La UE acelera la robotización del viñedo para salvar al sector

Proyectos europeos prueban robots, luz UVB y trazabilidad digital ante la sequía, la falta de mano de obra y la caída del consumo

Jueves 14 de Mayo de 2026

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La Comisión Europea ha puesto el foco en varios proyectos de investigación que buscan ayudar a los viticultores a mantener la producción en un momento de presión para el sector. La sequía, las olas de calor, las lluvias intensas y las enfermedades han alterado las últimas cosechas en buena parte de Europa, mientras el consumo mundial de vino ha caído a su nivel más bajo desde mediados de los años noventa.

CORDIS, el portal de investigación de la UE, recoge los avances de iniciativas como SCORPION, BACCHUS y TRACEWINDU, financiadas con fondos europeos y orientadas a automatizar tareas, reducir el uso de productos químicos y mejorar la trazabilidad del vino. El objetivo es dar respuesta a un sector que mueve unos 130.000 millones de euros al año en la economía comunitaria y sostiene cerca de 3 millones de empleos, sobre todo en zonas rurales.

En Europa hay alrededor de 2,2 millones de explotaciones vitícolas y unas 3,2 millones de hectáreas de viñedo. Cada año, esas fincas producen cerca de 150 millones de hectolitros de vino, una cifra que equivale a unos 20.000 millones de botellas. Las exportaciones del sector rondan los 18.000 millones anuales y sitúan al vino entre los principales productos agroalimentarios europeos.

El proyecto SCORPION se ha centrado en viñedos en pendiente, una realidad presente en varios países europeos y especialmente visible en Portugal. Allí, la falta de mano de obra y la dificultad del terreno han empujado a buscar soluciones mecánicas que permitan trabajar sin depender tanto del esfuerzo humano. El equipo ha desarrollado un robot autónomo capaz de moverse por laderas sin GPS y con un sistema que mantiene las cuatro ruedas en contacto con el suelo para mejorar la tracción.

Además, SCORPION ha probado tratamientos con luz UVB para reducir el uso de fungicidas. Según explicó uno de sus responsables en el podcast CORDIScovery, esta luz puede actuar sobre ciertos hongos durante la noche, cuando son más vulnerables. La idea es limitar el empleo de químicos y abrir una vía para otras aplicaciones agrícolas, aunque siempre con controles y límites claros.

BACCHUS ha trabajado en otra fase del proceso: la vendimia. El proyecto ha desarrollado un sistema robótico capaz de identificar uvas maduras y cortarlas con precisión similar a la humana. Para ello combina una plataforma móvil omnidireccional con dos brazos robóticos, pinzas impresas en 3D y una cámara hiperespectral que ayuda a medir el nivel de azúcar sin recurrir a análisis de laboratorio.

Esa tecnología permite una vendimia selectiva. Las uvas que aún no han alcanzado el punto adecuado se dejan en la cepa para recogerlas más tarde. Los investigadores sostienen que esa selección mejora la calidad final del vino y reduce errores en una tarea que exige rapidez y cuidado.

TRACEWINDU completa ese trabajo con herramientas para reforzar la trazabilidad y la autenticidad del vino. El proyecto busca soluciones seguras e inmutables para seguir el recorrido del producto desde el viñedo hasta el consumidor, un asunto que gana peso en un mercado donde la confianza y el origen tienen cada vez más valor.

La Comisión Europea presenta estos proyectos como parte de una estrategia para sostener al sector ante menos producción y menor demanda. La apuesta pasa por más automatización, menos insumos químicos y mejores sistemas de control para que muchas explotaciones sigan siendo viables en zonas rurales donde el viñedo sigue teniendo un peso económico y social muy alto.

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