Socuéllamos, el pueblo manchego con más viñedo que habitantes

El municipio cuenta con 16 bodegas y 27.000 hectáreas de viñedo

Viernes 04 de Abril de 2025

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Socuéllamos, en la provincia de Ciudad Real, es un municipio de poco más de 12.000 habitantes que se encuentra rodeado por 27.000 hectáreas de viñedo. Esto lo convierte en una de las zonas de mayor concentración vitivinícola de Castilla-La Mancha y, por extensión, de Europa. Con la llegada de la primavera, estos campos se cubren de brotes verdes, dando lugar a uno de los paisajes agrícolas más extensos del país. La proporción resulta llamativa: por cada vecino hay el equivalente a 4.000 campos de fútbol de viñas.

La relación de esta localidad con el vino viene de tiempos remotos. Restos arqueológicos encontrados en los yacimientos de El Bernardo y Torre de Vejezate, con ánforas datadas del siglo I a.C., demuestran que ya entonces se cultivaba la vid en estas tierras. Más tarde, en el siglo XIII, los Maestres de las órdenes militares fomentaron el asentamiento de agricultores mediante incentivos como la entrega de casa y tierras para plantar viñas, eximiendo de tributos a quienes las trabajasen.

Hoy, Socuéllamos cuenta con 16 bodegas en su término municipal. Algunas son antiguas, otras modernas, también hay proyectos de vino de garaje o con producción ecológica. Estas bodegas elaboran vinos que se exportan y comercializan fuera de nuestras fronteras y que forman parte de un modelo productivo que combina tradición e innovación. Varias de ellas organizan visitas guiadas, catas y recorridos entre viñedos como parte de su propuesta de enoturismo.

El Museo Torre del Vino, situado en la antigua estación de ferrocarril, reúne en un mismo espacio la historia y la experiencia sensorial del vino en la región. Desde aquí se puede subir a una torre-mirador de 40 metros de altura, con vistas a la llanura manchega. Este centro cultural, uno de los mejor valorados en su especialidad, organiza también actividades durante todo el año, pensadas tanto para iniciarse como para profundizar en el conocimiento de esta bebida.

Socuéllamos cuenta con varias fiestas locales en las que el vino tiene un papel central. Durante mayo se celebran las Cruces de Mayo, una tradición que aún pervive en manos de los vecinos, quienes decoran cruces con encajes, hierbas aromáticas y elementos religiosos. La noche del 30 de abril es una de las más esperadas, con música, dulces caseros, vino y canto popular.

La Romería de San Isidro Labrador, celebrada en torno al 15 de mayo, reúne a vecinos y visitantes en el paraje natural de Titos, junto al río Záncara. Se recuerda así el antiguo recorrido de los agricultores que llevaban a sus animales a abrevar. En la actualidad, este día se ha transformado en una jornada de campo en la que no faltan las comidas tradicionales como las gachas, migas, pisto o caldereta, todo acompañado por los vinos locales.

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