El proyecto de vinos ecológicos de Bretaña divide a viticultores por la exclusión del País Nantais

La creación de una IGP 100 % ecológica enfrenta intereses históricos, económicos y medioambientales en el noroeste de Francia

Lunes 02 de Junio de 2025

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Brittany winemakers divided over new organic wine label as historic boundaries and organic standards spark debate

En diciembre de 2023, un grupo de jóvenes viticultores de Morbihan, Finistère, Côtes-d’Armor e Ille-et-Vilaine presentó ante el Instituto Nacional de Origen y Calidad (INAO) un proyecto para crear una Indicación Geográfica Protegida (IGP) ecológica bajo el nombre Vins de Bretagne. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Región Bretaña y busca impulsar una producción vinícola que respete los principios de la agricultura ecológica. Sin embargo, la propuesta excluye al viñedo del País Nantais, que históricamente pertenece a Bretaña pero que hoy se encuentra administrativamente en la región de Países del Loira.

Esta exclusión ha generado una reacción inmediata en el sur del Loira. Maxime Chéneau, presidente del Sindicato de Viticultores de Bretaña (SVB), con sede en Monzillon (Loira Atlántico), ha pedido que el área geográfica de la futura IGP incluya los cinco departamentos históricos de Bretaña. Chéneau ha advertido que, si no se tiene en cuenta esta petición, el sindicato hará oír su voz durante el proceso nacional de oposición. Según él, la obtención de la IGP podría lograrse en un año y medio si existe acuerdo entre las partes, pero podría demorarse hasta diez años si persisten las diferencias.

Por su parte, Romain Le Guillou, presidente de la Asociación para la Valorización de los Vinos de Bretaña (AVVB) y viticultor en Belz (Morbihan), ha optado por una postura más conciliadora. Le Guillou afirma que están dispuestos a escuchar los argumentos de todos los implicados y que no existen temas prohibidos en las negociaciones. La joven generación de viticultores bretones teme que, si se adopta una IGP bajo el concepto de “Bretaña histórica”, los productores más experimentados y con mayor capacidad financiera del País Nantais acaben absorbiendo a los nuevos proyectos.

Otro punto sensible es la intención de los jóvenes viticultores bretones de que la futura IGP sea exclusivamente ecológica, lo que supondría la primera IGP 100 % bio en Francia. Esta condición no convence a los productores del País Nantais. Maxime Chéneau considera que exigir únicamente producción ecológica resulta demasiado restrictivo, aunque reconoce la importancia de avanzar hacia prácticas más respetuosas con el medio ambiente.

El conflicto no se limita solo a las fronteras administrativas entre Bretaña y Países del Loira. El Sindicato de Vinos IGP Val de Loire, cuyo principal departamento productor es Loira Atlántico, también ha manifestado su preocupación. Justin Lallouet Jonas, director del sindicato, ha señalado que no ven con buenos ojos la creación de una nueva IGP que se superponga a la ya existente Val de Loire. Según él, esto podría dificultar la comprensión para los operadores y complicar la comercialización. Lallouet Jonas recuerda que los productores del Val de Loire pueden utilizar la mención complementaria “Marches de Bretagne” en sus etiquetas, lo que permitiría mantener cierta vinculación con Bretaña sin necesidad de crear una nueva denominación.

A pesar de estas alternativas, algunos productores consideran insuficiente esta solución y buscan una mayor visibilidad para sus vinos bajo el nombre Vins de Bretagne. El debate sigue abierto y enfrenta intereses históricos, económicos y medioambientales. La decisión final dependerá tanto del diálogo entre las partes como del criterio del INAO sobre cómo debe organizarse el mapa vinícola en esta zona del noroeste francés. Mientras tanto, los viticultores continúan defendiendo sus posiciones y buscando acuerdos que permitan avanzar hacia una denominación común sin perder identidad ni oportunidades comerciales.

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