Castilla-La Mancha lanzará dos nuevas ayudas para impulsar el sector del vino

La Junta aún no ha publicado el presupuesto ni los criterios definitivos de concesión

Lunes 07 de Septiembre de 2026

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Castilla-La Mancha lanzará dos nuevas ayudas para impulsar el sector del vino

Castilla-La Mancha abrirá este otoño dos nuevas convocatorias de ayudas para el sector vitivinícola. Una servirá para financiar acciones de promoción en países fuera de la Unión Europea y la otra, denominada VINATÏ, apoyará inversiones para modernizar bodegas e instalaciones ligadas a la transformación, la infraestructura y la comercialización del vino. La Consejería de Agricultura todavía no ha comunicado qué presupuesto tendrá cada línea ni los criterios definitivos de concesión.

La Administración autonómica avanzó el pasado 5 de septiembre que la convocatoria de Promoción del Vino en Terceros Países se publicará durante septiembre. El plazo para presentar solicitudes será de 20 días. Los proyectos aprobados podrán ejecutarse entre el 1 de marzo y el 31 de diciembre de 2027.

Esa línea está orientada a respaldar actuaciones comerciales fuera del mercado comunitario y a facilitar la apertura o consolidación de ventas en destinos extracomunitarios. Para muchas bodegas, este tipo de apoyo suele utilizarse en campañas de promoción, presencia en ferias, acciones con importadores o material comercial adaptado a cada país, aunque la Junta aún no ha detallado el contenido exacto de la nueva convocatoria.

Los datos acumulados en la última década muestran el peso que ha tenido ese programa en la región. La Consejería cifra en 971 los expedientes aprobados en ese periodo, con una inversión superior a 67 millones de euros y 29 millones en ayudas. Esa relación equivale a una intensidad media cercana al 43,3%, una proporción alta para una línea pensada para abrir mercado exterior.

La segunda convocatoria será la de VINATÏ, centrada en inversiones industriales. El plazo de solicitud arrancará el 1 de noviembre de 2026 y terminará el 15 de enero de 2027. Los planes que se presenten podrán tener una duración máxima de dos años, un margen que permite repartir obras, compra de equipos o mejoras técnicas en más de un ejercicio.

En este caso, el objetivo es apoyar la modernización de las bodegas y de otras instalaciones vinculadas al negocio vitivinícola. La Consejería sitúa el foco en la mejora de los procesos de transformación, en las infraestructuras y en la comercialización. En términos generales, este tipo de ayudas puede abarcar desde nueva maquinaria hasta reformas de instalaciones, sistemas de eficiencia o herramientas para reforzar la salida al mercado de los productos elaborados.

El recorrido de VINATÏ desde 2015 muestra una dimensión mayor que la de la línea de promoción. En esos años se han respaldado 494 proyectos con 162 millones de euros de ayuda pública, lo que ha permitido movilizar 474 millones de inversión. En este caso, la ayuda representa alrededor del 34,2% del dinero invertido.

Si se suman los dos programas, el historial acumulado que presenta la Junta se acerca a los 541 millones de euros de inversión movilizada y a 191 millones en ayudas públicas, repartidos entre 1.465 proyectos. Esa cifra sirve para medir la importancia que han tenido estas herramientas en una comunidad con un peso muy alto en la producción de vino y mosto, aunque no supone nueva financiación para 2026 o 2027. Las dotaciones de las próximas convocatorias siguen pendientes de publicación.

La diferencia entre ambas líneas es clara. La de promoción busca apoyar la salida del vino a mercados de fuera de la Unión Europea, mientras que VINATÏ se dirige a la estructura productiva de las bodegas. Una actúa sobre la venta y la presencia comercial; la otra, sobre las instalaciones y la capacidad de transformación. Para muchas empresas del sector, ambas políticas son complementarias: vender más fuera exige, a menudo, adaptar también equipos, procesos y espacios de trabajo.

La preparación de estas convocatorias llega después de la ampliación de la duración de la Intervención Sectorial Vitivinícola, que en su planteamiento inicial estaba prevista para el periodo 2023-2027. Ese cambio permite mantener abiertas herramientas de apoyo al vino en un momento en el que las bodegas siguen pendientes de inversión para modernizarse y de recursos para ganar presencia en países terceros. Mientras se publica el detalle de las órdenes, el sector ya conoce el calendario básico de las dos líneas y los plazos con los que tendrá que trabajar para presentar sus proyectos.

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