Variedades autóctonas versus foráneas

Javier Campo

Viernes 05 de Abril de 2019

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Existe y existirá una pequeña 'batalla' por saber con que uva se elaboran los grandes o mejores vinos, si con las de 'aquí' o con las de 'allá'

Es más que evidente que la actual tendencia es trabajar con variedades autóctonas y con variedades recuperadas que poco a poco van haciéndose un pequeño hueco dentro de las "novedades" en el mundo del vino, cuando realmente estamos volviendo a los orígenes que habíamos perdido por desconocimiento o avaricia productiva.

Tampoco hace tanto tiempo desde que la cantidad primaba por encima de la calidad y se arrancaron joyas para plantar variedades traídas principalmente por dos motivos: la filoxera y la producción de uva para otras regiones vitivinícolas que habían sufrido el ataque del temible parásito y precisaban de tierras productivas para perpetuar su producción y continuidad en el mercado.

Pero lo cierto es que cuando aprendimos un poquito, cuidamos con mimo nuestras variedades para empezar a hacer vinos con nuestras uvas locales, aunque, las variedades foráneas ya habían entrado a formar parte de nuestra vitivinicultora de manera casi natural. De hecho, incluso hay zonas en las que solo se trabaja con variedades foráneas pues las locales o no se han sabido trabajar o no se ha sabido esperar el tiempo necesario para poder obtener un resultado digno. Es ahora cuando además las autóctonas nos vamos a las recuperadas para crear vinos singulares en medio de un mercado donde mucho es parecido.

Sin embargo, los grandes gurús del vino parece que tienen la vista fijada en las variedades foráneas a la hora de puntuar o clasificar vinos entre los mejores, o llamémoslos, grandes vinos, dejando a las variedades autóctonas en buenas posiciones, pero no en las mejores.

Variedades como la tempranillo, mencía, garnacha, monastrell, bobal, callet, albariño, godello, xarelo, parellada, entre otras, como "autóctonas" y la forcada, moneu, querol, garró, selma, mandó o escanya por nombrar algunas de las "recuperadas", se ven cara a cara con las omnipresentes y todopoderosas merlot, chardonnay, cabernet Sauvignon, riesling, shira, sauvignon blanc, viognier, cabernet fran o pinot noir por nombrar algunas de las foráneas más encumbradas.

Ahora bien ¿unas u otras variedades garantizan el éxito en el producto final elaborado? Rotundamente, no. La tierra, la climatología, los procesos... son tantos los parámetros que influyen a la hora de crear la simple y a la vez compleja tarea de elaborar un gran vino...

Aprovechémonos de la enorme oferta varietal que encontramos en el mercado y disfrutemos del vino que más nos guste. Sin duda ese es el mejor vino para nosotros, esté elaborado con variedades de aquí o de allá.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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