De vinos por China II: La cultura de brindar, secando el vaso

El ritual del gan-bei y la odisea de beber vino en China

David Manso

Viernes 15 de Mayo de 2026

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En mi artículo anterior me encontraba recién llegado a China con mis cuatro botellas de vino introducidas legalmente en el país y sin pagar impuestos.

Esta circunstancia me llevó a idear un plan para poder acompañar el mayor número de cenas, en él también explicaba por qué no gastaría vino en las comidas, y para ello tenía varias opciones. Buscar en cada ciudad dónde comprar vino, qué vino y a qué precio, o encontrar un sistema que me surtiera durante el viaje y que evitara el engorro de llevarlo en la maleta facturado en las cantidades permitidas cuando tuviera que volar. En mi primera ciudad de destino salvaba la situación con mis existencias. Y luego qué?.

Para ello decidí buscar una tienda en la que se vendiera vino. Para ello tenemos varias opciones; en los supermercados de cada ciudad, en ellos siempre hay vino tanto nacional, chino en este caso, como internacional, pero la calidad de estos no es que sea muy buena. Además, las referencias internacionales, al menos las españolas, distan mucho de los que aquí se comercializa aunque la región o bodega sean reconocidas.

Durante el viaje entré en varios supermercados y llegué a ver vinos españoles de  La Mancha, un Viña Albali por 68  ¥ (Yuanes), unos 8,50 €,  o sin denominación por precios elevados, por unos 160 ¥ (Yuanes), que al cambio son 20 € o Riojas reconocidos como Marqués de Riscal Reserva 2020 por más del doble de precio que en España, rondando los 400 ¥ (Yuanes), unos 50 €, un vino que aquí cuesta en torno a los 18 €. Esta no era una opción.

También existen cadenas de supermercados Gourmet (City Shop, Sam's Club (Walmart) o Costco,..etc.) a las que acudir, algo que me restaría tiempo en buscar cada establecimiento en los distintos destinos, que seguramente no encontraría en zonas alejadas de las grandes ciudades y que los precios serían lógicamente también altos.

Una tercera opción era entrar en una tienda de Baijiu, las hay por todos lados y en todas las ciudades, y en ellas tienen, en mayor o menor media, vino nacional e incluso algunas de ellas cuentan con una representación aceptable de vinos internacionales. Fue en una de ellas donde encontré un vino italiano que tenían en oferta a muy buen precio con un importante descuento, desconozco el motivo pero realmente estaba muy bien, y además podían enviarme las botellas por mensajería a cualquier punto del país. En china los envíos funcionan muy bien, son rápidos y a precios muy económicos.

Esta fue para mí la mejor opción, la que me garantizaba tener mi suministro de vino durante todo el viaje sin preocuparme de facturarlo en los vuelos, cargar con él en la maleta y tenerlo a mano para las cenas. Conociendo las fechas, los destinos y la dirección de los hoteles establecí un plan de envíos de cuatro botellas por cada uno. Tres envíos en total, que cubrían casi la totalidad del viaje, y el resto a probar vinos chinos.

El gan-bei o la obligación de vaciar la copa de un trago

Solucionado el problema, ahora tocaba compartir mesa y conocer las costumbres de los chinos.

Por circunstancias, una de esas casualidades que se presentan una vez en la vida y en la que ahora no profundizaré, fuimos invitados a cenar por unos chinos desconociendo su comportamiento y costumbres en la mesa, algo que aprendí rápido.

En china las mesas generalmente, y más en ocasiones especiales, son circulares. Un motor la hace girar, los platos pasan por delante de ti y vas cogiendo con los palillos. Este sistema hace que tu espacio entre el plato, el cuenco, vaso de agua o té, palillos, el reposapalillos,..etc. se vea reducido, por lo que las bebidas se sirven directamente o como en el caso del vino este se sirva en pequeñas jarras individuales para cada comensal de unos 300 – 400 ml dejando las botellas en una mesa auxiliar aparte. Esto evita que la botella entorpezca al comensal a la hora de servirse mientras la mesa gira.

Hasta aquí todo normal, algo diferente pero todo bien. Como es habitual en España me sirvo vino en el vaso en la misma cantidad que haría aquí normalmente, un poco menos de media copa. Nada más servirme desde el otro lado de la mesa se levanta uno, se me acerca con su copa en la mano y dice: Gan-bei (Gānbēi -干杯), traducido literalmente como "secar el vaso", y choca su copa contra mi copa. Yo le digo Gan-bei, entendiendo que salud y doy un trago, pero me indican que no, que hay que vaciar la copa entera. Pues nada, vacío la copa.

Más tarde descubriré que la altura y posición a la que situar la copa al brindar también debe ser considerada en función de con quién estés brindando. Como no tengo vino tras el brindis inicial me vuelvo a servir. No había pasado ni un minuto cuando otro comensal se levanta y lo mismo, se me acerca, me dice Gan-bei, respondo Gan-bei y otra vez a vaciar la copa. Así varias veces.

No habían servido la comida y ya llevaba cuatro Gan-bei. Para la siguiente embestida y las sucesivas ya me servía un dedal de vino por que veía la que se me venía encima.

Les explique, el traductor en este caso fue mi gran aliado, que en España no se vaciaba la copa, que nosotros bridamos también pero que se hace en conjunto y en menor medida, que disfrutamos del vino de una manera más pausada. Me miraron, asintieron con la cabeza, se rieron tímidamente y Gan-bei de nuevo.

Les pedí que me disculparan, pero me impuse mi propio ritmo más sosegado cada vez que uno se me acercaba. Es su costumbre, y no la voy a juzgar, pero no creo que sea la manera más apropiada de disfrutar de un vino la de que este pase por el gaznate sin pararse a degustarlo.

Menos mal que decidí no acompañarles en esa cena con Baijiu, algo que sí probaría más avanzado el viaje y que contaré en la próxima entrega.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
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