Historia de una botella, los formatos del vino: ventajas e inconvenientes

David Manso

Miércoles 27 de Febrero de 2019

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Los orígenes más cercanos a las botellas de vidrio para el vino que hoy conocemos, se remontan a la Venecia del S.XIII

Aunque el formato más utilizado es el tradicional de 750 ml. existen diferentes tamaños de botellas menos utilizadas que nos proporcionarán ciertas ventajas y algunos inconvenientes.

UN POCO DE SU HISTORIA...

Los orígenes más cercanos a las botellas de vidrio para el vino que hoy conocemos, se remontan a la Venecia del S.XIII donde empezaron a estudiar las diferentes propiedades y aplicaciones del vidrio. El descubrimiento de la técnica del soplado propició la fabricación de estas botellas de una manera más seriada, y dando como resultado una forma más redondeada y de un grosor inferior al actual. Esta técnica de soplado es una de las posibles teorías del porqué del tamaño de 750 ml., que luego veremos, es el más común.

Pasan los años, las técnicas se van perfeccionando y las nuevas necesidades hacen que la botella sufra ciertas modificaciones. En el S. XVII la popularización del consumo de vino, hace que se busque un recipiente más manejable, junto con la aparición del los espumosos (Champagne), provocando que el formato sufra cierta modificaciones. Un vidrio más grueso y resistente, evitaba daños en el transporte y a su vez era capaz de resistir la presión producida por el gas carbónico de estos vinos.

Ya en el S. XVIII la botella sufre otra nueva transformación alargando su cuello, para ya en plena revolución industrial en 1821, se patente por H. Ricketts & Co. Glasss Work de Bristol, la elaboración de botellas de vidrio de forma mecanizada (en serie), lo que hoy en día es la actual botella de vino.

POR QUÉ EL TAMAÑO DE 750 ML...

Varias son las teorías que llevan a pensar el por qué se utiliza habitualmente este tamaño de botella. Unas apuntan a que esta medida era la justa para que un soplador de vidrio fuera capaz de realizarla de una sola vez (soplada), y que una segunda o sucesivas sopladas, pese a lograr más volumen, produjeran imperfecciones en el vidrio. Otras apuntan a temas de calidad por su tamaño (esta no la tengo muy clara), y la que parece más acertada, es referida al quinto de galón inglés como medida que se estandarizó en 1970 a nivel mundial.

Sea cual sea la razón, seguro que alguna más habrá, lo cierto es que actualmente este es el formato más utilizado por consumo, transporte y demanda del mercado.

LOS FORMATOS...

Por debajo del tradicional de 75 cl. encontramos tres tipos de formatos para botella de vino:

  • Miniatura: Botella de 18,7 cl. formato especial para regalar en celebraciones o formato comúnmente usado para vuelos comerciales.
  • Media Botella de 37,5 cl. formato para canal horeca y supermercados.
  • Medio Litro: 50 cl. Formato para canal horeca y supermercados.

El formato tradicional de 75 cl. es el más utilizado, generalmente de colores oscuros para preservar el vino de la luz (rayos ultravioletas) que acelera el deterioro del vino propiciando la oxidación. También podemos encontrar colores transparentes o traslúcidos para vinos de un consumo más inmediato.

Por encima tenemos formatos de menor consumo cuyo objetivo principal una mayor preservación del vino referente a la proporción de oxígeno. A una mayor cantidad de líquido, el oxigeno depositado en la parte del cuello de la botella reduce su proporción a mayor volumen de líquido envasado.

El formato de Litro 1 L. es una medida poco usada en detrimento del Magnum, y que algunas bodegas (pocas) lo utilizan para comercializar ciertas referencias de vinos.

Seguramente el formato más utilizado después del estándar es el Magnum 1,5 L. cantidad correspondiente al doble del formato normal. Últimamente es frecuente que tanto tiendas de vinos, supermercados y restaurantes oferten este ventajosos formato. La razón, aparte de una mejor conservación del vino, es la uniformidad en cuanto a la calidad que ofrece el descorchar una botella frente a dos de la misma marca. Una medida todavía manejable por su tamaño y peso.

Por encima de estos formatos las cantidades se disparan para un consumo normal, y el manejo de los mismos se hace complicado en su servicio. En su mayoría hacen referencia a nombre de personajes bíblicos. Aunque su origen no está confirmado, la razón más obvia es que esta referencia se deba a personas que destacaron por su larga longevidad. Estos formatos son utilizados por las bodegas para guardar sus añadas y que estas se mantengan en buen estado de conservación. Por otro lado, algunos de los formatos son apreciados por coleccionistas, por ser  llamativos, o bien  un atractivo reclamo publicitario o incluso como elementos decorativos.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.

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