¿Por qué tomar vino? ¿Por qué elegir un vino natural? ¿Hay diferencias con un vino ecológico?

Miércoles 09 de Octubre de 2019

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Somos seres muy complejos y nuestra alimentación debe adaptarse a la complejidad de todo lo que sucede en nuestro cuerpo.

El vino es un alimento que si se consume en su justa medida tiene un poder beneficioso.

Pero debemos tener  en cuenta diversos factores:

El resveratrol

Es el polifenol más importante en la lucha contra el cáncer. La concentración de polifenoles del vino es variable, con un promedio de 2,5g/l en el caso del vino tinto y 0,16-0,30 g/1 en el blanco.

Por tanto, el vino contiene resveratrol e inhiben el factor NF-KB ¿Pero qué es el NF-KB?

El NF-KB es un complejo proteico que controla la transcripción del ADN y está implicado en la respuesta celular frente a estímulos como el estrés, radiación ultravioleta y antígenos bacterianos o virales entre otros.

Las concentraciones altas o la activación excesiva del factor nuclear kappa B pueden producir trastornos inflamatorios, como el asma y la colitis ulcerativa, y trastornos autoinmunitarios como la artritis reumatoide.

Se encarga de llamar a todos los macrófagos de nuestro cuerpo para que trabajen para el cáncer, creando así más y más inflamación.

La quercetina

La quercetina es uno de los flavonoides más potentes para inhibir al cáncer. Un estudio realizado con células en cultivo mostró que la quercetina y el resveratrol combinados inhiben la producción de células adiposas.

Además de resveratrol, en el vino y en las uvas, hay otros compuestos: fenólicos (ácido cumarínico, cinámico, ferúlico...) y flavonoides (catequinas, quercetina...). Estas sustancias tienen efectos antiinflamatorios, antioxidantes, antimutagénicos y anticarcinogénicos.

Guau!!! Entonces el vino es la panacea!!!! Pues NO.

El vino tiene que tomarse con moderación, ya que existen diversos factores dañinos si se toma en exceso:

El alcohol es uno de los principales de riesgos para nuestra salud. Para metabolizar el alcohol necesitamos contar con la acción de una enzima llamada aldehído deshidrogenasa. Entre las poblaciones que no poseen esta enzima o la poseen de forma deficitaria, como por ejemplo los orientales y muchas mujeres, el riesgo de cáncer de esófago atribuible al alcohol es mucho mayor.

El Anhídrido de Sulfuroso o Dióxido de Azufre es un conservante químico que se añade a muchísimos alimentos y bebidas. Podemos encontrarlo con otros nombres como "sulfitos", "SO2", o las famosas "E220 a E228".

En la elaboración del vino se justifica su utilidad por ser antioxidante, fungicida, bactericida, se emplea para evitar oxidaciones en el vino y para controlar industrialmente los distintos procesos que ocurren desde que entra la uva en bodega hasta que se convierte en vino.

Las consecuencias para la salud es que  puede llegar a ocasionar reacciones adversas en asmáticos, dolor de cabeza, irritación gastrointestinal, o incluso reacciones cutáneas.

Por eso, existe unos reglamentos que obligan a restringir su uso en Bodega:

Los niveles permitidos de sulfitos son:

·        SO2 total permitido en vinos convencionales: máximo 200 mg/litro (Reglamento CE Nº 606/2009 de la Comisión de 10 de julio de 2009 que fija las prácticas enológicas autorizadas).

·        SO2 total permitido en vinos certificados como ecológicos: máximo 150 mg/litro (Reglamento de Ejecución (UE) Nº 203/2012 de la Comisión de 8 de marzo de 2012 sobre prácticas en el vino ecológico).

·        SO2 total permitido en vinos naturales: 20 mg/litro. Esta cantidad permitida no está regulada, se trata de un máximo comúnmente aceptado y lo más habitual es que en los vinos naturales NO se añadan sulfitos.

¿Por qué elegir un vino natural?

Cuando hablamos de vinos naturales entendemos que no llevan sulfitos añadidos.

A veces, cuando se analiza un vino natural es posible que se detecte su presencia en cantidades insignificantes, pese a que no se hayan añadido sulfitos en la elaboración.

Pero ¿por qué se detectan sulfitos si no se han añadido en la elaboración? En primer lugar, debemos tener en cuenta que hay métodos de análisis con márgenes de error de 5, 10 y hasta 15 miligramos/litro. En estos casos lo que se detecta es SO2 Combinado, no libre, y que por lo tanto no es activo y menos, perjudicial.

En cualquier caso, las causas de detectarse sulfitos en un vino en que no se han añadido podrían ser:

·        Por el azufre usado en la viña como fungicida: si hay pocos tratamientos la cantidad podría ser inapreciable e inocua (

·        Por condiciones ambientales o características del terreno: la cantidad sería más o menos alta según cada caso.

·        Por el uso de sulfuroso en la limpieza y desinfección de barricas. Aquí, si las concentraciones fueran muy altas, sería casi como hablar de SO2 añadido.

Llama la atención que a pesar de que el vino es considerado un alimento, está excluido por la UE de la obligatoriedad de indicar la lista de ingredientes en su etiqueta (según la DIRECTIVA 2000/13/CE DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 20 de marzo de 2000 (Art. 6.3)). Lo único que se exige a los vinos que indiquen es la presencia de determinados ingredientes que pueden causar alergias o intolerancias:

·        "Contiene sulfitos" (dióxido de azufre/sulfitos/SO2, siempre que esté presente en concentraciones superiores a 10 mg/litro).

·        Mencionar la presencia de "huevos y productos a base de huevo" o de la "leche y sus derivados". Esto se menciona en los vinos elaborados a partir de 2012.

¿Hay diferencias entre un vino natural y un vino ecológico?

Vinos certificados como ecológicos

El cultivo ecológico de la uva está regulado desde hace años por la UE, pero no su transformación en vino: por eso en las botellas antes ponía "vinos procedente de uvas de agricultura ecológica".

En la bodega se lleva a cabo la transformación del mosto en vino teniendo permitido utilizar toda la química permitida por la UE, sin estar obligados a informar sobre ello (el vino está exento por la UE de informar sobre sus ingredientes).

Desde 2012 la UE ya ha regulado la elaboración del vino ecológico y por eso ya podemos encontrarnos etiquetas que digan: "vino ecológico".  Ahora bien, resulta que esa regulación permite prácticamente casi todos los aditivos que llevan los vinos convencionales. En la lista de aditivos dicen que éstos deben ser de origen ecológico "si están disponibles", pero.... ¿y si no lo están?

Según el Reglamento de Ejecución (UE) nº 203/2012 de la Comisión (8 de marzo de 2012), éstos son los productos y sustancias autorizados para su uso o adición en los productos ecológicos del sector del vino (...): aire, oxígeno gaseoso, celulosa, tierra de diatomeas, nitrógeno, anhídrido carbónico (también llamado dióxido de carbono), argón, levaduras, fosfato de diamonio, anhídrido sulfuroso, diclorhidrato de tiamina, bisulfito de potasio o metabisulfito de potasio, carbones de uso enológico, gelatina alimentaria, materias proteicas de origen vegetal procedentes de trigo o guisantes, cola de pescado, albúmina de huevo, taninos, caseína, caseinatos de potasio, dióxido de silicio, bentonita, enzimas pectolíticas, ácido láctico, ácido l(+) tartárico, carbonato de calcio, tartrato neutro de potasio, bicarbonato de potasio, resina de pino carrasco, bacterias lácticas, ácido l-ascórbico, nitrógeno, ácido cítrico, ácido metatartárico, goma arábiga, bitartrato de potasio, citrato de cobre, sulfato de cobre, virutas de madera de roble, alginato de potasio, sulfato cálcico.  Si esta lista es amplia en el caso de los vinos ecológicos, es mucho más larga en el caso de los convencionales. En este segmento encontramos varias macrobodegas con millones de botellas que fabrican "vinos ecológicos" certificados como tal. Esto es la industrialización del ecológico.

Vino natural

Vino natural es el vino obtenido con la mínima intervención posible en todos los procesos (cultivo, recolección, elaboración, transformación).  Son vinos elaborados por pequeños productores y sin aditivos de ninguna clase y en ninguna fase del proceso. Sólo única y excepcionalmente pueden contener sulfitos en cantidades muy limitadas, normalmente

Consejos

El consumo de una copa al día proporciona protección a nuestro corazón y nuestras neuronas. Más de una copa de vino tinto al día puede aumentar el riesgo de cáncer como ya hemos visto.

El consumo de vino tinto durante las comidas sólo es útil para prevenir el cáncer si se acompaña de una dieta rica en verduras, éstas neutralizan los radicales libres originados por el alcohol y los polifenoles del vino pueden ejercer su efecto protector. Sin embargo, si tomas una dieta rica en grasas trans, omega 6 y carne, no sólo no neutralizas los radicales libres, sino que generas muchos más (hasta diez veces más que si se consume junto a una dieta rica en folatos, presentes en las verduras.

Puede ser útil para prevenir el cáncer y las enfermedades cardiovasculares consumir una copa de vino tinto ecológico al día con la comida o, mejor aún, utilizarlo para cocinar. Al cocinar el vino, el alcohol se evapora al superar los 80°.

Parte de la información de este post ha sido sacada de:

Mis recetas anticáncer. Odile Fernández

https://www.conasi.eu/blog/consejos-de-salud/vino-natural-y-vino-sin-sulfitos/

https://www.conasi.eu/blog/consejos-de-salud/que-es-un-vino-natural-tipos-de-vinos/

Un artículo de Eva Cristina

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