en la membrana celular de los microorganismos patógenos, impidiéndole realizar sus funciones.

Es compatible con la mayoría de los fungicidas e insecticidas de uso común, sin embargo yo recomiendo realizar algunas pruebas previas de compatibilidad ya que me han reportado algún caso de incompatibilidad con dicofol y methomyl.

Algo fundamental es el hecho de ser completamente inocuo para abejas y otros miembros de la microfauna, por lo que preserva la biodiversidad.

Extracto de Ajo (Allium sp.)

Es también empleado con buenos resultados como preventivo fúngico además de cómo repelente insecticida.

Se pulveriza mezclando con agua (75grs extracto/ 10 litros de agua). Este producto, se degrada con el sol, por lo que debemos aplicarlo a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, evitando así las horas de máxima radiación solar.

Cola de Caballo (Equisetos Menores)

Con su elevado contenido en sílice es muy eficaz como curativo y preventivo del oidio, mildiu, etc... se emplea 1 kilo de planta por cada 10 litros de agua.

Cebolla (Allium sp.)

Tiene que usarse mezclada con agua (500grs/ 10 litros) y se obtiene un efecto sorprendente sobre el oidium, también son útiles el tomillo, las ortigas...

Marta Garrido
Ingeniera Superior Agrónoma por la UPV.

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