Viernes 27 de Septiembre de 2024
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Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en España, afectando a un 26,5 % de la población. La dieta, junto con el estilo de vida, desempeña un papel clave en la salud del corazón. Gemma Chiva-Blanch, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), señala que algunos alimentos, cuando se consumen en exceso, pueden aumentar significativamente el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Entre ellos se encuentran las carnes procesadas, las carnes rojas, los alimentos fritos, las bebidas azucaradas, los productos de bollería industrial, los cereales con alto contenido de azúcar, las sopas y cremas envasadas, las salsas comerciales, los aperitivos salados y el consumo excesivo de alcohol.
Las carnes procesadas, como embutidos, salchichas o beicon, son especialmente perjudiciales debido a su alto contenido en grasas saturadas, sodio y aditivos. Esto eleva el colesterol y la presión arterial, factores de riesgo para el corazón. La carne roja, por su parte, aporta proteínas y hierro, pero un consumo excesivo, especialmente de cortes grasos, también se asocia con un mayor riesgo cardiovascular. Los alimentos fritos, como patatas fritas o buñuelos, preparados con aceites industriales, contienen grasas trans que aumentan el colesterol LDL, conocido como "colesterol malo".
Las bebidas azucaradas, que incluyen refrescos, zumos envasados y bebidas energéticas, favorecen el aumento de peso y la diabetes, ambos relacionados con problemas cardíacos. Por su parte, la bollería industrial (galletas, pasteles y bombones) tiene un alto contenido en grasas trans, azúcares y calorías vacías, que incrementan el riesgo de obesidad y la acumulación de grasa en las arterias. Los cereales con azúcar añadido, especialmente dirigidos a los niños, son otra fuente de riesgo debido a su aporte excesivo de azúcares simples.
Las sopas y cremas envasadas también presentan un problema por su alto contenido de sodio, que eleva la presión arterial. Lo mismo sucede con las salsas comerciales, como el kétchup o la mayonesa, que suelen estar cargadas de sodio, azúcares y grasas poco saludables. Los aperitivos salados, como las patatas chips, los pretzels y los frutos secos fritos y salados, además de ser ricos en sodio, suelen tener grasas poco saludables que afectan negativamente al corazón.
En cuanto al alcohol, Chiva-Blanch señala que, si bien un consumo moderado, sobre todo de vino tinto, tiene un efecto cardioprotector, su consumo excesivo puede debilitar el músculo cardíaco y provocar un aumento de la presión arterial.
Chiva-Blanch destaca que la moderación es fundamental y recomienda disfrutar de estos alimentos de forma ocasional y en pequeñas cantidades, siempre dentro de una dieta equilibrada basada en alimentos frescos como frutas, verduras, legumbres y fuentes de proteínas magras.
Por su parte, Salvador Macip, catedrático de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC y experto en genética molecular, subraya la importancia de un estilo de vida saludable para evitar el envejecimiento prematuro del corazón. Señala que una dieta rica en grasas animales y el sedentarismo aceleran este proceso, haciendo que los cambios en el corazón sean similares a los del envejecimiento. La presión arterial alta es otro factor que contribuye a este deterioro. Macip explica que, aunque la genética influye, aún es difícil determinar en qué proporción frente a los factores ambientales. Por ello, la mejor recomendación es llevar una vida activa, hacer ejercicio con regularidad y mantener una dieta equilibrada.
El corazón es un músculo, y los cambios en su estructura por la edad o el estilo de vida son especialmente visibles en él. Aunque se está investigando en posibles fármacos que puedan frenar el envejecimiento del corazón, todavía queda un largo camino por recorrer en este campo. Mientras tanto, la prevención a través de hábitos saludables sigue siendo la mejor estrategia para proteger la salud cardiovascular a largo plazo.
El sedentarismo, la falta de control de la presión arterial y una dieta inadecuada siguen siendo las principales amenazas para el corazón. Aunque el papel de la genética es significativo, Macip concluye que, en la actualidad, no existe una manera precisa de medir el riesgo a largo plazo de padecer enfermedades del corazón. Por ello, la recomendación general es llevar una vida lo más saludable posible para reducir el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y mantener el corazón joven por más tiempo.
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