Martes 17 de Febrero de 2026
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El mercado de gran consumo en España se encuentra en una fase de estabilidad, según los datos recogidos por Worldpanel by Numerator. Tras un 2025 marcado por un leve crecimiento en volumen, las previsiones para 2026 apuntan a una repetición de esta tendencia. Sin embargo, la mayor parte de este aumento se dirige al consumo fuera del hogar, lo que modifica el comportamiento tradicional del consumidor.
La inflación sigue siendo un factor clave. Aunque las cifras macroeconómicas muestran una contención de los precios y una evolución positiva, el consumidor español todavía percibe el impacto de las subidas registradas en los últimos años. Esta percepción afecta a su confianza y limita su disposición a gastar en sectores como la belleza, la moda o la hostelería y restauración. El informe señala que el valor del mercado crecerá alrededor del 3%, impulsado principalmente por la inflación y no tanto por un aumento real en el volumen de productos vendidos.
Uno de los elementos que está influyendo en el sector es el crecimiento de la inmigración. Este fenómeno ayuda a compensar la caída de la población joven y contribuye a mantener la demanda interna. A pesar de este apoyo demográfico, el consumidor sigue mostrando una alta sensibilidad al precio. Esto se traduce en cestas de compra más pequeñas y visitas más frecuentes a los establecimientos, con el objetivo de controlar el gasto total.
El canal de surtido corto y las políticas aplicadas por las cadenas de distribución han favorecido el avance de la marca del distribuidor (MD), que ya alcanza una cuota del 44,3%. Esta cifra supone un incremento de 1,1 puntos respecto al año anterior. Por otro lado, la marca del fabricante ha visto reducido su surtido en un 34% desde 2018, mientras que la marca del distribuidor ha crecido un 13% en ese mismo periodo.
La innovación también se resiente. El lanzamiento de nuevos productos por parte de los fabricantes sigue cayendo a doble dígito, lo que limita las opciones para captar al consumidor con propuestas diferentes. La inversión en publicidad y promociones ha aumentado, pero no logra compensar las pérdidas acumuladas durante los últimos años.
Ante este escenario, los expertos recomiendan mantener los objetivos a corto plazo sin perder de vista la necesidad de adaptarse a medio y largo plazo. Esto implica revisar la estructura de costes, analizar dónde y por qué se invierte y replantear alianzas estratégicas. Además, se subraya la importancia de reforzar el contacto con el consumidor fuera del supermercado y del hogar para entender mejor sus necesidades y hábitos.
El sector debe centrarse en volver a situar al consumidor como eje principal de sus decisiones. Comprender sus nuevas prioridades y adaptar la oferta será fundamental para asegurar un crecimiento sostenible en los próximos años.
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