La reutilización de las botellas de vino

Javier Campo

Viernes 12 de Abril de 2019

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Al igual que ocurre con las botellas de refrescos o de cerveza, las botellas de vino pueden reutilizarse contribuyendo a la disminución de residuos con un sistema sostenible

Hace unos días, como socio de una Asociación de Sumilleres, recibí una circular con una propuesta que me removió un poco el estómago ya que no prestamos demasiada atención a depende que cosas en medio del glamur de las palabras poéticas y los paisajes bucólicos que siempre suelen acompañar a la sumillería.

Resulta que estamos hablando de que si la naturaleza, que si los productos químicos en el cultivo, que si el impacto en el paisaje, que si la huella del carbono, el cambio climático,...

Participamos activamente en la clasificación de residuos y todos nos sabemos los colores de los contenedores, etc. Pero resulta que, a la hora de desechar las botellas de vino, van al contenedor del cristal y de allí pasarán a una planta donde después de un largo proceso, se funde de nuevo y se crean nuevas botellas. Así a groso modo para simplificarlo.

Sin embargo, las botellas de cerveza o de refresco son reutilizadas una y otra vez hasta que se rompen o se requiere de nuevo su "reconstrucción". Si nos paramos a pensar, hacer lo mismo con las botellas de vino no resultaría tan descabellado.

Para ello, consumidores, bares, restaurantes, bodegas, distribuidores y tiendas pueden dar un paso adelante contribuyendo a no tirar las botellas al contenedor verde y guardarlas a la espera de la recogida para su lavado y reutilización.

Este es un proyecto piloto que verá la luz en Catalunya a partir de junio de 2019 y que más o menos evitará que unas 45 toneladas (unas 100.000 botellas) pasen a ser trocitos de cristal y deban ser fundidas de nuevo (o no). Se espera poder ampliarlo a otras regiones vitivinícolas de España y Europa.

El proyecto se llama "reWINE" y en él participan entes administrativos y privados con la financiación de un Fondo Europeo de apenas 1 millón de euros (lo cual es un poco penoso) teniendo en cuenta lo que mueve el negocio del reciclaje.

Después de más de 35 años en la restauración guardando botellines de Coca-Cola, Font Vella y de San Miguel, la verdad es que no me supone ningún esfuerzo extraordinario el guardar las botellas de vino en lugar de tirarlas al container. Ahora solo falta que "alguien" tenga el valor de implantar éste sistema y que el poder de las recicladoras no frene un sistema que, si funciona con otras bebidas, puede hacerlo sin duda, con el vino.

Javier Campo
Sumiller y escritor de vinos

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