La innovación, factor clave del sector vitivinícola para dar respuesta a los retos del cambio climático

Carmen Fernández

Jueves 06 de Febrero de 2020

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El vino siempre ha estado a la vanguardia de la sostenibilidad en el ámbito agraolimentario, sensible con los primeros efectos del cambio climático y pieza clave en la consecución de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) fijados por la ONU por su capacidad de contribuir a la sostenbilidad ambiental, social y económica.

Sostenibilidad económica y social, transmisión del conocimiento, formación y apuesta por el capital humano son aspectos que preocupan al sector del vino en España. Y es por ello que también fueron los ejes centrales de la jornada #SomosSostenibilidad impulsada por la Organización Internacional del Vino de España (OIVE) y celebrada en Logroño en diciembre pasado.

No en vano uno de los objetivos de OIVE es el de abrir líneas de actuación para promocionar estudios de I+D+i a través del acuerdo que mantiene con la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV). Esta plataforma es una de la grandes herramientas con las que el sector apuesta para afrontar con éxito sus retos de futuro como elemento de dinamización de la innovación que debe extenderse a toda la cadena del sector vitivinícola. Es la respuesta fundamental del sector del vino ante un futuro en el que el cambio climático dibuja dudas en su horizonte. Pero si la innovación es la respuesta y la  PTV es la herramienta, el sector reflexiona ahora sobre por qué los avances tecnológicos y científicos llegan con dificultad a todo el sector.

En la búsqueda de esas respuestas OIVE organizó la jornada #SomosSostenibilidad donde se ahondó en aspectos como la innovación, la cooperación industrial y la trasmisión de esos conocimientos "Será a través de la innovación cómo el sector podrá afrontar los retos que le afectan, trabajando para ampliar la concienciación por la sostenibilidad a todos los ámbitos de la sociedad", nos explica el presidente de OIVE, Ángel Villafranca.

El vino, en la vanguardia de la sostenibilidad agroalimentaria

En el mismo sentido se expresa Natalia Olarte, directora de I+D+i de Bodegas Riojanas y una de las partipantes de la jornada que habla de la innovación como "factor clave" en la competitividad de la industria vitivinícola. "Debemos innovar con el objetivo de adaptarnos a los cambios  rápidos exigidos por los mercados y consumidores mundiales, producidos por la globalización e intensificación de la competencia y  el avance tecnológico", al tiempo que destaca la cooperación empresarial y la transferencia de conocimiento como los otros dos pilares estratégicos para superar limitaciones del sector.  "A través de la cooperación, accedemos  a más  proyectos  que solucionen los problemas presentes y futuros y ayuden en el desarrollo de la estrategia empresarial. Con la transferencia del conocimiento conseguimos establecer relaciones de confianza entre las empresas del sector y generar un know- how del sector vitivinícola más fuerte".

Y es que el sector del vino siempre ha estado a la vanguardia de la sostenibilidad en el ámbito agraolimentario, sensible con los primeros efectos del cambio climático y pieza clave en la consecución de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) fijados por la ONU por su capacidad de contribuir a la sostenbilidad ambiental, social y económica.

Participantes jornada #SomosSostenibilidad organizada por OIVE. En la imagen de izquierda a derecha: Natalia Olarte, directora I+D+i de Bodegas Riojanas; Jose Miguel Zapater, director de ICVV; Camino Arroyo, subdirectora general de Frutas y Hortalizas y Vitivinicultura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; Ángel Villafranca, presidente de OIVE; Mireia Torres, presidenta de la Plataforma Tecnológica del Vino; Sergi de Lamo, Vicepresidente de la comisión técnica de la PTV; Susana García, directora de OIVE; Mario de la Fuente, gerente de PTV.

Son muchos los retos que este sector afronta como consecuencia de este cambio climático, tal y como detalla la directora de I+D+i de Bodegas Riojanas: "la gestión del agua, los gases de efecto invernadero, el desplazamiento de especies por incremento de la temperatura global, la protección de la biodiversidad y la consersación del paisaje como señas identitarias son aspectos clave que debemos abordar. Es importante también atender al relevo generación de los viticultores, la conservación la cultura vitivinícola tradicional,  la reducción de insumos, la disposición  de materias primas seguras y de alta calidad de forma continua, así como la implantación real de la economía circular", explica.

Adaptación a los cambios

En este sentido José Miguel Zapater, director del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino, lugar donde se celebró la jornada, destaca que estos cambios ya son palpables, especialmente en lo que se refiere al desplazamieto de variedades, "que siempre ha existido pero ahora se está acelerando", afirma. La superficie de reparto de variedades quizá sea uno de los aspectos donde más notaremos este cambio climático en un horizonte de corto y medio plazo, sin necesidad de grandes cambios en las variedaes autorizadas. "Habrá que ir pensando en otras variedades que podrían adaptarse mejor a las nuevas condiciones climáticas en un horizonte más largo, en 30 años, pero también debemos trabajar en variedades con maduración más tardía, buscando variantes genéticas que tienen un ciclo más largo, y nos van a ayudar a mantener el cultivo de variedades mayoritarias como el tempranillo o la bobal", asegura, al tiempo que destaca que otras variedades de ciclo más largo, ahora minoritarias, como el mazauelo o la cariñeda quizá incremetarán superficie de cultivo.

Pero todos estos cambios deben producirse bajo estudios y con tiempo de análisis e inversión en investigación. De este modo, la Organización Interprofesional del Vino de España tiene en su hoja de ruta potenciar estos estudios a través de su acuerdo con la Plataforma Tecnológica del Vino (PTV), organismo dedicado a la dinamización de la I+D+i en el sector del vino en España. "Si todo el sector nos ponemos de acuerdo, podremos llegar mucho más lejos en la búsqueda de soluciones. El soporte que hemos recibido por parte de la Interprofesional del Vino de España va a hacer posible que podamos avanzar y llegar mucho más lejos en beneficio del sector vitivinícola español" señala Mireia Torres, presidenta de la PTV.

Transferencia del conocimiento

Por su parte Zapater destaca, además, la importancia de apostar por el capital humano, tanto para la investigación como para la necesaria formación y transmisión del conocimiento en toda la cadena de valor apostando por tener técnicos de formación capacitados para transmitir la información a los viticultores. "Es cuestión de invertir en capital humano", afirma. Una transmisión que debe ser bidireccional y que se ha perdido, en parte, como consecuencia de la desaparición de los servicios de extensión agraria. "Si no se realiza una adecuada transferencia de conocimiento entre los centros de investigación publico/privados no se llegará aplicar de modo útil esta tecnología desarrollada", explica Olarte, que destaca la necesidad de que desde las Administraciones se invierta en formación continúa y en no perder como hasta ahora  la conexión entre las escuelas Agrarias/ Universidades con los profesionales del sector.  "Necesitamos innovar y transferir el conocimiento para ser más competitivos en un mundo tan global", concluye.

Y con este objetivo trabaja OIVE y PTV de forma coordinada, un trabajo que se ha traducido en 2019 en la puesta en marcha de seis proyectos de I+D+i sobre Cambio Climático y Sostenibilidad de los que uno de ellos se enmarca en el plano internacional y los demás se están llevando a cabo en el ámbito nacional. Todos ellos han movilizado un presupuesto global de casi seis millones de euros, habiendo obtenido algo más de cuatro millones de euros de financiación pública para su ejecución.

Además, en España es destacable a nivel nacional la certificación de bodegas sostenibles que desde la FEV se viene impulsando con éxito en el sector (WFCP) y que está reconocida por el MAPA y, ha sido fruto de varios galardones. Finalmente, Villafranca también destacó el hecho de que el sector vitivinícola español ha afrontado varios proyectos de I+D+i que han sido relevantes en materia de sostenibilidad, centrados en el empleo de energías alternativas renovables (LIFE REWIND) o políticas ambientales y agronómicas a nivel de comarca o DO (LIFE PRIORAT MONTSANT), o más globales como el VINySOST, por ejemplo.

Todos estos esfuerzos están firmemente encaminados a que el mundo del vino español sea consciente de las ventajas de la innovación, del acceso a la información y del conocimiento, a su gestión o la generación y difusión de nuevo conocimiento. En este sentido trabajan ambas entidades  bajo la máxima de implicar  a todo el sector del vino, técnicos, viticultores, legisladores, vendedores, clientes... formándolos para ser competitivos y para conseguir los ODS2 de pacto mundial de sostenibilidad, nuestro gran reto de futuro.

Carmen Fernández
Licenciada en CC de la Información y especializada en enogastronomía y turismo

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