La revolución de las salas de cata urbanas: ¿una oportunidad para las bodegas españolas?

Una estrategia estadounidense que podría seducir a las bodegas españolas

Roberto Beiro

Jueves 14 de Septiembre de 2023

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Las bodegas estadounidenses están marcando tendencia con la incorporación de salas de cata en zonas urbanas, una estrategia que podría ofrecer a las bodegas españolas una visión renovada y llena de posibilidades.

El mundo del vino es tan antiguo como cambiante. Las tradiciones vinícolas, arraigadas en países con una larga historia en la producción de vinos, como España, también necesitan adaptarse a los tiempos modernos y a las nuevas preferencias del consumidor. Y, en este aspecto, las bodegas de Estados Unidos están llevando la delantera con una tendencia que podría interesar a los productores españoles: las salas de cata urbanas.

Según un reciente informe sobre el vino "Directo al Consumidor" del 2023, publicado por Silicon Valley Bank, las salas de cata urbanas han ganado protagonismo en EE. UU. en la última década. Sin embargo, hasta el año 2021, la visita a estas salas no siempre se traducía en ventas. Los datos mostraban que las tasas de conversión en las principales bodegas eran entre un 25% y un 35% superiores en comparación con sus contrapartes urbanas, más pequeñas y casuales.

Este escenario cambió notablemente el año pasado. Las salas de cata urbanas ahora superan en tasas de conversión a las bodegas tradicionales. Estos resultados subrayan la conveniencia de contar con una segunda sala de cata, especialmente en zonas turísticas.

Pese a los beneficios evidentes, sólo un número reducido de productores está aprovechando esta oportunidad. Washington lidera la lista, con el 20% de sus bodegas contando tanto con una principal como con una sala de cata urbana. Por el contrario, en regiones como Napa, Oregon, Paso Robles y Sonoma, menos del 8% de las bodegas han apostado por esta innovación.

¿Cuál es el atractivo de estas salas de cata urbanas? Además de ofrecer una experiencia diferente, se adaptan a un público más joven y a menudo, más económico. El informe del SVB indica que, en 2023, las degustaciones en estas ubicaciones urbanas suelen ser unos 10 dólares más baratas que en las bodegas principales.

Santa Barbara encabeza la lista en EE. UU. con el mayor número de salas de cata urbanas, mientras que el Valle de Napa registra la cifra más baja.

Esta tendencia no se limita solo a Estados Unidos. Este año, se informó de un productor de vino de Barossa que abrió una sala de cata en Sydney. El éxito fue tal que atrajo a visitantes millonarios al centro de la ciudad. John Geber, propietario de Château Tanunda, declaró: "Uno de ellos compró vino por valor de AU$100,000. Jamás habría conocido a estos clientes si no hubiesen entrado en mi bodega".

Estados Unidos ha demostrado el potencial de las salas de cata urbanas. Las bodegas españolas, con su rica tradición y su habilidad para adaptarse a nuevas tendencias, podrían considerar esta estrategia para acercarse a un público más amplio y diverso, aprovechando la creciente demanda de experiencias vinícolas en entornos urbanos.

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