Viernes 07 de Febrero de 2025
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El sector de la alimentación experimentará un crecimiento acelerado en 2025, según un informe reciente de Crédito y Caución. Se espera que la producción y las ventas mundiales de alimentos aumenten más del 3% tanto en 2025 como en 2026. Este crecimiento será impulsado por la evolución de la inflación, el aumento de los salarios reales y la relajación monetaria.
Los precios de los productos alimentarios básicos han continuado bajando gracias al aumento de la producción y a condiciones meteorológicas favorables. Sin embargo, estos precios siguen siendo más altos que antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022. Crédito y Caución anticipa que esta tendencia internacional se mantendrá en 2025 y 2026.
El informe también señala que el sector de la alimentación tiene una demanda estructuralmente resistente, debido a la naturaleza esencial de los alimentos. Además, se beneficia del crecimiento de los mercados emergentes. A medida que aumenta la renta disponible en estas economías, sus consumidores están sustituyendo productos básicos por bienes de mayor valor añadido.
Sin embargo, el sector también se encuentra ante varios riesgos. Entre ellos, los estrechos márgenes que presionan sus riesgos de crédito, la imprevisibilidad de las condiciones meteorológicas y las enfermedades pandémicas, que pueden causar una gran volatilidad en los precios. Además, los consumidores exigen cada vez más transparencia y hay una necesidad de realizar inversiones a corto plazo en energías limpias, reducción de residuos y mejora del envasado para garantizar la sostenibilidad de la cadena de suministro.
En Europa, tras un aumento del 0,4% en 2024, se espera que las ventas crezcan un 0,1% en 2025 y un 0,7% en 2026. A pesar de la relajación de la inflación y la bajada de los tipos de interés, los precios de los alimentos siguen siendo más altos que en 2019 debido al aumento de los costes de la energía, el transporte, la mano de obra y la financiación. En muchos mercados europeos, las empresas productoras y transformadoras de alimentos se enfrentan a un entorno altamente competitivo, con consumidores muy sensibles a los precios y grandes minoristas y tiendas de descuento con un fuerte poder de negociación.
Los productos de primera calidad, ecológicos y artesanales están ganando popularidad en Europa. Sin embargo, para los pequeños productores y minoristas de este segmento, un posible aumento de la inflación o problemas económicos que afecten negativamente al poder adquisitivo de los hogares representan claros riesgos.
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