Rafael del Rey, director OeMv: “Nuestro objetivo es elevar el precio medio del vino en exportación”

Carmen Fernández

Lunes 16 de Septiembre de 2013

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“La tendencia es que España vaya produciendo cada vez más y tenemos que ser capaces de venderlo generando cada vez más valor”

Hace un par de semanas, el Observatorio Español del Vino hacía público que, de cumplirse las previsiones y los informes elaborados al respecto en España, Francia e Italia, España podría convertirse este año en líder de la producción mundial del vino.

Una noticia acogida con entusiasmo por el sector, que ve como los esfuerzos de reconversión y modernización de la producción están dando sus frutos.

Sin embargo, el trabajo continúa y es necesario consolidar los avances y redoblar los esfuerzos. De la mano del director de esta entidad, Rafael del Rey, analizamos en profundidad esta nueva coyuntura que también supone un nuevo reto: el de incrementar el ritmo de la ventas para evitar la caída en el precio del producto. Y para ello no parece haber otro camino que la exportación.

El informe publicado por el OeMV apunta que nuestro país podría igualar en cosecha a Francia e Italia, rondando los 44 millones de hectolitros de mosto y vino en conjunto, ¿España se pondrá a la cabeza de la producción?

Nos hemos encontrado con que la producción en España tiende a subir con respecto al año pasado. Aunque la de entonces fue particularmente corta, la previsión para este es superior a la media, situándonos entre 42 y 46 millones de hectolitros. Si a esto le añadimos los informes de Francia e Italia, donde las previsiones hablan de una caída, en Francia a 43,8 millones de hectolitros y en Italia entre 44 y 45 millones de hectolitros, nos encontramos que España entraría por vez primera en esta horquilla. Sería el primer año que nos pondríamos a la cabeza de la producción mundial, superando a Francia, que estaba a la cabeza con alrededor de 50 millones de hectolitros. Eso es bueno, obviamente, pero es preocupante porque hay que vender todo ese vino, y bien vendido, para evitar caída de precios. Depende de cómo evolucione la campaña, es muy pronto aún para saberlo, pero también hay que ver si esta situación es coyuntural o puede mantenerse en el tiempo.

¿A qué se debe este incremento en el volumen de cosecha?

A pesar de que en España se han arrancado viñedos, seguimos siendo el mayor viñedo del mundo, con casi un millón de hectáreas. Pero nuestros viñedos siempre han sido menos productivos porque tenemos menos agua que nuestros vecinos y porque, además, ellos nos llevaban la delantera en la mejora de productividad. Sin embargo, en España se ha invertido mucho en reconversión y modernización de las plantaciones y fácilmente podremos ver que con menos viñedo ahora estamos produciendo más porque estamos siendo más productivos: metiendo agua, con producción en espaldera, etc. Sí, parece que puede haber una tendencia subyacente que marque un cambio de tendencia y que consiga situar a España entre los líderes mundiales porque, además, tenemos viñedos reconvertidos que están ahora entrando en producción.

¿Y tenemos mercado para situar todo este vino que produciremos a mayores?

Ese es el problema: hay que vender todo lo que producimos. Tenemos mucho productor pequeño que no se ha lanzado aún al mercado exterior, y esa una de las grandes diferencias que nos separan aún de los grandes productores: debemos lanzarnos a la exportación. La ventas en el mercado nacional sigue cayendo y más pronunciadamente en el canal HORECA por lo que la tendencia en los últimos años ha sido clara: las bodegas miran al exterior, lo que se traduce en cifras como el incremento del 7% en las exportaciones en el primer trimestre de 2013 pero seguimos dependiendo mucho de la fluctuación de precios.

¿La respuesta está entonces exclusivamente en el mercado exterior?

Hoy exportamos más del doble de lo que consumimos en España aunque hay diferencias en el comportamiento. Tenemos dos grandes circuitos, el de vinos envasados y los graneles; el primero crece a ritmos de 10 a 12% de forma constante pero el de granel crece de forma más flexible, sujeto a las variaciones del mercado. Así, por ejemplo, este año pasado hemos vendido menos granel porque no había mucho vino. Coyunturalmente dependemos de la disponibilidad del vino, si tenemos producciones altas tendremos que venderlas intentando que los precios no bajen de forma desproporcionada. Como venimos de una cosecha corta, como fue la del 2012, confiamos en que este año los precios se mantengan pero no debemos perder de vista el medio y largo plazo. Nuestro objetivo como sector ha de ser el de elevar el precio medio de la exportación, pasando de granel a envasados de todo tipo, de calidad y con indicación geográfica, con D.O, productos con un mayor valor añadido que garanticen a largo plazo la estabilidad en los precios. La clave estará en ir viendo la evolución del sector en el tiempo y, si sigue incrementándose la producción, iremos viendo si podemos mantener los precios. La tendencia es que España vaya produciendo cada vez más y tenemos que ser capaces de venderlo generando cada vez más valor.

¿Cuál está siendo el comportamiento del mercado interior en la venta de vino?

El canal de alimentación puede recuperarse ligeramente en ventas, ha sufrido un poco por el incremento de precios, pero la previsión es que se mantenga estable. El canal HORECA es más problemático, las ventas siguen siendo bajas. Por comunidades el comportamiento es diferente en función de la propensión de la exportación. Aquellas que son más exportadoras, van mejor. Así, Castilla La Mancha supone casi la mitad de todas nuestras ventas, aunque el año pasado ha perdido volumen en litros por descender en granel, en términos de valor ha incrementado su peso porque mantienen precios muy estables en vinos. Por relevancia le sigue Cataluña y La Rioja, que siguen estables mientras que Valencia, Murcia, País Vasco, van bien, han crecido gracias a su experiencia exportadora, que les ha permitido mantener mercados. Castilla León, Aragón o Galicia van bien pero han estado muy ligadas al mercado nacional, que no crece.

¿Cuáles son los retos que debe afrontar el sector en el exterior?

Necesitamos más inversiones y más gente experimentada. Europa es un mercado maduro, sigue siendo muy importante pero se detectan síntomas de estancamiento en Reino Unido. Alemania, Rusia y la República Checa importan menos vino pero gastan más, característica común en la mayoría de los principales compradores mundiales de vino en lo que llevamos de año, como EE.UU., Canadá, Japón, Suiza o Brasil. Los que ahora crece es Norteamérica (Canadá, EEUU y México), Centroeuropa y Europa del Este (Polonia, Ucrania, Rusia). También está teniendo un buen comportamiento el Extremo Oriente (China, Hong Kong, Corea del Sur, Japón, Singapur). Hay mercado muy interesantes en África.

Y hablando de China, ¿en qué situación se encuentra el proceso iniciado por este país para entorpecer las exportaciones de vino a ese país?

Va a ser un proceso lento y pesado, administrativamente muy pesado, pero tiene un aspecto positivo y es el del reconocimiento de empresas españolas como proveedoras muy importantes para este país. Pero no creo que esto debiera afectar al ritmo de ventas de vino en China. Y no creemos que afecte tampoco a las exportaciones europeas aunque nos preocupa la posición competitiva que pueda empeorar con respecto a los vinos chilenos, australianos y argentinos. Chile, por ejemplo, tiene acuerdos preferenciales en China que facilitan la venta de sus vinos. Tenemos que competir con precio, calidad, imagen y capacidad de distribución, pero tenemos que poder competir en igualdad de condiciones, no queremos tratos diferenciales, pero sí justos.

Hablando ya específicamente del organismo, del Observatorio Español del Mercado del Vino, ¿en qué situación se encuentra actualmente la entidad? ¿Han firmado acuerdos de colaboración para garantizar su pervivencia?

Recientemente hemos firmado un acuerdo de colaboración con la Organización Internacional del Vino, muy importante para nosotros porque nos convierte en LA entidad de análisis de análisis del mercado para este organismo a nivel mundial. Nosotros les suministraríamos los informes sobre el sector durante los próximos dos años. Es un reconocimiento extraordinario para el OeMV, ya que nos convierte en la empresa a nivel mundial para la observación del sector pero seguimos teniendo mucho que avanzar. Creo que prestamos un servicio muy interesante y muy útil pero necesitamos el respaldo del sector del vino, por lo que seguimos luchando por darle continuidad y sostenibilidad.

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo
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