Uno de cada dos adultos ya está fuera del mercado del alcohol en Estados Unidos

Una encuesta sitúa el consumo en mínimos históricos y refleja una creciente preocupación por los efectos del alcohol sobre la salud

Miércoles 09 de Septiembre de 2026

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Uno de cada dos adultos ya está fuera del mercado del alcohol en Estados Unidos

El 54% de los adultos de Estados Unidos afirma que consume alcohol en 2026, el mismo porcentaje que en 2025 y el nivel más bajo de la serie histórica de Gallup desde 1939. La firma de sondeos sitúa así en un suelo estable una tendencia a la baja que venía de años anteriores: el dato era del 62% en 2023, pasó al 58% en 2024 y cayó al 54% en 2025. Los resultados proceden de entrevistas a mayores de 18 años realizadas entre el 1 y el 19 de julio.

Gallup vincula esa evolución con una percepción más negativa del alcohol sobre la salud. El 51% de los encuestados considera que tomar una o dos bebidas alcohólicas al día es malo para la salud. El porcentaje apenas varía respecto a 2025, cuando fue del 53%, y solo es la segunda vez desde que la empresa formuló esa pregunta en 2001 que una mayoría expresa esa opinión.

La comparación con el inicio de la serie sobre salud muestra un cambio de fondo. En 2001, el 27% pensaba que beber con moderación era perjudicial, el 22% decía que era beneficioso y el 46% sostenía que no suponía diferencia alguna. Desde entonces, la visión de los estadounidenses se ha ido moviendo hacia una mayor cautela.

Ese giro también aparece en el conocimiento de los estudios científicos sobre el alcohol. El 86% de los estadounidenses dice haber oído al menos algo sobre investigaciones recientes acerca de los efectos a largo plazo del consumo de alcohol en la salud, frente al 79% registrado en 2024. Además, el 54% asegura haber oído bastante o mucho sobre esos trabajos, cinco puntos más que dos años antes.

La menor presencia del alcohol en los hábitos de consumo coincide con una bajada en los excesos declarados. El 13% de los adultos afirma que a veces bebe demasiado, otro mínimo de la serie de Gallup. Antes de 2000, más del 20% respondía de esa manera de forma habitual, y el máximo se alcanzó en 1989, con un 35%.

Entre quienes sí beben alcohol, la media declarada en la última semana es de 3,2 consumiciones. La cifra es parecida a la de 2025, cuando fue de 2,8, pero queda por debajo de la media de 3,9 observada en las cinco mediciones anteriores. El dato apunta a un recorte no solo en el número de personas que beben, sino también en la cantidad que consumen quienes mantienen ese hábito.

La caída desde 2023 aparece en la mayor parte de los grupos analizados por Gallup. Se observa entre hombres y mujeres, entre adultos blancos y no blancos y en todos los tramos de edad. En cambio, de 2025 a 2026 no se registran variaciones importantes dentro de esos grupos. Por afinidad política, el descenso desde 2023 es claro entre republicanos e independientes, pero no entre demócratas.

La encuesta también aprecia diferencias por práctica religiosa. El consumo baja desde 2023 entre los adultos con religiosidad media y entre los no religiosos, medido por la frecuencia con la que acuden a servicios religiosos. No ocurre lo mismo entre las personas que asisten cada semana, aunque Gallup recuerda que en ese grupo el consumo ya era menos frecuente que en el resto.

Por primera vez, la firma preguntó además por el recurso a alternativas sin alcohol. El 17% de los estadounidenses, incluido el 20% de quienes beben y el 14% de quienes no lo hacen, asegura haber tomado cerveza, vino o destilados sin alcohol en lugar de una bebida con alcohol en algún momento del último año. Entre los consumidores de estas alternativas, el 38% dice que ahora las toma más que antes, frente al 17% que afirma lo contrario.

En cuanto a las preferencias entre quienes consumen alcohol, la cerveza mantiene una ligera ventaja con el 36%, seguida de los destilados con el 32% y del vino con el 30%. Gallup señala que esta foto es parecida a la de los últimos años, aunque la comparación de largo plazo refleja cambios: desde 2016, la preferencia por los destilados ha subido 12 puntos, mientras que la cerveza ha bajado siete. El vino, en cambio, se ha mantenido cerca del 30%.

Las diferencias por sexo siguen siendo amplias. Entre los hombres, el 56% elige la cerveza como bebida principal, frente al 16% de las mujeres. En el vino ocurre lo contrario: lo prefieren el 45% de las mujeres y el 15% de los hombres. Los destilados también tienen más peso entre ellas, con un 37%, frente al 26% entre ellos.

Por edad, el vino es la opción más habitual entre los mayores de 55 años, mientras que los destilados tienen más presencia entre los adultos jóvenes y de mediana edad. En el grupo joven, además, los destilados prácticamente igualan a la cerveza, una diferencia clara respecto a hace una década, cuando la cerveza tenía una posición mucho más amplia en ese tramo.

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