Cómo afecta la temperatura y la suma térmica al viñedo

Jueves 10 de Febrero de 2022

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Hablamos de temperatura, no de luz. Tratándose de un hecho vital, el crecimiento vegeta­tivo responde a la temperatura del tejido del mismo modo que las enzimas.

El crecimiento es más del doble cada 10ºC de incremento (Q10 > 2) entre los umbrales de temperatura mínimo y máximo. Para diversas variedades el rango va de 10ºC a 25ºC y existe una estrecha relación entre el crecimiento de bro­tes y la temperatura media del día anterior; incluso, hay correlación con la temperatura del año anterior, por su efecto en el desarrollo de la yema durmiente, y, por ello, en el crecimiento relativo primaveral.

Alta temperatura (10ºC) durante el hinchamiento y la brotación de yemas favorece el creci­miento posterior de brotes e indirectamente la fructifi­cación, el crecimiento de fruto y el rendimiento; si persiste después, la tasa de crecimiento es mayor (vigor) y crecen vigorosamente más feminelas.

El crecimiento del brote de vid está relacionado direc­ta y linealmente con el tiempo térmico entre brotación y floración y envero, pero la tasa de expansión de hojas varía con la radiación solar y con el déficit de presión de vapor (DPV) del aire, además de la competencia trófica de ápices y frutos; diferencias de 1ºC a 3ºC por un lapso de tiempo a principios de primavera pueden significar diferencias de tasas de crecimiento entre 34% y 63%, en parte, por una foto­síntesis neta 10% menor.

Se ha propuesto un modelo de tiempo térmico para las diferentes etapas fenológicas sobre la base de 5°- 7° C como mínima temperatura, 26°- 28° C como óptima, y 35° C como máxima para tres variedades. Algunas variedades crecen mejor en ciclos día (16 horas) / noche (8 horas) de 20º/15º C (Semilion, Cabernet-Sauvignon, V. nestivalis Cynthiana) o 30º/25º C (Pinot Noir, Chardonnay), pero con uno de 40°/35° C el crecimiento se resiente y hay pocas hojas; Semillon no ha demostrado un efecto negativo a 40º/25º C.

Una cierta variación diaria favorece el crecimiento (termoperiodismo), cuando en el día se sobrepasa 6°-10° C la temperatura nocturna.

Los extremos (helada y exceso de calor) causan muerte de tejidos, por deshidratación o por des­naturalización de proteínas.

En general, se reconoce como umbral de crecimiento una temperatura de 10ºC, pero también se acepta uno de 5ºC al inicio del crecimiento.

Suma térmica

La suma térmica o termoperiodo es la suma de calor sobre el umbral o base para alcanzar un determinado estado fenológico y se expresa como:

  1. Horas grado (HG): suma de grados por hora sobre la base.
  2. Días grado (DG): De forma simple podemos calcularlo como HG/24 o temperatura media diaria menos la base. Sin embargo, esto vale si la distribución diaria de temperatura es sinusoidal; normalmente, no lo es, y debe aplicarse un factor de corrección. También se ha encontrado una relación con la latitud. Por tanto, de forma compleja puede calcularse como

    DG = a0 t1t2dt + Av t1t2 cos(ti - Ø)dt - Tb(t2-t1)

    donde la temperatura media anual (a0), la diferencia entre la temperatura máxima y la media (A), los días desde la primera semana climatológica (ti), el día en que las curvas alcanzan el valor máximo (Ø), la temperatura base (Tb) y los tiempos dados por la intercepción de la curva de distribución de la temperatura y la temperatura base (t1 y t2).
  3. Días grado longitud: días grado multiplicados por horas de luz.
  4. Tasa de crecimiento relativo-temperatura: número de horas a cada temperatura multiplicado por la tasa de crecimiento relativo a cada temperatura.

Sin embargo, la suma térmica es demasiado simple para explicar procesos biológicos y, posiblemente, se requieren unidades variables de calor para cada etapa del desarrollo. De hecho, algunos procesos, como la fotosíntesis, muestran un rezago en su recuperación después de condiciones de frío inadecuadas.

Fuente: “Viticultura: Fundamentos para optimizar producción y calidad” Gonzalo F. GilPhilippo Pszczólkowski. Premio OIV 2008

Un artículo de Sistemas Vitivinícolas
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