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Una copa de vino espumoso, la mejor manera de garantizar la salud del corazón, según los cardiólogos

Madrid

Jueves 27 de Diciembre de 2012

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Hablar de una copa de vino espumoso y de unas uvas es sinónimo de Nochevieja, pero además esta tradición, si se cumple con moderación, es la mejor forma de garantizar la salud del corazón en la entrada del nuevo año, según los cardiólogos

Ante la proximidad de la noche de fin de año, una de las fiestas más alegres y esperadas de las fechas navideñas, la Fundación Española del Corazón (FEC) ha querido que los ciudadanos conozcan los beneficios cardioprotectores que ejercen las uvas y el consumo moderado de vino espumoso.

Brindar con vino espumoso y tomarlo en dosis moderadas tiene un efecto cardioprotector sobre el corazón debido a su contenido en polifenoles, unos antioxidantes naturales que contribuyen a bloquear la formación de radicales libres, sustancias químicas muy nocivas que provocan alteraciones en el ADN de las células y aceleran el envejecimiento

Comer uvas también es beneficioso porque son ricas en azúcares, fibra, calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio, sodio, vitamina C, B y ácido fólico, pero también en resveratrol, un tipo de polifenol que se encuentra también en otros alimentos como el vino, las nueces, las ostras o el cacahuete y que mejora la función cardiaca y reduce la tensión arterial.

Este tipo de polifenol aumenta los niveles de óxido nítrico, mejora el flujo sanguíneo, disminuye la formación de plaquetas y proporciona una mayor protección contra el colesterol malo (LDL).

Los polifenoles se encuentran en mayor medida en el vino tinto, pero aún así, el vino espumoso, que está elaborado a partir de chardonnay (variedad de uva blanca), pinot noir y el pinot meunier (dos variedades de uva negra), ejerce también el mismo beneficio sobre los vasos sanguíneos.

La doctora Regina Dalmau, miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), ha destacado un estudio de la Universidad de Reading (Francia) que señala que beber dos copas de vino espumoso al día (una en mujeres) proporciona un efecto protector sobre las paredes de los vasos sanguíneos, con lo que se reduce el riesgo de sufrir algún accidente cerebrovascular.

Aún quedan comidas por celebrar antes de que acabe el año y por eso los especialistas de la FEC aconsejan realizar menús navideños con bajo contenido en grasas saturadas, que incluyan productos típicos de la dieta mediterrénea, como el pescado, la fruta o los vegetales.

Y es que se calcula que cada español aumentará un 50 por ciento la ingesta de calorías recomendadas para estas fechas, lo que se traducirá en dos o tres kilos más de peso.

Para una buena entrada a 2013, la FEC recomienda además ampliar la lista de buenos propósitos con la práctica de unos hábitos de vida saludables, como hacer ejercicio de forma regular, seguir una buena alimentación y, sobre todo, abandonar el tabaco al tratarse de uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.

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