Sí, la industria del vino financia los estudios científicos sobre el vino, y así debe ser

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Innumerables veces leo en Internet comentarios absurdos de negacionistas que en su inútil afán de desprestigiar el consumo de vino apelan a que estos están "financiados por la industria". Como si eso fuera algo negativo.

Se pueden buscar muchos argumentos para estar en contra del consumo de alcohol, pero recurrir a que los estudios están financiados por las empresas del vino, no solo es un sinsentido absurdo, sino que es el argumento más torpe de cuantos existen que pone de manifiesto la falta de conocimientos de este grupito de iluminados.

La industria del vino financia los estudios científicos del vino, sí por supuesto, como debe ser. Lo malo sería que no se hiciese así.

En España antes de llegar a la ESO los niños comienzan a dar sus primeros pasos en el mundo de la economía y la empresa. En la asignatura de Ciencias Sociales empiezan a estudiar el origen del comercio en el neolítico, con el intercambio de bienes, la aparición del patrón oro, las monedas y las empresas. Los niños de 6º de Primaria españoles estudian en el segundo trimestre de esta asignatura que muchas empresas cuentan con I+D+i para poder mejorar sus bienes o servicios.

¿Si los niños de 11 años españoles comprenden que la sociedad necesita que las empresas financien estudios para poder mejorar, por qué algunos adultos no son capaces tan siquiera de entenderlo?

La Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i) nos permite que en nuestros bolsillos tengamos un teléfono inteligente año tras año mejor, que existan las vacunas gracias a las cuales vivimos el doble ahora que hace un siglo, que tengamos electricidad y confort en nuestras viviendas, o que nuestros alimentos sean mucho mejor que nunca. Prácticamente todos los avances de los que gozamos hoy en día son fruto de la investigación privada procedente de empresas.

Pero la investigación no es gratuita, hay que financiarla, bien a través de departamentos propios, bien, como sucede en la mayoría de los casos, a través de Universidades o centros de investigación dedicados a ellos.

El sector del vino, como cualquier otro sector, desea mejorar sus productos y pagan a Universidades para que realicen estudios científicos con todo el rigor del mundo, para saber cómo mejorar sus productos, a todos los niveles, desde la viticultura hasta el consumo lo más saludable posible.

Las personas que cuando leen una noticia en cualquier medio sobre un estudio realizado por una Universidad y publicado en una revista científica activan un resorte automático y sueltan sin pensar que ese estudio "no vale" porque está "financiado por la industria", no solo evidencian que tienen menos conocimientos que un niño de 11 años, sino que además muestran una absoluta falta de respeto, tanto con las empresas que investigan para ellos, como con los científicos y las Universidades que realizan estos estudios, también para ellos.

De hecho, estos negacionistas son tan incoherentes en sus argumentos, que muchas veces critican estos estudios pero aplauden otros de otros sectores que también han sido financiados por empresas. Es decir, los estudios de los productos que a ellos les gustan son los buenos, el resto no valen.

Los estudios científicos financiados por la industria del vino mejoran nuestra sociedad, permite que consumamos mejores vinos, de manera más saludable y son la mejor manera de progresar y evolucionar que existe actualmente.

Un artículo de Luis Pablo
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