Se acerca el invierno... prepárate un vino calentito

Javier Campo

Viernes 09 de Octubre de 2020

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La mítica frase de Juego de Tronos “Winter is Coming” nos viene muy bien para conocer una práctica no demasiado conocida aquí en España o en América Latina: tomar el vino caliente

El invierno es asociado a la nieve y la temporada de esquí, la navidad y las compras en los centros comerciales o las tardes de domingo en el sofá con una mantita y una peli. Pero en algunos países como Alemania o Austria, el invierno también se asocia a otro producto que no puede faltar: el Glühweinglög o vino caliente.

Los que sois seguidores de mis artículos relacionados con la historia del vino ya sabréis que tanto los romanos como los griegos ya hervían el vino y los infusionaban con plantas, especias y raíces. Más tarde, en la Edad Media, pero utilizando el nombre de un antiguo griego, se elaboraba el Hipocras del cual ya hemos hablado con anterioridad y que como ya sabéis, tenía más connotaciones medicinales que festivas. De estas prácticas nace el vermuth que todos sabemos que se toma frío, pero no muchos saben que también se toma caliente.

En la Edad Media y, concretamente en el centro de Europa, la vida se hacía en la calle y, los mercados eran las redes sociales de la época. La costumbre de tomar vinos calientes en los mercados se convirtió en tradición y más concretamente, en los mercados navideños ya que empezaba el Adviento en los fríos meses de noviembre y diciembre. Claro, a más frío, menos gente en la calle y, los hábiles comerciantes daban vino calentito a los clientes para mantenerlos escuchando su perorata de venta.

El glüwein está presente en muchos países del centro y del norte de Europa, aunque, en los países escandinavos lo conocen con el nombre de glög y han sido muy prácticos y lo comercializan en botella ya hecho. Pero la gracia es elaborarlo uno mismo, así que os voy a contar una "receta" partiendo de la base que recetas hay muchas y es una cuestión de gustos.

Cómo se prepara el vino caliente (glög o glüwein)

Ponemos una cacerola vacía a calentar y añadimos unas cuantas piezas anís estrellado, una caña de canela, unos cuantos clavos de olor y cascara de naranja y limón. Le damos vueltas calentándolo y veremos cómo van apareciendo unos espectaculares aromas. Añadimos un litro de vino tinto (o medio de blanco y medio de tinto) y dejamos que empiece a hervir y dejaremos que el alcohol evapore un poco. Después añadiremos azúcar o miel al gusto para darle un toque dulce moviendo hasta que se disuelva y homogenice. Nos llenamos una taza. Ponemos en Netflix Juego de Tronos desde el capitulo piloto y vemos como se acerca el invierno.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos
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