Lanzarote: El volcán como límite; viña y cocina esencial

El Taller de gastronomía presentado por Ferrán Centelles profundiza en las variedades autóctonas de Lanzarote armonizadas con la variada gastronomía de la isla atlántica. Lanzarote, más allá de la Malvasía

David Manso

Lunes 02 de Febrero de 2026

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Lanzarote por su localización ha sido parada obligada para aquellos que viajaban al nuevo mundo. Esta circunstancia ha propiciado que recoja influencias llegadas de otras culturas las cuales ha mantenido. Pero a su vez, también ha conservado su propia identidad. De todo el archipiélago canario es la isla más tropical, esta circunstancia junto con la escasez de lluvias, hace que la agricultura, y con ello la viticultura, sea una ardua tarea. Por ello se la considera una viticultura heroica, extrema, casi imposible. Los lanzaroteños, coloquialmente más conocidos como conejeros, durante siglos han adaptado el cultivo de la vid para protegerla de las extremas condiciones que azotan la isla. Estas condiciones hacen que sus rendimientos sean muy, pero que muy, bajos llegando a estar en los 800 kg. por ha. muy alejados de los 4.000 – 4.500 kg. que representan la media en España. Sin embargo, los vinos de Lanzarote ha sido capaces de conquistar a quienes han tenido la ocasión de probarlos, siendo la variedad blanca Malvasía volcánica la más representativa.

Para esta presentación, Ferrán Centelles MW y Ex Sumiller del Bulli, propone una cata de vinos de variedades que van más allá de la Malvasía, mostrando un Lanzarote vinícola diferente que se acompañará con productos de la isla.

El primero de los vinos es un espumoso, una ancestral (pet nat) de la Bodega Oliviana. La Huella de Luis Ancestral está elaborado con la variedad Diego (Vijariego blanco) del que solo salen 450 botellas al mercado. Un vino aromático, complejo, afilado y con burbuja agradable que limpia la boca para recibir un Mojo verde cremoso, suave, que combina bien gracias a la acidez del vino. La segunda elección de Ferrán es otro vino de la variedad Diego. Liquen Diego de Bodega Vulcano es un orange wine muy diferente, con cierta sapidez, profundo, de aromas a fruta blanca con hueso, cítrico, un vino que también armoniza con la propuesta de Mojo verde.

Para el segundo pase culinario, Queso de Cabra con miel, llegan dos vinos, esta vez de la variedad estrella de Lanzarote, la Malvasía volcánica. El primero de ellos es Afrutado de Bodegas Martinón. Un vino semidulce, aromático y fácil de beber, el cual realza y potencia el sabor del queso. La Malvasía del segundo vino se cultiva en la localidad de Masdache por la Bodega Rocanegra. Sus viñas viejas producen un vino de ligeras notas azufradas, cítricas y florales, de gran frescura que acentúa el ligero sabor picante del queso.

La tercera propuesta llega del mar con un Cherne salado, un pez de la familia del mero, y los vinos propuestos, estos ya con paso por madera, son una Malvasía de Fuego de Bodegas El Grifo del que sólo se elaboran 3.200 botellas. Un vino complejo, con aromas a fruta madura, notas de miel, de gran frescura y acidez equilibrada. Y Caldera Tinasoria de Bodega Althay, un vino de finca con buena estructura, notas de crianza y acidez punzante. La sapidez del Cherne abre la papilas para recibir ambos vinos con intensidad, realzando estos, haciéndolo más intensos a su paso por boca.

El siguiente pase es una Ropa vieja de garbanzos con carne deshilachada y pulpo que trae con un nuevo cambio de variedad. Ahora es un vino joven de Listan Negro. Luz de Obsidiana 2022 de Bodega Erupción es un tinto sobre sus lías, con ligero carbónico, el uso de raspón aporta un toque vegetal, frutal, tánico, con gran tipicidad para un plato de aprovechamiento, de sabor intenso y especiado para el que esta elaboración acompaña perfectamente.

El último pase como cierre de cata es un vino dulce de la variedad Moscatel de Alejandría para el que se ha preparado una nueva versión del famoso plato Tierra volcánica de El Bulli, un postre que representa Lanzarote en el mundo a través de la Geria. Moscatel Dolce de Bodega Vulcano se elabora con uvas pasificadas, asoleadas, sin fortificar. Complejidad, notas de miel, membrillo, de ron, donde el azúcar limpia la boca para recibir este plato que es una explosión de sabores y en el que predominan las avellanas. Los frutos secos siempre han acompañado muy bien a los vinos dulces.

Gran selección por parte de Ferrán para conocer la diversidad vinícola de Lanzarote que no se limita a su vinos de Malvasía acompañada de su gastronomía. Una tierra que produce vinos únicos, con identidad propia, con ese toque especial que les da sus arenas volcánicas, el llamado rofe, y sus variedades autóctonas. Unos vinos muy singulares.

David Manso
Licenciado en Marketing y apasionado del vino.
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