Degustación sin riesgos: nuevas prácticas para enólogos y profesionales

Seguridad laboral: Hacia una degustación responsable para profesionales que permitan una alcoholemia nula

Viernes 16 de Febrero de 2024

Compártelo

Leído › 2431 veces

La cultura del vino es vasta y rica, abarcando desde el cultivo de la vid hasta el último sorbo disfrutado por el consumidor. Sin embargo, una de las facetas menos discutidas, pero igualmente importantes, es la salud y seguridad laboral de aquellos profesionales que dedican su vida a la creación y evaluación de vinos: como los enólogos, sumilleres o prescriptores.

La degustación de vinos, una práctica esencial en la elaboración y apreciación del vino, presenta desafíos únicos, especialmente en lo que respecta a la exposición al alcohol. El hecho es que, aunque los profesionales que valoran vinos no lo tragan, el alcohol entra igualmente en el organismo a través de la mucosa bucal. Es aquí donde un estudio reciente, elaborado en Francia por el ICV (Institut Coopératif du Vin) y la UOEF (Union des OEnologues de France), ha arrojado luz, ofreciendo estrategias para minimizar la absorción de alcohol durante las sesiones de degustación, permitiendo a los enólogos mantener su alcoholemia en niveles insignificantes.

Este estudio, llevado a cabo por un consorcio de expertos en vinicultura y salud, se sumerge en el corazón de la práctica de la degustación, con un enfoque en las técnicas que permiten a los profesionales evaluar vinos sin comprometer su bienestar. La investigación se divide en dos fases principales, cada una diseñada para explorar y luego validar métodos que faciliten una degustación segura y efectiva.

La primera fase del estudio se centró en identificar cómo diferentes volúmenes de vino y prácticas de degustación afectan la alcoholemia de los enólogos. Se invitó a un grupo diverso de enólogos a participar en sesiones de degustación rigurosamente controladas, donde se midió meticulosamente el vino consumido y la alcoholemia resultante. Los hallazgos iniciales fueron reveladores, destacando una correlación directa entre la cantidad de vino ingerido y la alcoholemia. Sin embargo, lo que sorprendió fue la observación de que algunos enólogos lograron mantener su alcoholemia en cero, demostrando que es posible participar en la degustación sin absorber alcohol de manera significativa.

Basándose en estos resultados iniciales, la segunda fase del estudio se propuso validar las prácticas de degustación que permitían este resultado. Los participantes fueron instruidos en técnicas específicas, como limitar el volumen de vino en boca y evitar que el vino se mueva por toda la cavidad bucal. El impacto de estas prácticas fue claro, con todos los participantes logrando una alcoholemia nula al final de sus sesiones de degustación.

Más allá de las implicaciones inmediatas para la salud y seguridad de los enólogos, este estudio subraya una verdad más amplia sobre el consumo de vino. La apreciación del vino, en su forma más elevada, es tanto sobre el discernimiento y la comprensión como sobre el placer sensorial. Al equipar a los enólogos con estrategias para minimizar la absorción de alcohol, no solo se protege su salud, sino que también se preserva la integridad de su oficio.

Este enfoque cuidadoso y meditado hacia la degustación de vinos refleja un cambio más amplio en la industria hacia prácticas más sostenibles y conscientes. Al fin y al cabo, el vino es un regalo de la naturaleza que debe ser disfrutado responsablemente, tanto por aquellos que lo crean como por quienes lo consumen. Este estudio no solo abre nuevas vías para la degustación segura sino que también sirve como un recordatorio de que la verdadera apreciación del vino va más allá del simple acto de beber.

Datos empíricos y ejemplos concretos

Tomemos, por ejemplo, los resultados específicos obtenidos en la primera fase del estudio. Se observó que los enólogos que mantenían un volumen de vino en boca de entre 8 a 12 ml, sin superar esta cota, lograban tasas de alcoholemia significativamente menores en comparación con aquellos que no seguían esta práctica. Este hallazgo es muy revelador porque demuestra cómo una práctica aparentemente simple, como la medición exacta de las degustaciones, puede tener un impacto considerable en la absorción de alcohol. Además, aquellos participantes que se aseguraron de que el vino no entrara en contacto extenso con las áreas más absorbentes de la boca, como la parte inferior de la lengua, el área sublingual y las encías, también mostraron tasas de alcoholemia más bajas.

En la segunda fase del estudio, los enólogos que participaron recibieron formación específica basada en las conclusiones de la primera fase. Se les enseñó a limitar el volumen de vino en boca a 12 ml y a evitar la distribución del vino por toda la cavidad bucal. Al aplicar estas técnicas, todos los participantes lograron finalizar sus sesiones de degustación sin incrementar su alcoholemia, un resultado que valida la efectividad de estas prácticas.

Un ejemplo concreto podría ser el de un enólogo participante, llamémosle "Álex". Antes de la intervención, Álex solía permitir que el vino llenara su boca, creyendo que esto le daba una mejor apreciación de los matices del vino. Sin embargo, esta práctica también resultó en una mayor absorción de alcohol. Después de recibir formación sobre las nuevas prácticas de degustación, Álex modificó su enfoque. En las sesiones de degustación siguientes, mantuvo el volumen de vino en boca a un máximo de 12 ml y se centró en limitar el contacto del vino con las partes más absorbentes de la boca. El resultado fue revelador: Álex pudo evaluar los vinos de manera efectiva sin aumentar su alcoholemia.

Este estudio subraya la importancia de adoptar técnicas de degustación conscientes y controladas. No solo contribuyen a la salud y seguridad de los enólogos, sino que también les permiten realizar evaluaciones precisas y detalladas del vino sin el riesgo de alterar su capacidad por el efecto del alcohol. La ciencia detrás de la degustación de vinos se enriquece así con prácticas que aseguran tanto la integridad del proceso como el bienestar de quienes lo llevan a cabo.

¿Te gustó el artículo? Compártelo

Leído › 2431 veces