La nueva tecnología reduce de 40 a 4 minutos el análisis de uvas

El método SPMESH-DART permite analizar 300 muestras diarias y mejora la detección de aromas y toxinas

Martes 11 de Noviembre de 2025

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New Grape Testing Technology Cuts Screening Time by 90 Percent at World’s Largest Winery

La bodega E&J Gallo Winery, con sede en Modesto, California, ha comenzado a utilizar una nueva tecnología desarrollada en colaboración con la Universidad de Cornell para mejorar el análisis de muestras de uva durante la vendimia. Esta innovación, llamada SPMESH-DART, permite analizar hasta 300 muestras diarias en un tiempo mucho menor que los métodos tradicionales. Antes, cada muestra requería entre 30 y 40 minutos para su análisis; ahora, el proceso se reduce a solo 3 o 4 minutos por muestra.

El sistema fue presentado por primera vez en Modesto el pasado mes de octubre. Gavin Sacks, profesor de ciencia de los alimentos en la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de Cornell, ha liderado el desarrollo de esta plataforma junto a su equipo. El objetivo era encontrar una solución que permitiera detectar compuestos presentes en concentraciones muy bajas y que pueden afectar al sabor y aroma del vino, como notas a hierba, setas o humo.

La tecnología utiliza una lámina de polímero grabada con láser que se coloca sobre las muestras de uva. Esta lámina absorbe los compuestos volátiles que luego se identifican mediante métodos ya establecidos. El diseño permite analizar 24 muestras al mismo tiempo, lo que agiliza el trabajo en laboratorio. Para integrar este sistema con los equipos existentes, el equipo de Cornell ha colaborado con la empresa alemana Bruker.

Nick Dokoozlian, vicepresidente de viticultura, química y enología en E&J Gallo Winery, explica que este avance permitirá simplificar las operaciones y liberar al personal para tareas más estratégicas. Además, señala que la colaboración con Cornell ha sido fundamental para impulsar proyectos relacionados con genética de la vid, fisiología vegetal y monitorización remota del estado sanitario del viñedo.

Actualmente, Gallo emplea esta tecnología para identificar compuestos que influyen en el perfil sensorial del vino. Sin embargo, el equipo de Sacks trabaja junto a la bodega para obtener la aprobación de las agencias reguladoras federales estadounidenses y así poder utilizarla también en la detección de toxinas perjudiciales.

La relación entre Gallo y Cornell no se limita al desarrollo tecnológico. La bodega ha reclutado a cientos de estudiantes e investigadores de la universidad para prácticas y puestos laborales. Muchos exalumnos ocupan hoy cargos directivos o participan en proyectos científicos dentro de la empresa. Además, Gallo apoya iniciativas como el Centro Nacional para la Mejora de la Uva en Cornell AgriTech y financia conferencias anuales sobre viticultura y enología tanto a nivel nacional como internacional.

Según Dokoozlian, la combinación del talento estudiantil y la experiencia académica convierte a Cornell en un referente nacional e internacional para el sector vitivinícola. La colaboración entre ambas entidades ha permitido avanzar en áreas clave para la industria y facilitar la transferencia tecnológica desde el ámbito universitario hacia las bodegas.

Gavin Sacks subraya que trabajar junto a empresas como Gallo ofrece a los estudiantes oportunidades reales para conocer las necesidades del sector alimentario y aplicar sus conocimientos en situaciones prácticas. Considera que mantener una relación estrecha entre universidad e industria es esencial para garantizar una producción alimentaria segura y de calidad.

La nueva plataforma SPMESH-DART está prevista para su comercialización próximamente. Se espera que otras bodegas y empresas alimentarias puedan beneficiarse también de este avance tecnológico desarrollado gracias a una década de colaboración entre E&J Gallo Winery y la Universidad de Cornell.

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