El sector del vino español se enfrenta a un nuevo desafío: la acumulación de existencias

La crisis económica mundial impacta en el sector del vino español, generando preocupación ante la llegada de una nueva cosecha con bodegas llenas

Roberto Beiro

Lunes 20 de Marzo de 2023

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El sector del vino español se enfrenta a un desafío importante: evitar la acumulación de existencias en una nueva cosecha que podría devaluar las marcas y afectar a los precios que reciben los viticultores. Las denominaciones de origen más emblemáticas de vino tinto y blanco, Rioja y Rueda, han tomado medidas para reducir la producción en previsión de una sobreproducción que difícilmente podrá absorber el mercado.

En el caso de Rioja, la medida responde a una caída de las ventas que ha dejado alrededor de 28 millones de litros sin comercializar tanto en 2021 como en 2022. Además, hay una tendencia generalizada de caída del consumo de tintos. Los últimos datos del Observatorio del Mercado del Vino en noviembre, último mes del que hay datos, señalan una caída interanual en España del 7,2% en los vinos tranquilos. Por todo ello, el Consejo Regulador DOCa Rioja ha aprobado un ajuste de los rendimientos de producción para las vendimias de 2023 y 2024, que será del 90% en el caso de la uva tinta. También se reducirá al 69% el rendimiento de transformación.

En Rueda, el origen de la medida se encuentra en el desenfrenado crecimiento de la superficie de viñedo de la Denominación, que ha disparado la producción en 30 millones de litros sobre las ventas al mercado, de 110 millones. El Consejo Regulador ha aprobado la limitación a nuevas plantaciones de viñedo y ha solicitado la cosecha en verde. Además, han reclamado que se consulte al Ministerio sobre la posibilidad de articular ayudas para el arranque de viñedos. Sin embargo, el desequilibrio en los próximos años se mantendrá, estimando un exceso de producción en 2023 de más de 40 millones de botellas de vino y de prácticamente 20 millones en 2027 si se cumple el criterio más optimista de un incremento de ventas anual del 3%.

Las medidas aprobadas por los Consejos Reguladores incluyen ajustes de rendimientos de producción, prohibiciones de nuevas plantaciones y solicitudes de ayudas para destilación y descalificación de vinos. El Consejo Regulador de Rioja ha solicitado ayudas para la destilación y la descalificación de vinos con una prima mínima de 0,8 euros/litro en el primer caso y de 0,6 euros en el segundo. Además, el órgano regulador ha aprobado otras medidas para reducir las existencias acumuladas durante los últimos años, que alcanzaron un récord histórico de 937,67 millones de litros a finales de 2022.

La situación de excedente también puede tener graves efectos para los elaboradores, como una posible guerra de precios entre las bodegas para sacar el vino sobrante no solo por cuestiones de lógica comercial, sino para hacer hueco a la añada entrante. La consecuencia puede ser una devaluación de la marca. En Rioja, la crisis económica ha afectado las expectativas de recuperación del sector, primero por el Brexit y luego por la pandemia. Cuando a principios de 2022 las cosas pintaban bien, el abrupto crecimiento de la inflación, agudizado por la guerra en Ucrania, volvió a ensombrecer las expectativas. Por tanto, se hace necesaria una intervención efectiva para equilibrar la oferta y la demanda en el sector del vino.

El sector del vino español es un motor económico importante, y la preocupación por la llegada de una nueva cosecha con muchas bodegas llenas ya empieza a tener consecuencias no solo en zonas emblemáticas como Rioja y Rueda, sino también en otras comunidades productoras. Además, el sector del vino está sufriendo una caída generalizada del consumo, por lo que es necesario actuar para mejorar la competitividad de los vinos locales.

En este contexto, tal y como adelantamos en Vinetur, es importante señalar la reducción de la superficie aprobada en una de las Denominaciones de Origen más emblemáticas de Francia, Burdeos, que aparece en el trasfondo de las dos denominaciones españolas. El Gobierno francés ha aprobado la eliminación de 9.500 hectáreas de viñedos, lo que equivale al 10% de la superficie vitícola de la zona. Esta medida se llevará a cabo a través de una prima de 6.000 euros por hectárea, lo que supone un total de 57 millones de euros, y tiene como objetivo reducir el excedente de producción y mejorar la calidad y la competitividad de los vinos locales.

En España, muchos apuntan que es importante que se tomen medidas similares para evitar la acumulación de existencias y mejorar la competitividad del sector. El Consejo Regulador de Rioja ha solicitado la prohibición de plantar nuevos viñedos durante los próximos tres años y la bonificación del reinjerto de variedades tintas a variedades blancas o tintas minoritarias, además de la intensificación de los controles para reforzar la calidad. En Rueda, el Consejo Regulador ha aprobado la limitación a nuevas plantaciones de viñedo y ha solicitado la cosecha en verde. Sin embargo, algunos creen que estas medidas no serán suficientes y se necesitarán más acciones para equilibrar la oferta y la demanda en el sector del vino.

Por tanto, es necesario un esfuerzo conjunto entre los productores, los elaboradores, los distribuidores y las autoridades para mejorar la competitividad del sector del vino español. Es importante que se tomen medidas para equilibrar la oferta y la demanda, mejorar la calidad de los vinos y promocionar su consumo. Además, es fundamental que se fomente la innovación y la adaptación a las nuevas tendencias y necesidades del mercado, como la demanda de vinos orgánicos y sostenibles.

El sector del vino español se enfrenta a un desafío importante: evitar la acumulación de existencias en una nueva cosecha que podría devaluar las marcas y afectar a los precios que reciben los viticultores. Las medidas aprobadas por los Consejos Reguladores son un primer paso para equilibrar la oferta y la demanda en el sector del vino. Sin embargo, se necesitan más acciones para mejorar la competitividad del sector, como la promoción del consumo de vinos locales, la innovación y la adaptación a las nuevas tendencias del mercado. En este sentido, es necesario un esfuerzo conjunto entre los productores, los elaboradores, los distribuidores y las autoridades para mejorar la competitividad del sector, como la promoción del consumo de vinos locales, la innovación y la adaptación a las nuevas tendencias del mercado.

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