Lunes 19 de Enero de 2026
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El cambio climático está llevando a varias bodegas de diferentes regiones del mundo a modificar sus prácticas tradicionales. Una de las tendencias más recientes es la plantación de árboles dentro de los viñedos, no solo en los bordes, sino también entre las propias vides. Esta práctica, que durante décadas se evitó por temor a que la sombra afectara la maduración de la uva, ahora se considera una posible solución para mejorar la salud del viñedo y adaptarse a las nuevas condiciones climáticas.
En Burdeos, el Château Larrivet Haut-Brion ha iniciado un proyecto denominado “Vignoble du Futur”, basado en la agroforestería. El objetivo es integrar árboles y setos en el viñedo para regular la humedad, proporcionar sombra y mejorar la biodiversidad. En una parcela de 12 hectáreas, recientemente adquirida y llamada Lagrange, se han arrancado las vides y el terreno se encuentra en reposo. Según Charlotte Mignon, directora general desde enero de 2025, el suelo necesita tiempo para recuperarse antes de volver a plantar vides, lo que no ocurrirá hasta dentro de dos años.
En este periodo de descanso del suelo, se han plantado 300 árboles de 20 especies diferentes y 10.000 metros cuadrados de setos. Entre los árboles elegidos hay frutales y paulownias, conocidos por sus grandes hojas que ofrecen sombra y ayudan a regular la humedad. Además, estos árboles pueden acceder a fuentes de agua más profundas que las vides, lo que reduce la competencia por el agua. También se han creado franjas florales y zonas húmedas para favorecer la fauna local. El acceso al agua es uno de los factores clave en este tipo de proyectos.
Mignon ha solicitado a las autoridades del AOP Pessac-Léognan permiso para reducir la densidad de plantación de vides. La normativa actual exige 6.500 vides por hectárea, pero ella propone bajar a 5.500, similar al mínimo permitido en Graves. Si obtiene autorización, planea aplicar esta reducción gradualmente en todas las parcelas cuando llegue el momento de replantar.
En Estados Unidos, Joseph Phelps Vineyards en Napa Valley está desarrollando un proyecto similar bajo el concepto de agroecología. David Pearson, presidente desde 2023 tras la adquisición por parte del grupo LVMH, explica que han seleccionado una parcela de 11 acres donde han retirado las vides y sembrado cultivos de cobertura. Allí están probando diferentes densidades y tipos de árboles para crear “bio-barreras” alrededor del viñedo y “espinas” o líneas de árboles entre las vides. El propósito es mejorar el suelo en todo el viñedo y no solo en los bordes.
Pearson señala que hay poca información disponible sobre cómo llevar a cabo estos proyectos y que muchas decisiones se toman mediante ensayo y error. Por ejemplo, han optado por plantar árboles jóvenes en lugar de ejemplares grandes porque desarrollan mejor su sistema radicular. Los nuevos árboles crecerán durante un año antes de introducir los portainjertos de vid; después, tras tres años más, se injertarán las variedades definitivas.
Tanto en Larrivet Haut-Brion como en Joseph Phelps se presta especial atención al estudio del suelo. Se mide la actividad microbiana y fúngica mediante análisis indirectos como la cantidad de CO2 liberada por el suelo. El objetivo es conseguir raíces profundas y sanas tanto en los árboles como en las futuras vides.
La integración de árboles plantea preguntas sobre cómo afectará al rendimiento y calidad del vino. Pearson indica que están replanteando todos los aspectos del cultivo: rendimientos, volúmenes y métodos agrícolas. La idea es pasar de un modelo basado en monocultivo a otro más integrado con la naturaleza.
El coste económico es elevado y difícil de calcular con precisión. Mignon menciona que dejarán de producir entre 30.000 y 50.000 botellas anuales durante varios años debido al descanso del suelo y la replantación progresiva. Pearson añade que si logran aumentar la vida útil productiva de una vid hasta cien años gracias a estas prácticas, será difícil cuantificar ese beneficio en términos financieros inmediatos.
Las decisiones sobre riego también varían según la región. Mientras Pearson planea regar las nuevas vides en Napa Valley, Mignon descarta esta opción para Burdeos debido a la escasez de agua y al alto coste que supone instalar sistemas de riego por goteo.
Otros productores como Château Cheval Blanc también están adoptando estrategias similares con plantación intensiva de árboles para mejorar el suelo. Sin embargo, existe cautela respecto a posibles cambios en el carácter del vino producido; mantener el perfil tradicional sigue siendo una prioridad para muchos bodegueros.
Estos proyectos requieren tiempo antes de ver resultados concretos: se estima que pasarán al menos nueve años antes de obtener vino procedente de estas nuevas parcelas tanto en Napa como en Burdeos. Los responsables consideran que su experiencia servirá como referencia para otras bodegas interesadas en adoptar prácticas similares cuando dispongan de recursos suficientes.
La introducción masiva de árboles dentro del viñedo representa un cambio profundo respecto a las técnicas empleadas durante décadas e implica una revisión completa del manejo agrícola tradicional ante los efectos del cambio climático sobre el cultivo de la vid.
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