Jueves 10 de Septiembre de 2026
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Hablar de gastronomía en Almendralejo nos lleva inevitablemente a hablar de la D.O. Ribera del Guadiana, de la que Almendralejo es su capital. Cuenta con 12 bodegas con más de 40 marcas en el mercado. Pero también es hablar de restaurantes en los que la cocina de toda la vida se ha respetado de manera reverencial, cuidando el producto de la tierra, ofreciendo siempre calidad y sabor. Lleva al viajero de la mano, de una forma emocional, a esos veranos en el pueblo en los que jugaban en la calle hasta la hora de comer, que era cuando la abuela salía a la puerta de la casa, secándose las manos con el mandil de cuadros y llamando a todos a la mesa...
Ciudad del vino y del cava, nada define mejor la gastronomía de esta localidad que las migas tierra de Barros, a base de pan candeal del día anterior y acompañado de tocino y pimientos secos, ambos bien fritos. El sabor intenso del pimentón es perfecto para combinarlo con una excelente copa de cava de Ribera del Guadiana bien fría, con ese irresistible aroma floral y sabor a manzana verde, que le otorga una acidez característica.
Otro de los pilares gastronómicos de Almendralejo es su jamón. Color intenso, tacto delicado con esa fina grasa y un aroma irresistible. Gozar de ese suculento bocado recién cortado es una carta de amor a los cinco sentidos. Si las migas armonizan a la perfección con el cava de la tierra, el jamón pone ese broche de sabor que muchos buscan y solo unos pocos saben encontrar.
Pero hay más, ¡mucho más! Una rica sopa de tomate con uvas negras y pan frito, un plato de origen tan humilde como sabroso. Toda una carta de amor a la huerta extremeña, a unos productos que no faltaban en todo hogar campesino y cuya sencillez en la elaboración (sofreír cebolla, ajo, pimientos y añadir la pulpa de unos tomates para después cocer con caldo de verduras o ave) ponían de relieve la importancia de la cocina en entornos rurales donde la actividad agropecuaria y vitivinícola no dejaba tiempo para complicadas y enrevesadas elaboraciones culinarias.
El cerdo y sus derivados son el otro gran pilar de la gastronomía de Almendralejo. Un cochinillo a la extremeña con aceitunas negras ha dejado boquiabierto hasta al comensal más descreído. El perfecto balance entre su exterior crujiente y dorado, y su interior tierno y jugoso, es posible gracias a la sencillez en su elaboración, pues no se precisa más que aceite de oliva, ajos, pimienta negra, sal gruesa y vino blanco. Eso sí, paciencia... Las cosas buenas requieren de su justa paciencia.
Porque, al final, el ingrediente estrella de la gastronomía de Almendralejo es ese, ni más ni menos ¡Paciencia! Las recetas de toda la vida, con ingredientes de cercanía, de lo que había en los hogares humildes. Un producto local de excelente calidad, sumado a un vino y a un cava con personalidad, atrevidos, frescos, aventureros, como son los extremeños...
La oferta gastronómica de Almendralejo ha ido evolucionando manteniendo de manera excepcional sus bases y respetando su esencia. Sus restaurantes y gastrobares, en honor a la verdad, parten con la ventaja de contar con un producto envidiable. Sentarse a la mesa en cualquiera de estos establecimientos es tener la certeza de que no vas a comer, no. ¡Vas a experimentar y descubrir sabores, texturas y aromas que van a embaucar tus sentidos!
Sentarse a la mesa en Almendralejo es iniciar un viaje emocional por cocinas en las que las abuelas y las madres se afanaban por dar de comer a los suyos, con todo el amor, el empeño y la dedicación de quien pone su alma en cada plato, en cada guiso y cada olla, para que cada almendralejense diga sin complejos que "como en Almendralejo no se come en ningún sitio".
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