Martes 01 de Septiembre de 2026
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El Gobierno de Escocia anunció este martes, 1 de septiembre, que pondrá en marcha un Deposit Return Scheme para envases de bebidas dentro de su Programa de Gobierno 2026-2031. El Ejecutivo presenta la medida como una vía para facilitar el reciclaje, reducir la basura en calles y espacios naturales y reforzar la economía circular.
La iniciativa figura en el apartado dedicado a la emergencia climática. En ese bloque, el Gobierno escocés sostiene que necesita actuar con urgencia para rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger y restaurar el medio natural y ayudar a las comunidades a adaptarse a cambios del clima que considera inevitables.
El plan dibuja una actuación amplia sobre energía, transporte, vivienda y agricultura. También incluye inversión en empleo verde y formación para acompañar la transición de las personas que trabajan en actividades con altas emisiones. Dentro de ese paquete, el nuevo sistema de depósito y retorno aparece como una de las medidas ligadas a residuos y reciclaje.
Por ahora, el Ejecutivo no ha precisado el calendario de entrada en vigor, los tipos de recipientes incluidos ni el importe del depósito que tendría que abonar el consumidor al comprar una bebida. La formulación difundida por el Gobierno se limita a confirmar la introducción del sistema para envases de bebidas y a vincularlo con una recogida más sencilla y una menor presencia de residuos.
Para el sector de bebidas, la decisión puede traducirse en cambios operativos en toda la cadena. Productores y distribuidores de cerveza, vino, destilados, agua y refrescos podrían tener que adaptar el envasado, los circuitos de recogida y devolución y los sistemas de gestión asociados al nuevo esquema, con posibles efectos sobre plazos, logística y costes.
La medida se integra en una estrategia climática más amplia. El Gobierno escocés afirma que también reforzará las defensas frente a inundaciones y mejorará la respuesta de emergencia ante fenómenos meteorológicos extremos. A eso suma la intención de aumentar la capacidad de los sistemas sanitario y de atención social para absorber los efectos del cambio climático.
El programa añade compromisos en biodiversidad y conservación del territorio. El Ejecutivo quiere ampliar las áreas protegidas y trabajar con comunidades y gestores del suelo para preservar ecosistemas. A la vez, mantiene como referencia los objetivos fijados en la legislación climática escocesa y su meta de emisiones netas cero para 2045.
El Gobierno señala además que apoyará tecnologías innovadoras y soluciones impulsadas por las propias comunidades. Entre las líneas de actuación incluidas en el plan figuran el aumento de la eficiencia energética en viviendas y empresas, la expansión de la generación renovable y la retirada progresiva de los vehículos que usan combustibles fósiles.
En el apartado económico, el programa vincula el crecimiento a criterios de sostenibilidad y prosperidad local. Las inversiones previstas se orientan a actividades como la construcción verde, la energía renovable y el turismo sostenible. El texto también incorpora medidas para reducir el desperdicio alimentario y fomentar prácticas agrícolas sostenibles, con el objetivo de respaldar las economías rurales y proteger los ecosistemas.
La hoja de ruta del Ejecutivo prevé igualmente mejoras en las infraestructuras para los desplazamientos a pie o en bicicleta y para el transporte público, con la idea de reducir la dependencia del vehículo privado. Junto a eso, el Gobierno sitúa la equidad social en el centro de su estrategia ambiental y afirma que seguirá trabajando con socios internacionales para compartir conocimiento y compromisos frente al cambio climático.
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