¿Qué significado tiene el color del vino blanco?

Redacción

Martes 02 de Septiembre de 2014

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Desde la incolora juventud hasta la intensa gama amarilla de los crianza, te desvelamos de manera sencilla el significado del color de los buenos vinos blancos

El color del vino blanco procede del escaso o nulo contacto, durante su fermentación, del mosto con las pieles de las uvas que contienen la pigmentación. Cabe destacar que el mosto, tanto el procedente de la uva blanca como el de la uva tinta, es incoloro. De hecho, existen algunos blancos y champagnes franceses elaborados con uvas tintas.

Por otro lado, a cada vino le corresponde una coloración 'propia' de acuerdo con la cepa o viñedo que se haya empleado, y la edad que tenga el vino.

Los vinos blancos jóvenes suelen tener un color amarillo claro, pajizo brillante, que nos muestran su frescura. Con el paso del tiempo los blancos suelen presentar amarillos más intensos, dorados, color oro e incluso ámbar. Cuando el color de un blanco es amarillo oscuro, ocre, suele considerarse un blanco defectuoso u oxidado.

Las manzanillas, por ejemplo, suelen ser tan evanescentes y translúcidas que el menisco, o borde de su arco cromático, apela a la imaginación del observador, puesto que es invisible por su escasez de pigmentos, y su corazón es apenas un suspiro del color, por tan claro.

Es frecuente que los malos colores de un vino, sobre todo en la vinificación en blancos -sin maceración de hollejos y escobajos-, obedezca a un exceso de riqueza en taninos por sobremaduración o al hecho de haberse realizado la fermentación a una temperatura relativamente alta (por encima de los 18°C, en ciertas variedades).

Sea como fuere, siempre que un vino tenga una coloración que no corresponda a su cepa, denominación de origen y edad diremos que no es franco de su denominación de origen, y también que está desestructurado. En otras palabras, que no se trata de un vino de calidad.

Un Rueda superior, por poner un ejemplo, elaborado con 80% de cepa verdejo, debe ser de color amarillo pálido y matices verdosos (a causa de su considerable acidez).

Si en vez de ese vestido luce amarillo oro, y tiene sólo un año de edad, debe presumirse que su color intenso es precoz debido a un envejecimiento apresurado, y es un claro indicio de que el vino no soportará en la bodega mucho tiempo ya que el consumo debe ser inmediato.

Por el contrario una correcta crianza de un vino blanco, además de ofrecer un vino de altísima calidad, presentará unos elegantes matices dorados, color oro brillante e incluso ámbar en los casos más añejos.

Cuando los vinos blancos envejecen bien -protegidos del aire-, en un medio antioxidante o reductor, tienden al color dorado intenso. En cambio, si el aislamiento no es lo bastante bueno, el oxigeno excesivo quema u oxida los taninos y hace que el color se oscurezca. La correcta conservación de las botellas de vino blanco pueden retrasar o acelerar este momento.

Ciertos vinos blancos, de zonas más frías, envejecen muy bien, mejoran de manera óptima a partir del segundo año, e incluso pueden superar con creces la cota de los 10 años.

La gama amarilla de los blancos

El vino blanco de capa baja puede extenderse desde un color pajizo claro hasta un pajizo verdoso. La mayor parte de este estilo de vino está destinado a ser disfrutado joven y enfriado con hielo. Por ejemplo: Pinot Grigio, Albariño, Vinho Verde o Muscadet.

La mayoría de los vinos blancos descienden a la categoría de capa media con un matiz pajizo dorado. Por ejemplo: Sauvignon Blanc, Chardonnay sin barrica o Chenin Blanc.

Un color de vino blanco puede ser producido tanto por el jugo de la uva tinta como la Pinot Noir como por un vino blanco extraído de uva blanca. A menudo estos vinos tienen menos acidez y usan el envejecimiento del roble para añadir cremosidad y aroma a vainilla y bollería. Por ejemplo: Chardonnay, Viognier o Marssanne.

Muy pocos vinos blancos están hechos para durar más de un par de años. Los vinos blancos viejos pierden su brillo y, con el paso tiempo, se vuelven más opacos. A causa de la sensibilidad a la luz, los vinos blancos se harán más anaranjados a lo largo del tiempo.

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