Envase de lata ¿moda pasajera o futuro del vino?

Javier Campo

Martes 07 de Mayo de 2019

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Vamos a ver qué es eso del vino en lata

Pues está más que claro que hay muchos bodegueros que intentan pensar en llegar al publico utilizando herramientas de marketing y reinventándose cada día para poder llegar al objetivo común a todos, que es vender.

Una de las ultimas cosas que de nuevo se están volviendo a escuchar que lo más cool, es beber vino en lata.

 

Bajo mi humilde opinión, ni siquiera se debería llamar vino, ya que algunas son bebidas elaboradas a base de vino pero que contienen otras gracias del mercado.

Parece ser, que esta "revolucionaria" idea ha surgido con la premisa y objetivo de llegar a uno de los públicos menos consumidor de vino que son los jóvenes. Debe ser, que ser joven y tener mal gusto está unido ¿no? Pues claro que no.

Existen muchos jóvenes que no conocen el mundo del vino por muchas razones, pero realmente no tiene nada que ver con el formato en el que puede adquirirse.

Las latas pueden parecerse a las de refresco, bebida energética o cerveza, pero, sin embargo, ponen vino dentro porque así dicen que el publico más joven es más proclive a comprarla y beberla. Menos mal que han restado el porcentaje de alcohol, porque si no, en vez de hacer botellón en un parque veríamos a unos adolescentes en el banco de un parque tomando unas inofensivas latas de refresco y en realidad están poniéndose tibios de vino.

¿Realmente es la manera de acercarnos al publico joven? Probablemente, no. Si esperamos que beban vino porque su envase se parece al de la coca-cola, estamos listos. O si utilizar el vino en un combinado llamado cubalitro de kalimotxo es aumentar el consumo de vino entre los jóvenes pues no se yo si vamos muy bien.

En ambos casos, estamos disfrazando un producto noble entre sacarosas y estabilizantes buscando un sabor y olvidando vista y olor. Ahí ya estamos perdiendo dos tercios (como poco) de lo que podemos encontrar en un vino, si nos ponemos pragmáticos.

Tenemos detrás un enorme trabajo de acercamiento a este perfil que, no empieza con el consumo (en litros) sino por la cultura del vino. Podríamos empezar por "enseñar" qué se puede encontrar en un vino a través de catas guiadas donde los iniciados empiecen a descubrir aromas y sabores como divertimento hasta llegar al tipo de vino que les encaje. El tema del precio en ciertas acciones tampoco estaría mal el poder tenerlo en cuenta.

Y por último, es posible que normalizar el tipo de servicio de vino, me refiero a las copas, locales y personal que lo sirve, también se deba tener en cuenta para que, a ese joven que buscamos le resulte atractivo tomarse una copa de vino en su local de moda, ya que sabemos servir y presentar 150 maneras de hacer un gin tonic (con toda su parafernalia) pero no servir una buena copa de vino.

Una de las acepciones de "dar la lata" es "ser insistente, pesado y molesto". Ahí lo dejo.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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