Miércoles 20 de Agosto de 2025
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El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja celebró el 19 de agosto su sesión plenaria, en la que se aprobaron medidas que afectan a los municipios de Rioja Alta y Rioja Alavesa, después de que el pasado 31 de julio se adoptaran decisiones similares para Rioja Oriental. En esta ocasión, el pleno ratificó una reducción en los rendimientos permitidos de uva tinta en numerosos municipios de estas dos subzonas, con asignaciones individualizadas por localidad que oscilan entre los 1.950 y los 5.200 kilos por hectárea, en función de la situación agronómica detectada en cada lugar.
La propuesta partió de los servicios técnicos del Consejo Regulador, que en las últimas semanas han realizado un intenso trabajo de seguimiento del viñedo. Para ello se han empleado visitas presenciales y un sistema predictivo basado en inteligencia artificial que permite afinar las estimaciones de producción. La conclusión de los informes es clara: los viñedos de Rioja Alta y Rioja Alavesa sufren una reducción acusada de su potencial productivo por los efectos combinados del mildiu y de episodios meteorológicos adversos. En cambio, la uva presenta un estado sanitario y una calidad enológica que se anticipa muy positiva.
La excepcionalidad de la campaña ha propiciado que la medida reciba el apoyo mayoritario de las asociaciones representadas en el pleno. Con ello se busca adecuar las normas de campaña a la realidad productiva y evitar una distorsión entre lo que se recoja en vendimia y los límites fijados de antemano. Además, esta reducción enlaza con el plan de recuperación del equilibrio de la DOCa Rioja, en marcha desde hace varias campañas, que persigue una regulación ajustada de la oferta para proteger el prestigio de la denominación.
El acuerdo contempla que los viticultores de Rioja Alta y Rioja Alavesa tengan la posibilidad de solicitar revisiones de parcelas concretas, en el caso de que estimen que su producción puede superar la asignada al municipio. Este mecanismo, ya habilitado previamente en Rioja Oriental, permitirá adaptarse a las particularidades de cada viña, siempre que se respeten los límites máximos generales de la campaña, fijados en 5.850 kilos por hectárea. La solicitud deberá realizarse antes del 16 de septiembre y con al menos 15 días de antelación a la vendimia de la parcela, a través de la plataforma digital del Consejo. En caso de no recibir respuesta en 15 días, la normativa prevé la aprobación tácita de la petición.
El pleno también sirvió para actualizar el estado del viñedo en las tres subzonas de la denominación. En este momento, la uva se encuentra en fase de maduración, con un ligero retraso respecto a la campaña pasada. Las temperaturas elevadas de las últimas semanas han acelerado el proceso y, pese a la dureza de la ola de calor sufrida en agosto, las viñas han respondido bien y conservan un aparato foliar activo. Los servicios técnicos remarcan la importancia de mantener las hojas en esta etapa final, ya que son determinantes para conseguir una maduración enfocada en la calidad del fruto.
El análisis sanitario es igualmente positivo, sin nuevas incidencias graves más allá de las ya conocidas por mildiu y granizo. Con ello, se refuerza la previsión de que la vendimia pueda dar vinos de alto nivel, aunque con volúmenes bajos. Este desequilibrio entre cantidad y calidad es la razón última de la reducción de rendimientos, ya que el Consejo Regulador entiende que la denominación debe responder con rigor a cada circunstancia de campaña para preservar la confianza del mercado.
En Rioja Alta, los municipios con mayores asignaciones de rendimiento son Briones, Casalarreina, Ollauri, Manjarrés, San Torcuato, Torremontalbo y Villarejo, todos con 5.200 kilos por hectárea. Se trata de localidades con tradición de viñedo bien asentado y en las que, pese a las dificultades de la campaña, el estado general ha permitido un margen superior. En cambio, municipios como Daroca de Rioja, Hornos de Moncalvillo, Medrano o Miranda de Ebro quedan con el límite más bajo, 1.950 kilos por hectárea, reflejando una afección mucho más severa por mildiu o por condiciones meteorológicas.
Entre ambos extremos, la mayoría de localidades de Rioja Alta se sitúan entre 3.900 y 4.500 kilos por hectárea. Es el caso de Nájera, Navarrete, Cenicero o San Asensio, pueblos con gran superficie de viñedo que deberán afrontar una vendimia sensiblemente inferior a la de un año normal. Por su parte, en la zona más occidental, Haro, Fuenmayor y San Vicente de la Sonsierra han quedado con 5.000 kilos por hectárea, un ajuste que, aunque restrictivo, se aproxima más a los valores históricos de rendimiento de estas localidades.
En Rioja Alavesa, las diferencias entre municipios también son notables. Laguardia, Elciego, Lanciego, Moreda de Álava, Oyón, Villabuena de Álava y Yécora se sitúan en la parte alta, con 5.200 kilos por hectárea. Son localidades que concentran buena parte de la producción de la subzona y donde la viticultura ha conseguido mantener un potencial elevado, en sintonía con el prestigio internacional de sus vinos. Por el contrario, Kripan y Navaridas se quedan con el mínimo de 3.250 kilos por hectárea, lo que supondrá una vendimia reducida en estos municipios. Samaniego, Leza y Baños de Ebro quedan en una posición intermedia, con rendimientos entre 3.700 y 4.500 kilos por hectárea, reflejando una situación más heterogénea.
La heterogeneidad municipal de la asignación de rendimientos muestra que la campaña no está siguiendo un patrón uniforme, sino que cada zona y cada pueblo han sufrido en diferente medida los efectos de la climatología y de las enfermedades. El Consejo Regulador ha optado por trasladar esta realidad al marco normativo, lo que se traduce en un mapa de rendimientos muy variado. Así, municipios tradicionalmente asociados a una producción abundante se verán obligados a ajustar sus expectativas, mientras que otros con rendimientos habitualmente más bajos quedan prácticamente limitados a niveles testimoniales.
En términos prácticos, la medida supondrá que en localidades como Haro, Laguardia o Briones la vendimia podrá mantener un volumen suficiente para abastecer a bodegas de referencia, aunque por debajo de campañas anteriores. Sin embargo, en municipios como Medrano, Daroca de Rioja o Miranda de Ebro, el efecto será mucho más duro, con cosechas mínimas que condicionarán tanto a viticultores como a pequeñas bodegas locales. El equilibrio que busca el Consejo es que, pese a las diferencias, la calidad final de los vinos de la denominación quede garantizada y no se vea comprometida por el ajuste productivo.
La aprobación de esta reducción de rendimientos en Rioja Alta y Rioja Alavesa confirma que la vendimia 2025 será atípica en toda la denominación. Rioja Oriental ya recibió medidas similares a comienzos de agosto, y con la decisión de este pleno se completa la adaptación de las normas de campaña a las tres subzonas. El escenario final será una cosecha corta en cantidad pero con expectativas altas en calidad, un aspecto que puede resultar favorable en términos de posicionamiento en el mercado, aunque suponga un esfuerzo añadido para viticultores y bodegas en términos de rentabilidad.
La publicación oficial de estas instrucciones en los boletines de La Rioja, Álava y Navarra permitirá dar seguridad jurídica al proceso y facilitar que los viticultores dispongan de la información de manera oficial. Con todo, el éxito de la medida dependerá de la evolución de la maduración en las próximas semanas y del desarrollo final de la vendimia, que este año se espera arranque más tarde de lo habitual. El Consejo Regulador seguirá vigilando de cerca el viñedo con el objetivo de garantizar que, pese a la escasa producción, Rioja pueda ofrecer una añada reconocida por su calidad.
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