Hidromiel: conoce esta bebida ancestral

Javier Campo

Compártelo

Leído › 2761 veces

Algunos incluso afirman que es la madre de las bebidas alcohólicas. Esta milenaria bebida fermentada tiene muchas variantes y aunque en España no sea demasiado conocida, en otros países es muy popular

Agua, miel y levaduras. Eso es todo. Pero no todo es tan sencillo. Para hacer hidromiel de calidad necesitamos conocer muchos parámetros y así, conseguir una excelente bebida fermentada.

El tipo de agua, el tipo de miel, el tipo de levadura, si se añaden frutas, hierbas aromáticas, especias o cereales, los procesos de cocción, el tiempo de fermentación o la maduración en botella o barrica. Todo influye en el resultado final y, es por ello por lo que existen varios tipos y clasificaciones de hidromiel. Y no, no todos los hidromieles son dulces.

¿Cuántos tipos de hidromiel hay?

Según la elaboración el nombre podrá variar, pero siempre tendrá como base el agua (hidro) y la miel.

La melomel es la combinación de hidromiel con fruta. Si, por ejemplo, lleva jugo de manzana se llama cyser. Si lleva moras se llama morat. Cuando se le añade a la receta mosto de uva tinta se llama pyment. La braggot lleva cebada malteada o lúpulo. La metheglin se elabora con hierbas aromáticas y especias y es una de las más aromáticas y complejas.

Con la miel caramelizada se elabora la brochet que puede llevar o no frutos rojos. Con el vinagre de vino se hace la oxymel. Las rosas son las protagonistas de la rhodomel y la onfacomeli, de la que ya os hemos hablado, se elabora con el agraz verde de la uva.

Para consumir en corto espacio de tiempo por su corta maduración encontramos las short, las sach o doble miel con más alcohol, que podrían estar incluso carbonatadas,o las great con largas crianzas, algunas de años incluso.

¿Cómo se elabora el hidromiel?

Los procesos de elaboración del hidromiel, o aguamiel como también es conocida esta bebida, no son complicados, pero si requieren unas ciertas pautas para que el resultado sea el óptimo.

Los primero es hervir todos los ingredientes. Enfriar con agua helada. Medir el pH e inocular la levadura. Empieza la fermentación y la oxigenación del mosto.

Luego se trasvasa y se mide la densidad. Clarificamos para eliminar turbidez, pero teniendo en cuenta el elemento elegido para no eliminar ciertos matices.

Y por último, la maduración que puede variar dependiendo del resultado que se busque.

Y ahora si os cuento que, independientemente de ser una bebida alcohólica, los beneficios de beber hidromiel son varios, acabaré por convenceros para probarla. Vitaminas B, C, D y E, aminoácidos y antioxidantes, digestiva, diurética y sin lípidos que producen la resaca y el dolor de cabeza.

También os he hablado en varias ocasiones de las posibilidades en los maridajes, que con sus matices y su gas carbónico (o no) aportan elementos que, con el adecuado criterio, pueden convertir la experiencia en inolvidable.

Ahora que conocer un poco más de esta histórica bebida te invitamos a que la pruebes, y recuerda que no hace falta tener cuernos (de vikingo) para beber hidromiel.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 2761 veces

Comenta