Lunes 07 de Septiembre de 2026
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El comercio mundial de vino a granel registró un fuerte retroceso en el primer trimestre de 2026. Las exportaciones sumaron 7,1 millones de hectolitros por €566 millones entre enero y marzo, lo que supone un descenso del 18,9% en volumen y del 18,8% en valor respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con el análisis difundido por Vinexposium.
El ajuste equivale, en términos aproximados, a 1,65 millones de hectolitros menos y a unos €130,8 millones menos en tres meses. Tomando como referencia los porcentajes publicados, el periodo comparable rondó los 8,75 millones de hectolitros y los €696,8 millones. Al tratarse de datos redondeados, esas diferencias absolutas deben leerse como una estimación.
La caída tiene un rasgo claro: no responde a un hundimiento general de los precios declarados. El valor medio apenas cambió y quedó en €80 por hectolitro, un 0,1% más. Eso significa que el retroceso procede casi por completo de la menor cantidad de vino movida en el mercado internacional, no de una rebaja amplia de precios.
Rafael del Rey, analista de mercados de Del Rey AWM citado por Vinexposium, sitúa estos datos dentro de una tendencia a la baja que el sector arrastra desde 2021. La fotografía de enero a marzo refuerza esa lectura y muestra que la contracción no se limita a un solo origen o a un único destino.
Entre las razones que explican el mal comienzo de año aparece, en primer lugar, la menor actividad entre países productores. Del Rey atribuye una parte relevante del descenso a la reducción del comercio de vino a granel entre España, Italia y Francia. Ese flujo depende en gran medida del tamaño de las cosechas de cada campaña. En 2025, Italia obtuvo una vendimia suficiente para cubrir su consumo y sus necesidades de exportación, por lo que necesitó menos compras exteriores, en particular de vino español.
La situación fue parecida en Francia. Como resultado, las exportaciones españolas de vino a granel bajaron un 23% en el primer trimestre de 2026, siempre según los datos manejados por Vinexposium. El recorte es importante porque España tiene un peso central en este negocio y porque una parte relevante del comercio a granel se articula precisamente a través de operaciones entre grandes países productores.
El segundo foco de debilidad se localiza en los países del Pacífico, sobre todo Australia y Nueva Zelanda, y en sus envíos al Reino Unido y a Estados Unidos. Del Rey sostiene que el mercado estadounidense sigue siendo difícil para todas las categorías de vino, incluido el granel. En ese país, las importaciones de vino a granel bajaron un 22% en volumen en los tres primeros meses del año.
En el Reino Unido también se registró una bajada, aunque más moderada. Las importaciones de vino a granel retrocedieron un 3,7% en volumen durante el mismo periodo. La combinación de menos compras en Estados Unidos y un ajuste, aunque menor, en el mercado británico añade presión sobre exportadores que ya llegaban con un menor dinamismo desde Europa.
El acumulado de doce meses hasta marzo de 2026 confirma que no se trata de un tropiezo aislado. En ese periodo, el comercio mundial de vino a granel sumó 30 millones de hectolitros y €2.300 millones, con caídas del 10,3% en volumen y del 11,8% en valor. La diferencia entre ambos porcentajes vuelve a reflejar que el precio medio ha aguantado mejor que la cantidad vendida.
Esa resistencia del precio tiene un alcance limitado para los operadores del sector. En el vino a granel, el negocio depende de mover grandes volúmenes, llenar depósitos, organizar transporte marítimo y terrestre y mantener un flujo constante entre bodegas, embotelladores y distribuidores. Cuando los hectolitros bajan cerca de un 19% en un trimestre, la menor actividad se traslada a la utilización de capacidad y al trabajo logístico, aunque el ingreso medio por hectolitro permanezca casi igual.
El análisis de Vinexposium añade que la aparición de destinos de exportación nuevos, en algunos casos poco habituales, puede aliviar en parte la debilidad de los mercados tradicionales. Ese posible apoyo, sin embargo, no cambia la lectura principal de los datos del primer trimestre: el comercio internacional de vino a granel movió menos producto, facturó menos dinero y sigue condicionado por la relación entre las cosechas de los grandes productores y la demanda de los principales países compradores.
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