¿Quieres adelgazar? Líder científico dice que la clave está en estos tres alimentos

Miércoles 11 de Mayo de 2016

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Un catedrático británico cree que al ingerir una serie de alimentos adecuados podemos cultivar ciertos microbios que nos mantienen delgados

Pareja consumiendo vino

Olvídate de contar calorías y comer verduras constantemente. Según un destacado científico, la clave para perder peso está en comer queso, chocolate y tomar un buen vino tinto.

El catedrático Tim Spector, del King's College London, afirma que todo lo que pensamos acerca de las dietas es erróneo y que en lugar de privarnos de nuestros alimentos favoritos, deberíamos comerlos.

El queso, el chocolate y el vino tinto deberían formar parte del menú, pero además añade una serie de alimentos como las nueces, el café y los fermentados lácteos. Una dieta exitosa no se basa en contar calorías si no en contar las bacterias que viven en nuestro intestino.

En efecto, aunque no te des cuenta, nuestro intestino es el hogar de una gran cantidad de bacterias. Algunas de estas ayudan a la digestión, pero no todas son beneficiosas.

El catedrático Spector cree que al ingerir los alimentos adecuados podemos cultivar más bacterias buenas y estar delgados y sanos.

Según afirma: "Cuantos más alimentos diversos comamos, más variedad de microbios tendremos en nuestro organismo que mejoran nuestra salud".

Recomendando el consumo de productos lácteos fermentados, también sostiene que aquellas personas que comen regularmente queso tienen menos enfermedades cardíacas que aquellas que no lo consumen.

"El queso no pasteurizado es una de las mejores cosas que pueden comerse ya que constituye uno de los recursos más ricos en microbios y hongos saludables para nuestro organismo". Afirma el científico, que incide además en que "los alimentos probióticos como el yogur son ricos en microbios y deberían ser consumidos de forma regular, ya que incrementan nuestro nivel bacteriano".

Según Spector: "Algunos alimentos como el vino, el cacao, los aceites, las nueces y las semillas actúan como fertilizante para los microbios. Esta es la razón por la que la gente del Mediterráneo vive más tiempo que la británica, ya que consumen una dieta rica en estos alimentos".

"Esto es así debido a que contienen altos niveles de polifenol, los cuales sirven de alimento a los microbios, que a cambio nos hacen estar más delgados", concluye el catedrático.

Las grasas y el azúcar matan las bacterias

Comida Basura

Sin embargo, la comida basura, a pesar de ser muy sabrosa, no forma parte del plan dietético del catedrático, ya que afirma que los alimentos grasos y ricos en azúcar matan las bacterias buenas y permiten que las tóxicas se desarrollen de forma potencial.

Una prueba de ello la encontramos en un experimento en el que sometió a su hijo Tom a una dieta de comida de McDonald's durante 10 días. Según Spector: "Los microbios del intestino de Tom habían sido arrasados".

"Los microbios no son solo esenciales para digerir la comida ya que también controlan las calorías que absorbemos y nos aportan encimas y vitaminas vitales. Está claro que cuanto más diversa sea nuestra dieta, más diversidad de microbios existirá y, por lo tanto, mejor salud tendremos", subraya el científico.

Según cuenta Spector, todos deberíamos tratar nuestro intestino como el jardín más preciado. Cuanta más variedad de microbios y alimentos aportemos, más cantidad de flores tendrá nuestro jardín y más esbelto se verá.

Por contra, se deben evitar alimentos procesados, los cuales tienen niveles limitados de microbios debido a que están compuestos principalmente por productos químicos e inertes.

Por último, insiste en que lo más importante es que disfrutemos del queso, el chocolate y el vino tinto, siempre sin exceso.

El vino en el intestino

Se ha comprobado que el alcohol no tiene ningún efecto benéficioso sobre el aparato digestivo, sin embargo se ha demostrado que ciertas sustancias contenidas en el vino estimulan la secreción biliar, acelerando la digestión de grasas en el intestino delgado.

En 1992 ya se demostró que el vino tomado en pequeñas dosis mejora la sensibilidad de la hormona pancreática.

En una investigación, publicada en la web de "British Medical Journal" en 2010, un equipo en el Hospital Universitario de Zurich descubrió que beber vino en la comida reduce el tiempo de digestión y la sensación de malestar en el estomago. Otro estudio del mismo año realizado en la Universidad de Navarra demostró que los bebedores de vino realizan una mejor digestión, reducen su apetito y tienen menos probabilidades de aumentar de peso.

En el año 2012 un estudio portugués demostró asimismo que los polifenoles del vino tinto desencadenan la liberación de óxido nítrico benigno y mejora las digestiones ayudando al estómago a convertir sustancias dañinas, en otras menos peligrosas.

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