¿Qué hace que un vino sea inolvidable?

Hoy no hablamos del líquido

Escrito por

Miércoles 18 de Febrero de 2026

Compártelo

Leído › 146 veces

El encuentro con un vino es anterior a las sensaciones que produce beberlo. Ocurre antes. Mucho antes, cuando alguien lo ve en una estantería y decide que merece una oportunidad. Cuando lo sostienes y la etiqueta te devuelve la mirada. Cuando te lo nombran y provoca intriga, sonrisas, sorpresa...

El vino se empieza a beber con los ojos. Con la boca que duda al pronunciar su nombre. Todo lo demás, taninos, acidez, aromas, llega después. Si no pasa ese primer filtro, si no logra que alguien se interesara antes de probarlo, no hay después.

Es un acierto cuando los nombres van más allá de términos genéricos. He buscado bodegas de distintos rincones del mundo, y veo que los que realmente se graban en la memoria suelen entrar en dos grandes categorías: los que cuentan una historia muy personal y los que deliberadamente rompen las reglas del marketing tradicional.

En el post anterior nombré dos casos argentinos de nombres acertados, explicando por qué funcionan:

1. El nombre que nació de un balbuceo infantil: "Opi"

Por qué es inolvidable: Detrás de este vino argentino está el enólogo Rodolfo Sadler. El nombre viene de la época en que su hermana pequeña lo seguía por los viñedos de la familia, llamándolo "Opi, Opi" porque no podía pronunciar bien "Rodolfo". Cuatro décadas después, el apodo de la infancia se convirtió en la marca de su Malbec. Su nombre emociona al conocer su origen.

2. El que te habla directamente: "This is Not Another Lovely Malbec"

("Este no es otro Malbec encantador") Creado por Matías Riccitelli en Argentina. En un mundo donde todos los vinos son "elegantes", "suaves" o "aterciopelados", este nombre rompe con todo. Es irreverente, moderno y demuestra personalidad antes de que abras la botella. Pero no llegó de la nada.

Riccitelli ya nos había metido en su juego con "The Apple Doesn't Fall Far From The Tree" ("La manzana no cae lejos del árbol"), un Malbec que, además de ser un guiño a su padre, Jorge Riccitelli, enólogo de renombre en Mendoza, funcionaba como declaración de principios: sí, soy hijo de Jorge, pero estoy haciendo mi propio camino.

Ambos nombres comparten algo difícil de encontrar en el vino: una voz.

No describen. Conversan.

Te miran fijamente y te dicen algo con lo que puedes estar de acuerdo o no, pero no te dejan indiferente. Y en una góndola abarrotada de botellas silentes, eso es un superpoder.

Vamos con otros:

3. Los que suenan a bandas de rock

"Sine Qua Non" (comúnmente abreviada como SQN ) es una bodega californiana conocida por sus vinos de producción limitada y alta gama. Es una máquina de hacer nombres imposibles de olvidar. No se limitan a poner "Cosecha 2020"; sus etiquetas parecen títulos de novelas:

Next of KynThe Eleven ConfessionsStockholm Syndrome Mr. K The Straw ManQueen of SpadesNo Name As Of YetPrófugaZiehharmonikaThe Hated HunterThe Gorgeous VictimDeux GrenouillesDirt VernacularSubirPajarito Del Amor

Por qué funcionan: Son arriesgados, suenan a algo que querrías tener en una vitrina y generan curiosidad instantánea. "Síndrome de Estocolmo" para un vino es, cuanto menos, provocador.

4. Los que suenan a hechizo: "Supernatural"

Este distribuidor de vinos naturales llevó el branding al terreno del folclore de terror soft. Sus botellas tienen nombres directos conjugados con una presentación visual única:

Ghost (Fantasma - vino blanco)Vampire (Vampiro - vino tinto)Frankenstein (Verde - Pet Nat)

El factor sorpresa: Además del nombre, las cápsulas, hechas de cera, tienen caras y... brillan en la oscuridad. Literalmente, no los puedes olvidar cuando apagas la luz de la cocina.

5. El de la leyenda del fraile: "Carabantes"

Un vino chileno de la Viña Von Siebenthal cuyo nombre es un homenaje a Fray Francisco de Carabantes, un dominico que introdujo la vid en Chile en el siglo XVI. Culto, con peso histórico y sonido rotundo. No es un nombre común, y precisamente por eso, cuando lo escuchas, preguntas: "¿Y eso qué es?".

6. El que proviene de la tierra: "Aphros"

Aphros wines es un proyecto encabezado por Vasco Croft, uno de los pioneros de la Biodinámica en la elaboración de vino en Portugal. Del latín aper, que significa jabalí. Es corto, contundente y conecta directamente con el origen salvaje de su paisaje. Un nombre minimalista que se vuelve poderoso cuando entiendes su significado.

7. El clásico vestido de mago: "Tokaji Aszu"

No es nuevo (data de 1650), pero su nombre evoca reyes, "podredumbre noble" (botrytis) y secretos de la corte húngara. Es memorable por cómo suena: exótico y antiquísimo.

Entonces, ¿Qué hace que un nombre sea inolvidable?

Basado en los casos reales de esta búsqueda, el truco no está en sonar "sofisticado", sino en:

Tener una historia humana (Opi).Sonar a algo que no esperas de un vino (Supernatural, Stockholm Syndrome).Contar una verdad geográfica o histórica (Carabantes, Aphros).

Si estás buscando un nombre para un proyecto personal, quizás la fórmula más efectiva sea la de Sadler o la de Riccitelli: algo cercano, personal y que rompa con la solemnidad.

¿Qué nombres de vinos llamaron tu atención? ¿Qué otra categoría puedes agregar?

Daniel López Roca
Cuento historias humanas detrás de las botellas, esas que convierten un sorbo en un viaje. Desarrollo estrategias que unen la tradición del sector con lenguajes actuales porque creo que el vino gana cuando se lo entiende, no cuando se lo adora en silencio. Mi compromiso es sencillo: despojar a la cultura del vino de etiquetas innecesarias para que cualquiera con curiosidad y sin pretensiones pueda disfrutarlo. Después de todo, yo llegué tarde a esta fiesta... y sé lo que es perdérsela.

Un artículo de VinoSub30
¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 146 veces

Tendencias

Más Tendencias