¿Se buscan camareros?

Javier Campo

Viernes 23 de Julio de 2021

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“¿Sabes de algún camarero?” es una de las preguntas que más me hacen este verano. No hay camareros/as, ni sumilleres, ni cocineros/as, ni ayudantes de cocina... La hostelería tiene dos crisis encima.

Todos sabemos que una de las crisis, es la pandemia. Esta ha provocado el cierre definitivo de muchos locales. Cuando el cierre ha sido solo temporal, se han visto abocados a los ERTES. Esto ha provocado varias cosas. Lo primero ha sido empobrecer a los trabajadores del sector, lo que les ha obligado a buscar otras opciones en otros sectores. Y, ahora, ya no quieren volver. Y también por varias motivos. Pero principalmente son tres: los horarios, los sueldos y la incertidumbre.

Si empezamos a analizar la incertidumbre, tiene todo el sentido ya que no sabemos como va a ir la cosa y si los cierres o las restricciones van a volver. Si nos guiamos por las cifras y el sentido común, todo apunta a que sí. Si miramos la parte económica, la cosa será más laxa, aunque tenga consecuencias socio sanitarias. Porque preferimos no hablar de los intereses políticos y de la utilización de la situación como arma arrojadiza al oponente.

En cuanto a los horarios, condiciones y sueldos, pues no hay mucho que contar que no sepamos ya. Y esto es la segunda crisis. Sin embargo, esta no tiene nada que ver con la pandemia, aunque esta lo ha acuciado. Los que hemos trabajado en la hostelería, hemos sabido y sabemos que, solo existe el horario de entrada, pero difícilmente, conoces el horario de salida. Las horas extras no existen. Y, cuando trabajas en una cadena hotelera, en la que se cumple con la cantidad de horas, los turnos partidos en dos o más, junto con el sueldo, hacen que tampoco sea atractivo, ni en muchos casos, viable por las distancias entre el trabajo y el domicilio.

Pero aquí, solo estamos hablando de la empresa. Y no hay que demonizarla. Hay empresas que tratan muy bien a sus trabajadores. Les tratan bien y les pagan bien. Pero, en cambio el trabajador no sabe trabajar. Porque este es un enorme problema. No hay profesionales que sepan trabajar. Y, los que, si saben, están trabajando y la empresa que es hábil, no los suelta. Y aquí empieza el bucle.

Como no sabes no te pago. Como no me pagas no trabajo. O me das esto o me voy. O haces esto o te vas... El equilibrio es complicado. A la gente no le gusta formarse. Y eso que la formación, suele ser gratuita. ¿Para lo que me pagan voy a perder tiempo en esto? ¿A mi me van a enseñar algo que llevo 15 años trabajando? Luego está el empresario que no quiere dar la formación en horario de trabajo. Probablemente, si formase a sus trabajadores adaptándolo a su negocio, ganaría más. Pero hay que verlo como una inversión y no como un gasto o una pérdida de tiempo. "si total... se va air a la primera de cambio". Bucle de nuevo.

Es un tema complejo que hace ninguna de las partes de su brazo a torcer. Y que nadie ponga en duda que, para ser empresario de restauración, hay que formarse en este sector y, para ser empleado de este sector, hay que formarse también. Esas frases odiosas de que "cualquiera vale para camarero" o "que trabaje, aunque sea de camarero" son lamentables.

Luego, el perjudicado, suele ser el cliente que muchas veces viene armado de paciencia y otras veces, viene con la escopeta cargada antes de que pase nada. Ni lo uno ni lo otro.

Se habla de la calidad del producto. Si te engañan. Si no te engañan. Si te dan gato por liebre. Pero uno de los activos más importantes del sector servicios es, el servicio. Y ambas partes, deberían cuidar más el tema del personal trabajador para no bajar el listón y que, la pandemia no tenga que ser la excusa para no hacer las cosas bien.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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