Lunes 20 de Abril de 2026
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Una coalición de 58 asociaciones del sector de bebidas alcohólicas y hostelería de Estados Unidos ha pedido a la Oficina del Representante Comercial de ese país que excluya el vino y los destilados de cualquier nuevo arancel y que busque acuerdos comerciales más equilibrados con la Unión Europea, Reino Unido y otros mercados.
La iniciativa, llamada Toasts Not Tariffs, presentó sus alegaciones en el marco de una investigación de la Sección 301 sobre sobrecapacidad industrial extranjera. Ese procedimiento puede derivar en nuevos gravámenes o en la ampliación de los ya vigentes.
El grupo sostiene que la hostelería estadounidense atraviesa un momento difícil por la inflación persistente, el encarecimiento de los alimentos, la caída de la confianza del consumidor y una recuperación del empleo que aún no se ha completado seis años después de la pandemia. Según su planteamiento, los restaurantes trabajan con márgenes muy ajustados y son especialmente sensibles a cualquier subida de costes o a la incertidumbre comercial.
La coalición afirma que más de 3,5 millones de empleos en Estados Unidos dependen de la producción, distribución y venta de vino y bebidas espirituosas. Añade que esta actividad genera 476.000 millones de dólares al año y que las ventas de alcohol suponen el 21% de los ingresos de los restaurantes de servicio completo.
En su escrito, el sector pide también recuperar de forma permanente el acceso de los vinos y destilados estadounidenses a todas las provincias canadienses. La petición llega después de que Canadá limitara las ventas de vino procedente de Estados Unidos, una medida que, según los datos aportados por la coalición, redujo las exportaciones estadounidenses de vino a ese país un 78%, desde 460 millones de dólares en 2024 hasta 103 millones. En el caso de los destilados, las ventas bajaron un 63%, desde 238 millones a 88 millones.
La organización subraya que el vino y las bebidas espirituosas son productos ligados a su lugar de origen. Cita ejemplos como Bourbon, Tennessee Whiskey, Cognac o Tequila, además de las denominaciones y áreas vitícolas que protegen muchos vinos. Por esa razón, sostiene que no es posible trasladar su producción con facilidad para esquivar aranceles.
El sector advierte también de que mantener o ampliar los gravámenes sobre vinos y destilados importados puede provocar respuestas similares contra las exportaciones estadounidenses. A su juicio, eso limita el acceso a mercados clave, retrasa decisiones de inversión y frena la creación de empleo en toda la cadena, desde agricultores y destiladores hasta restaurantes, bares y comercios minoristas.
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