Lunes 13 de Julio de 2026
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El Gobierno francés anunció el pasado 9 de julio un plan de urgencia para ayudar a los agricultores ante la subida del precio de los fertilizantes nitrogenados y, al mismo tiempo, presentó una estrategia a medio y largo plazo para reducir la dependencia exterior en este mercado. La medida fue comunicada en París por la ministra de Agricultura, Agroalimentación y Soberanía Alimentaria, Annie Genevard, y por el ministro delegado de Industria, Sébastien Martin.
Según explicó el Ministerio de Economía y Finanzas de Francia, el encarecimiento de estos productos se ha agravado desde el inicio de la crisis en Oriente Próximo. El Ejecutivo francés sostiene que esa presión sobre los precios pone en riesgo la próxima campaña agrícola y llega además en un momento delicado para muchas explotaciones, después de varias campañas con malos resultados y con la cosecha de 2026 condicionada por el calor y la sequía.
La respuesta inmediata pasa por una ayuda financiada en parte con fondos europeos. La Comisión Europea anunció el 1 de julio la liberación de 107 millones de euros para los agricultores franceses con cargo a la reserva de crisis comunitaria. Esa cantidad podrá completarse con fondos nacionales hasta alcanzar un máximo de 145 millones de euros en 2026.
El sistema previsto por el Gobierno francés consiste en una ayuda de 50 euros por tonelada de fertilizante nitrogenado simple para todos los agricultores. El apoyo tendrá como límite la mitad del consumo registrado en 2025. En el caso de las explotaciones en las que los fertilizantes representen más del 10% de sus gastos, la ayuda subirá a 70 euros por tonelada.
La medida se aplicará a las compras realizadas entre el 1 de junio de 2026 y el próximo 30 de septiembre. A partir de esa fecha, el Ejecutivo francés revisará la evolución del mercado para valorar cómo sigue afectando la situación en Oriente Próximo al precio de los fertilizantes. El objetivo oficial es facilitar las compras necesarias para mantener la capacidad productiva del campo francés y asegurar las cosechas de 2027.
El Gobierno francés subraya que ha preparado el mecanismo con antelación junto con representantes del sector agrario para acelerar su llegada a las explotaciones. La prioridad son las fincas más expuestas al alza de los insumos, entre ellas las grandes explotaciones agrícolas que arrastran tres años deficitarios.
Junto a esta respuesta inmediata, París presentó una estrategia más amplia para reforzar su autonomía en fertilizantes nitrogenados. El plan se apoya en tres líneas: usar mejor los fertilizantes, impulsar alternativas orgánicas y aumentar la producción nacional de fertilizantes descarbonizados.
En el primer punto, Francia quiere ampliar las herramientas que permiten ajustar mejor las aportaciones en cada parcela. Entre ellas figuran los balances de nitrógeno, los análisis de suelo y los sistemas de ayuda a la decisión. El Ejecutivo fija como meta aumentar un 40% la superficie con balance nitrogenado entre 2020 y 2030, reducir un 20% el excedente bruto de nitrógeno antes de 2030, elevar al 30% la cuota de sistemas productivos con bajos insumos y llegar a 2,7 millones de hectáreas cultivadas con leguminosas en ese mismo horizonte.
La segunda línea busca dar más peso a las alternativas orgánicas. El plan prevé una mejor valorización de los residuos ganaderos y cambios en las prácticas agrarias para alcanzar un 80% de fosas cubiertas en los efluentes líquidos bovinos y porcinos. También plantea enterrar el 30% de la urea y el 20% de las soluciones nitrogenadas dentro de las doce horas posteriores a su aplicación antes de 2030.
La tercera pata del programa se centra en la industria. El Estado acompañará un plan inversor valorado en 2.000 millones de euros durante diez años, con apoyo público de hasta 620 millones, para modernizar instalaciones existentes y crear nuevas capacidades productivas en fertilizantes nitrogenados descarbonizados. Con ello, Francia espera elevar un 20% su producción nacional antes de 2032.
El Ejecutivo añade otra medida para aliviar a los fabricantes franceses y europeos. Los productores de fertilizantes podrán beneficiarse con carácter excepcional en 2026, sobre gastos correspondientes a 2025, del mecanismo francés de compensación del carbono indirecto, pensado para limitar el efecto del precio del carbono sobre la factura eléctrica. Además, Francia pedirá a la Comisión Europea una evolución más flexible del mercado europeo del carbono para acompañar la descarbonización industrial sin trasladar más presión económica al campo.
Annie Genevard afirmó que los agricultores no deben quedar solos ante el aumento del precio de los fertilizantes ni ante la dependencia exterior. Sébastien Martin defendió que producir más en Francia es una forma de proteger al sector agrario y reforzar la base industrial del país.
Aunque el anuncio se dirige al conjunto del campo francés, sus efectos pueden alcanzar también al sector de bebidas. En regiones vitícolas, una menor tensión en el suministro y en el precio de los fertilizantes puede aliviar parte de los gastos del viñedo en una campaña marcada por altas temperaturas y falta de agua. Ese posible alivio también interesa a otros cultivos ligados a bebidas, como la cebada o determinadas materias primas agrícolas usadas por cerveceras y destilerías.
La decisión francesa llega en un momento en que varios países europeos siguen con atención el efecto combinado del mercado energético, la guerra en Oriente Próximo y la climatología sobre los insumos agrarios. Francia es uno de los mayores consumidores europeos de fertilizantes nitrogenados, por lo que cualquier cambio en su política pública tiene impacto directo sobre su producción agrícola y puede influir también en el equilibrio del mercado europeo.
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