Claves para conocer los vinos espumosos

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Lunes 17 de Mayo de 2021

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Son uno de los vinos que más éxito han cosechado históricamente y siguen estando entre los favoritos de los consumidores

vino espumoso

En el universo del vino existen muchas maneras de clasificarlos. Por su color, su crianza, su procedencia... sin embargo existe una forma común y binaria que la mayoría de la gente utiliza sistemáticamente: Los vinos espumosos y el resto de vinos, los que tienen burbujas y los que no.

La diferencia principal entre un vino espumoso y el resto de vinos es su método de elaboración. La mayoría de vinos se someten a una fermentación, sin embargo los vinos espumosos blancos, rosados o tintos, se fermentan dos veces, una primera vez donde se obtiene un vino normal, tranquilo, y una segunda vez, en botella o en depósito, donde se obtienen las burbujas. Este es el método de elaboración que siguen los espumosos más conocidos, a saber, champán, cava, prosecco, cremant... la lista es infinita.

Dejamos al margen los vinos gasificados, que como si fuesen refrescos, son vinos a los que se les inyecta gas y por tanto en estos casos no hay doble fermentación.

Por otro lado, suelen contar con una cantidad de azúcar distinta dando lugar a diferentes variedades de espumosos. Por ejemplo un Brut Nature trae menos de tres gramos de azúcar por cada litro, pero no es añadido, proviene de la propia uva, luego están los Extra Brut con menos de seis gramos por litro, los Brut con menos de quince gramos de azúcar por litro, los Extra Seco con entre doce a veinte gramos por litro, los Secos con entre diecisiete y treinta y dos gramos por litro, los semisecos con entre treinta y dos y cincuenta gramos por litro, y los dulces que cuentan con más de cincuenta gramos de azúcar por cada litro.

¿Con qué maridan bien los vinos espumosos?

Con todo. Si tenemos en cuenta la amplia gama de vinos espumosos existentes podemos afirmar que hay uno para cada plato. Al igual que los vinos tranquilos, va a influir mucho el color del espumoso, es decir si son blancos, tintos o rosados, así como si son más o menos secos, más o menos dulces, de acuerdo al rango de azúcar que acabamos de ver.

Además, los espumosos cuentan con un plus: las burbujas, que permiten un maridaje por contraste perfecto para la mayoría de comidas, limpiando el paladar de cualquier exceso de alimento, especialmente alimentos grasos y dulces.

Esto hace de los espumosos, tal y como señalan los expertos sumilleres, unos vinos muy fáciles de maridar, y que resultan ideales para acompañar todo tipo de mesas, así sean pescados, mariscos, arroces, carnes, entrantes, dulces o postres.

Origen del vino espumoso

Es bien sabido que los espumosos llegaron a todos los rincones del mundo desde Francia. Su creador, el monje Dom Pérignon, comercializó los primeros espumosos franceses, aunque su creación realmente fue un accidente, debido a que los vinos fermentaban sin quererlo en la botella cuando se almacenaban y a mucha gente les gustó el resultado final y preferían la versión con burbujas.

No obstante, algunos historiadores aseguran que Dom Pérignon en realidad no fue quién inventó las burbujas del vino y que fueron los británicos quienes lo hicieron primero, ya que para hacerlos menos secos añadían azúcar al vino y luego guardaban las botellas, provocando una inesperada segunda fermentación y la aparición de burbujas. Existe un documento en la Royal Society de Londres con fecha de 1662, firmado por Christopher Wren, que así lo documenta.

Sea como fuere, a España los espumosos fueron traídos por los franceses para posteriormente los enólogos españoles, fundamentalmente catalanes que viajaron a la cuna del champagne en busca de las recetas y misterios de esta excelente bebida, se encargaran de hacer lo propio.

Espumosos españoles

De esos viajes nacieron en España los maravillosos cavas, pero también otros muchos espumosos de gran calidad como el Xamprada y el Ardayel Bierzo, como el Rías Baixas Espumoso, el Marina Alta de Alicante, el Rueda espumoso, el vino espumoso de Rioja y el Cueva de Villanueva de Alcardete, entre otros.

De hecho, los espumosos de Galicia son uno de los que están sorprendiendo últimamente a muchos, por su gran calidad y su sabor afrutado, procedente principalmente del Albariño y los de Godello. Algunos consideran que las similitudes entre Galicia y Champagne son muchas, tanto por el clima frío como por sus varietales.

Espumosos extranjeros

Todos conocemos el elegante champagne francés o los Crémants, pero hay muchos más espumosos de gran calidad fuera de nuestras fronteras como: el Prosecco, el Franciacorta, el LambruscoFragolino, todos italianos, o los Távora-Varosa y los Bairrada de Portugal.

Un artículo de María Torres
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