Jueves 22 de Enero de 2026
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A 180 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, el partido de Saladillo se consolida como una alternativa para quienes buscan una escapada diferente, centrada en la gastronomía criolla, la historia y la identidad rural. En sus pueblos y parajes, varias pulperías y almacenes de ramos generales han sido restaurados y hoy reciben a visitantes con propuestas que combinan cocina tradicional, cultura y memoria local.
En el pueblo de Cazón, a 15 kilómetros de la ciudad cabecera, Lo de Tenca es uno de los puntos más visitados. Paola Del Valle y Jorge Lecuima reabrieron este antiguo almacén, que durante décadas fue el centro social del pueblo. El local mantiene la estética de la pulpería tradicional, con manteles a cuadros, objetos antiguos y un ambiente familiar. Su carta incluye picadas, asados, empanadas y postres caseros. El proyecto, que abrió el 18 de julio, busca rescatar la historia del boliche de Orlando Tenca y convertirlo en un espacio turístico con esencia de pueblo. Actualmente abre sábados, domingos y festivos al mediodía, con aforo limitado, y planea ampliar horarios para aprovechar los atardeceres de Cazón.
En Álvarez de Toledo, otro paraje cercano a Saladillo, El Puntal reabrió en 2012 en un edificio de 1930. Viviana Benedetti, junto a su familia y amigos, mantiene vivo este almacén de ramos generales, que conserva los pisos de madera originales, mostradores antiguos y estanterías llenas de objetos históricos. Más de 80 libros contables documentan la vida comercial del pueblo desde 1937. El Puntal funciona también como museo, con espacios como la trastienda, el patio con asador y el salón de los remates, donde se respira la memoria familiar y la cultura rural.
La Pulpería de Cazón es otro de los atractivos recientes. Reabrió en septiembre de 2023 gracias a cinco amigos que comparten el objetivo de preservar la tradición del pueblo. Fundada originalmente por el asturiano Otero, la pulpería ofrece comida tradicional, música popular y un ambiente rústico. Los visitantes pueden encontrar libros antiguos de temática gauchesca y productos regionales, especialmente del Chaco, tierra natal de una de las propietarias. El local busca revivir el espíritu de comunidad y compartir la esencia del campo, con precios accesibles y un trato cercano.
En Polvaredas, una localidad de poco más de 300 habitantes, el bar Luna Park es el centro de la vida social. Marcos y Estefanía han transformado esta esquina histórica en un espacio que combina bar, museo y cancha de bochas. Cada objeto expuesto tiene su historia y el lugar es considerado por muchos como un pequeño museo del pueblo. Con más de sesenta años de historia, el Luna Park mantiene la atmósfera de los tiempos en que el tren pasaba por Polvaredas y el bar era punto de reunión para partidas de cartas y bochas.
El Payador, en la esquina del Acceso Cicaré y La Magnolia, es una pulpería y restaurante de campo que funciona en una casona restaurada rodeada de árboles. El local fue en su día punto de encuentro de artistas y poetas, y hoy recupera ese espíritu con una oferta de empanadas fritas al disco, carnes, sándwiches, pastas y postres caseros, acompañados de música en vivo. Cada sábado, el patio acoge a cientos de personas en un ambiente familiar y relajado, ideal para disfrutar de las noches de verano al aire libre. El Payador se suma así a la oferta turística de Saladillo como un lugar donde tradición, gastronomía y cultura se unen.
La Peña Del Oxidado, en Álvarez de Toledo, es un espacio cultural creado por Ángel Vicente Tiseira, que abrió en 2022. El local y su gran patio invitan a recorrer exposiciones de fotografía, disfrutar del diseño interior y reunirse en torno a un fogón. Además de la gastronomía moderna, el espacio acoge actividades culturales como música y presentaciones de artistas locales y regionales. Álvarez de Toledo, con sus 300 habitantes, es un pueblo tranquilo y verde, ideal para el turismo rural y muy cerca de Polvaredas, Del Carril y Cazón.
Saladillo propone así una ruta diferente, donde los sabores tradicionales, las historias vivas y los objetos antiguos permiten a los visitantes conocer el pasado bonaerense. Cada pulpería y almacén ofrece una experiencia auténtica, invitando a sentarse, probar y escuchar, en un entorno que mantiene el pulso del interior.
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