6 millones de euros en una tecnología única en España que consigue alimentos 'frescos descongelados'

El sistema congela la materia orgánica de manera rápida y sin la formación de cristales de hielo en el tejido celular

Editorial La Capital

Martes 14 de Junio de 2011

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El sistema congela la materia orgánica de manera rápida y sin la formación de cristales de hielo en el tejido celular

Norio Owada es el inventor de un revolucionario sistema de congelación denominado Cells Alive System (CAS) que permite mantener las cualidades sensoriales y nutritivas de los productos con temperaturas más bajas y en un tiempo menor que el método tradicional, incluso después del descongelado.

Owada visita la empresa Nietos Ares

Investigadores estudian su empleo en el campo de la medicina para la conservación de órganos humanos

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Ayer visitaba las instalaciones de la empresa Nieto Ares S.L., ubicada en el polígono de Sete Pías (Cambados), que implantará su método en un armario de congelado, siendo la primera firma española en emplearlo y de las pocas en Europa.

Se dedica al transporte y tiene una sala de procesado de pescado congelado que sirve al mercado nacional e italiano, con más de 2.500 toneladas al año. Prevé invertir 6 millones de euros en este proyecto que le permitirá producir 40 toneladas diarias.

Owada y el ingeniero Ryozo Hosokawa revisaron ayer, junto a los directivos de la firma, la máquina que se dotará con unos generadores de energía CAS para producir un campo magnético que envuelva la zona de congelación.

Sólo está parte supone una gran inversión, el propio inventor hacía mención a la necesidad de contar con respaldo financiero pero, al mismo tiempo, exponía que da un valor diferenciador al producto. En concreto tendrá un coste inicial de 1,5 millones para lo que Nieto Ares cuenta con una ayuda de la Consellería do Mar de más de 900.000 euros.

Eso sí, "no es magia, la materia prima ha de ser de calidad", añadía Norio Owada. Y es que, se podría decir que con este sistema se puede revivir un producto pero si en su estado fresco no tenía grandes cualidades, el sistema CAS no lo va a mejorar.

Lo que propone el invento japonés, cuya primera patente se realizó hace 30 años pero que ha ido mejorando, es emplear ondas electromagnéticas combinadas con el frío mecánico. Se genera una vibración de baja frecuencia en las moléculas de agua que componen el alimento que, junto a la rapidez del proceso, evitan la formación de cristales de hielo de tamaño suficiente como para dañar el tejido celular, lo contrario a lo que sucede con el sistema tradicional.

Gracias a esto se conseguiría "un fresco descongelado", es decir, los productos no pierden sus cualidades de forma, color, así como el sabor, además de poder congelar en menos tiempo, dando mayor rentabilidad a las empresas.

Es algo revolucionario que ya está implantado en América y en otros países europeos. De hecho, según relataba ayer Owada, Francia fue fundamental en el nacimiento del sistema que empezó por la congelación de pastelería. No obstante, se estudia su uso en otras aplicaciones como las médicas. De hecho, un buen número de investigadores estudian su empleo en la conservación de órganos humanos.

El emprendedor japonés augura unos buenos resultados en la firma, haciendo mención a su proximidad con el mar que, sumado a la rapidez de su sistema, permitiría congelar los productos en un tiempo muy corto y por tanto sin perder demasiadas cualidades.

Nieto Ares quiere aplicarse para dar salida a los excedentes que muchas veces acaban convirtiéndose en harina por falta de demanda, así como a la falta de determinados productos de temporada. Objetivo que podrían cumplir con este método pues con él se permitiría mantenerlos y venderlos en el mercado con la misma calidad que en temporada. Asimismo, se evitaría que los marineros vieran afectados sus ingresos negativamente cuando en el mercado hay un exceso de producto que tira los precios.

De momento, el empresario nipón se dedica a la implantación en la industria y el uso doméstico aún queda lejano pero todo se andará. Desde el método de congelación rápida de Clarence Birdseye, en 1920, al que el nipón recordó ayer, no había nacido un sistema con tanto potencial, según la revista Forbes que, no en vano, no tardó en llamarle "Mister Freeze".

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