El cambio climático empuja el viñedo francés hacia el norte

Normandía, Bretaña y Altos-de-Francia reciben nuevas viñas por el calor en zonas históricas del vino

Viernes 04 de Septiembre de 2026

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El cambio climático empuja el viñedo francés hacia el norte

El cambio climático está empujando parte de la viticultura francesa hacia el norte. Productores de vino están plantando viñas en Normandía, Bretaña y Altos-de-Francia, zonas históricamente más asociadas a la sidra que a variedades como Cabernet Sauvignon o Chardonnay, al considerar que el aumento de las temperaturas ha alterado la viabilidad de producir vino en otras áreas del país.

Ese movimiento no significa que las nuevas zonas queden a salvo de los episodios extremos. Los propios viticultores que buscan condiciones más favorables avisan de que las heladas, la sequía y las lluvias intensas ya están mostrando que la volatilidad climática también afecta a estos territorios del norte.

En los últimos años, Normandía, Bretaña y Altos-de-Francia han registrado una ampliación de la superficie de viñedo, con productores cada vez más dispuestos a trabajar tierras que antes se consideraban demasiado frías para una producción comercial de vino. El cambio dibuja un nuevo mapa para el sector francés, con inversiones que se desplazan a regiones donde hasta hace poco la vid no era una opción habitual para muchos elaboradores.

Uno de los casos que ilustra ese giro es el de Sébastien Fricker, viticultor del valle del Loira y miembro de la quinta generación de una familia dedicada al vino. Fricker, de 36 años, se trasladó a Normandía después de concluir que el deterioro de las condiciones de cultivo hacía cada vez menos atractiva la idea de asumir otro viñedo en la región tradicional de su familia.

“No me veía haciéndome cargo de otro viñedo en el Loira”, afirmó Fricker en declaraciones a France 24. “Eso me llevó a Normandía. Pensé que quizá era el momento de dar un paso atrás y pensar cómo podrían ser los próximos 50 años de la viticultura”.

Su apuesta tomó forma en 2020, cuando puso en marcha cuatro hectáreas de viñedo en Marolles, en el departamento de Calvados, a unos 30 minutos de Deauville. La finca había sido antes un manzanar. El terreno tiene suelos arcillo-calcáreos y hoy alberga cuatro variedades tintas y blancas, entre ellas Chardonnay y Cabernet Sauvignon.

El caso de Fricker resume una tendencia con efectos potenciales para el conjunto del negocio de las bebidas, y en especial para el vino. Si el viñedo sigue desplazándose hacia zonas más frescas, pueden adelantarse inversiones en nuevos territorios, cambiar las variedades elegidas y aumentar el peso de la gestión del riesgo climático en cada proyecto. También puede abrir dudas sobre la continuidad productiva en áreas tradicionales si el calor y la inestabilidad del tiempo siguen condicionando las decisiones de plantación.

La evolución de Francia tiene además un valor simbólico dentro del vino europeo. Que regiones ligadas a la manzana y la sidra ganen terreno en la viticultura refleja hasta qué punto las decisiones sobre dónde plantar, qué uva escoger y qué horizonte de negocio asumir están cada vez más ligadas al clima y menos a los mapas históricos del viñedo.

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