El hygge en una copa de vino

Javier Campo

Lunes 30 de Noviembre de 2020

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Asomarse por el ojo de buey de la buhardilla en una cabaña de madera, en medio de la montaña mientras nieva y disfrutas de la calidez de una copa de vino. Eso es hygge en estado puro.

El hygge es una palabra de origen danés que viene a definir la relación de la felicidad con las cosas simples. Esas cosas que podemos disfrutar en casa y que no tienen que ver con grandes riquezas sino con el más puro estilo minimalista en esencia.

He conocido este concepto a través de la belleza de las palabras de Alicia Farré y un artículo de su blog donde expresa su experiencia hyggelig en Finlandía. Me hizo pensar que, no solo en los países nórdicos, su temperatura y sus bucólicos paisajes son inspiradores para quedarse en casa, aunque esta no esté hecha con madera.

No me digáis que no apetece un domingo quedarse en casa, mientras llueve, hace frío y tú, tan a gustito en pijama, con calcetines gorditos, en el sofá, con una mantita, viendo una película o escuchando música, o leyendo un buen libro. Y cualquiera de esas opciones con una copa de vino tinto en una mano y la otra acariciando a mi fiel amigo y mascota Visir.

Pero tan solo hemos hablado del hygge en invierno y dentro de casa mientras llueve, nieva o hace frío, pero, también se puede disfrutar en primavera de la soledad y de una copa de vino blanco en la playa, escuchando tus propios pensamientos y las olas del mar al llegar a la orilla mojando tus pies desnudos.


“casi siempre asociamos el vino con acompañamiento de comida o celebraciones, sin embargo, el vino dentro de sus múltiples facetas también es objeto de disfrute personal, íntimo o espiritual”


Las noches estivales, la brisa que mece las hojas de los árboles y que emiten ese relajante sonido invita al crepitar de las burbujas de un buen vino espumoso bien frío que, al pasar por tu boca y garganta, te hace estremecer. Eso también es totalmente hygge.

Fijaros que casi siempre asociamos el vino con acompañamiento de comida o celebraciones, sin embargo, el vino dentro de sus múltiples facetas también es objeto de disfrute personal, íntimo o espiritual incluso. Sin saberlo, o por lo menos sin que lo llamásemos así, encontrar la felicidad hygge en una copa de vino hace ya mucho que se viene practicando en todo el mundo.

Dicen que los daneses son las personas más felices del mundo, ya que las horas de sol son pocas y las disfrutan mucho cuando salen de casa, pero al caer la larga noche, buscan en el movimiento hygge el relax y la felicidad. Como estamos en una época en la que quedarse en casa está casi impuesto o es recomendable, quizás sea un buen momento para apagar la tele, escuchar música suave y descorchar esa botella para disfrutar de tu momento.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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