Jueves 12 de Marzo de 2026
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El nuevo Plan Nacional de arranque de viñedos en Francia ha recibido solicitudes para eliminar cerca de 28.000 hectáreas, una cifra inferior al máximo previsto por el propio programa. El plan, que cuenta con un presupuesto de 130 millones de euros y una ayuda de 4.000 euros por hectárea, fue diseñado para reducir hasta 32.500 hectáreas de viñedo en el país. La medida busca responder a la crisis que afecta al sector vitivinícola francés desde hace varios años, marcada por un descenso en los precios, exceso de producción y dificultades para colocar el vino en los mercados internacionales.
La convocatoria para solicitar las ayudas finalizó este martes, 11 de marzo, a mediodía. Según los datos provisionales publicados por FranceAgriMer y recogidos por medios especializados, la superficie total solicitada se reparte entre arranques totales y parciales. En concreto, se han presentado 1.392 solicitudes para el arranque total de 10.342 hectáreas (el 37% del total admitido) y 4.432 solicitudes para el arranque parcial de 17.586 hectáreas (el 63% restante). Los departamentos con mayor número de solicitudes son Gironda, Aude, Gard, Hérault, Pirineos Orientales y Gers, zonas donde predominan las variedades tintas.
El presupuesto asignado no se agotará completamente, ya que la suma de las superficies solicitadas supondría un gasto cercano a los 112 millones de euros, lejos del máximo disponible. Esta situación se produce pese a las dificultades que atraviesa el sector: los costes de producción han aumentado mientras que los rendimientos y los precios han bajado debido a la sobreoferta y a la menor demanda tanto interna como internacional. El comercio exterior también refleja esta tendencia negativa; en 2025 las exportaciones francesas de vino cayeron un 4,1% en valor respecto a 2024.
En los meses previos se llegó a hablar de la posibilidad de recibir solicitudes para arrancar hasta 50.000 hectáreas, pero finalmente la cifra ha sido mucho menor. Entre las posibles causas figuran una visión más optimista del mercado por parte de algunos viticultores, una actitud prudente ante la medida o incluso cuestiones relacionadas con el calendario y la propia atracción del plan.
FranceAgriMer había estimado que sería necesario arrancar más de 34.000 hectáreas para ajustar la oferta a la demanda real del mercado francés e internacional. Las solicitudes recibidas se acercan a esa cifra pero no llegan a cubrirla completamente.
Los viticultores que han solicitado la ayuda disponen hasta el 31 de diciembre para ejecutar el arranque de sus viñas. La Unión Europea ha respaldado este tipo de medidas mediante la aprobación del llamado “Paquete Vino”, que facilita fondos y herramientas para ajustar el potencial productivo del sector en países como Francia.
El plan actual es el segundo que se pone en marcha en pocos años y forma parte de una serie de acciones impulsadas por las autoridades francesas para intentar equilibrar el mercado del vino y garantizar la viabilidad económica del sector vitivinícola nacional.
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