Jueves 21 de Mayo de 2026
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El futuro del sistema agroalimentario dependerá de la capacidad del sector para equilibrar competitividad, sostenibilidad y seguridad alimentaria en un escenario marcado por el cambio climático, la inestabilidad geopolítica, la transformación tecnológica y los cambios en los hábitos de consumo. Esa fue una de las principales conclusiones de la jornada La Agricultura y la Alimentación en el Horizonte 2040, organizada la pasada semana por el Instituto de la Ingeniería de España (IIE), la Fundación Foro Agrario y la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos (ANIA).
En el encuentro se defendió que el sector agroalimentario necesitará menos hiperregulación y políticas que favorezcan la competitividad y la sostenibilidad. Los participantes coincidieron en que la actividad empresarial no debe quedar limitada por un marco normativo excesivo y que la innovación tendrá que contar con más margen para desarrollarse si se quiere responder a las necesidades de producción y abastecimiento de las próximas décadas.
La jornada partió de una previsión concreta: la población mundial requerirá incrementar la producción alimentaria en torno a un 30% antes de 2080. Para atender esa demanda, los expertos reunidos en el IIE señalaron que el sector deberá apoyarse en nuevas herramientas tecnológicas y en modelos de producción más eficientes y sostenibles.
Entre las líneas que marcarán la agricultura del futuro citaron la expansión de la agricultura 4.0, la automatización de labores agrícolas, el uso de inteligencia artificial, la mejora de la eficiencia hídrica, la agricultura regenerativa y el desarrollo de nuevas técnicas genómicas y biotecnológicas. La digitalización apareció como una de las palancas principales para producir más y mejor, junto con la adopción de soluciones que permitan optimizar recursos y adaptar la actividad a un entorno más exigente.
Los ponentes también analizaron las tendencias que afectarán a la agricultura, la industria alimentaria, la distribución y el consumo. Según expusieron, el sistema agroalimentario afronta importantes dificultades derivadas del incremento de costes, la volatilidad de los mercados internacionales, las trabas para incorporar jóvenes y mano de obra cualificada, y el endurecimiento del marco regulatorio.
En ese punto, se insistió en la necesidad de evitar situaciones de hiperregulación que dificulten la actividad empresarial y limiten la capacidad de innovación de las empresas agroalimentarias. Los participantes defendieron una visión integral de la sostenibilidad que combine los objetivos medioambientales con la viabilidad económica y social de las empresas, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas industrias.
También se subrayó la importancia de reforzar la dimensión empresarial, avanzar en la internacionalización y promover modelos de colaboración e integración vertical que permitan ganar eficiencia y resiliencia. La idea compartida fue que la sostenibilidad no puede desligarse de la rentabilidad ni de la capacidad de las compañías para operar en mercados cada vez más cambiantes.
La jornada cerró con una mesa redonda centrada en las estrategias e iniciativas necesarias para afrontar el futuro de las cadenas alimentarias. En ese debate, los participantes coincidieron en que la distribución alimentaria seguirá evolucionando para adaptarse a consumidores cada vez más exigentes, digitales y sensibles a factores como la sostenibilidad, la conveniencia y la personalización.
Entre las tendencias identificadas figuraron el crecimiento de los formatos premium y discount, el auge de los productos locales y sostenibles, el desarrollo de la alimentación de conveniencia y la integración de nuevas experiencias de compra y consumo. También se puso sobre la mesa el avance de modelos híbridos como los mercaurantes, que combinan supermercados y espacios de restauración.
Además, se hizo hincapié en el uso cada vez mayor de datos y herramientas digitales para personalizar la relación con el consumidor. Los intervinientes señalaron que la distribución tendrá que apoyarse en esos recursos para responder a un cliente más informado y con nuevas expectativas sobre el servicio, la oferta y la experiencia de compra.
La jornada reunió a responsables y expertos de FIAB, AECOC, ASEDAS, Grupotec, Tragsatec, San Telmo Business School, Fundación Grupo Cajamar, Thoffood, la Asociación Nacional de Ingenieros Agrónomos, la Fundación Foro Agrario y el Instituto de la Ingeniería de España. El debate dejó una idea compartida: el futuro del sistema alimentario dependerá de la capacidad del sector para equilibrar competitividad, sostenibilidad y seguridad alimentaria en un entorno sometido a cambios profundos.
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