Francia activa una destilación de crisis para frenar el exceso de vino tinto y rosado

El plan moviliza 40 millones de euros para retirar excedentes y sostener los precios en origen

Miércoles 29 de Abril de 2026

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FranciaAgriMer ha abierto un dispositivo de destilación de crisis para retirar del mercado parte de los excedentes de vino tinto y rosado en Francia. La medida cuenta con una dotación de 40 millones de euros y busca aliviar la presión sobre los stocks, dar salida a volúmenes sin vender y evitar una caída mayor de los precios en origen.

El programa se dirige a vinos a granel y prevé una ayuda de 30 euros por hectolitro para el operador que entrega el producto y de 3 euros por hectolitro para el destilador. Cada productor deberá aportar un mínimo de 30 hectolitros. Las solicitudes pueden presentarse entre el 20 de abril y el 12 de mayo a través de la plataforma habilitada por el organismo público francés.

La decisión llega después de varios meses de tensión en el sector vitivinícola francés, con bodegas que arrastran niveles altos de existencias y ventas débiles en varias zonas productoras. El mecanismo pretende transformar parte del vino retirado en alcohol industrial o energético, una salida que permite liberar espacio en bodega y ajustar la oferta disponible en el mercado.

La medida fue anunciada por la ministra francesa de Agricultura el pasado 6 de enero, cuando ya se anticipaba la necesidad de activar fondos europeos de reserva para responder a la situación del sector. FranciaAgriMer ha recurrido ahora a ese instrumento para financiar una operación que se suma a otras medidas aplicadas en los últimos años.

En 2023 y 2024 ya se pusieron en marcha dispositivos similares. En 2023, cerca de 3 millones de hectolitros fueron enviados a destilación en Francia, con un apoyo público superior a 150 millones de euros. Aquella intervención mostró la magnitud del desequilibrio entre producción y consumo en varias regiones.

El problema no es nuevo. El consumo interno de vino en Francia lleva décadas a la baja y se ha acelerado entre las generaciones más jóvenes. Al mismo tiempo, las exportaciones mantienen peso en valor, pero los volúmenes no avanzan al mismo ritmo y han sufrido presión por la inflación, la desaceleración económica y la mayor presencia de competidores como España e Italia.

Bordeaux figura entre las zonas más afectadas por esta situación. Allí coinciden excedentes, menor salida comercial y cambios en las preferencias del consumidor. En paralelo, el Estado y la Unión Europea han puesto en marcha un plan de arranque de viñedo para reducir superficie y reordenar parte del sector, con ayudas que rondan los 130 millones de euros.

La distilación de crisis funciona como una medida inmediata para contener el exceso de oferta, pero no corrige por sí sola los problemas estructurales que arrastra la viticultura francesa desde hace años.

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