Sin explotaciones rentables, el campo español pierde capacidad para seguir produciendo

El calor extremo, la falta de relevo, la presión comercial agravan la incertidumbre del sector

Miércoles 09 de Septiembre de 2026

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Sin explotaciones rentables, el campo español pierde capacidad para seguir produciendo

El campo español llega al Día Mundial de la Agricultura, que se conmemora este miércoles, 9 de septiembre, con tres asuntos en primer plano: el efecto del calor extremo y de las tormentas sobre las cosechas, la falta de relevo profesional y de mano de obra, y la presión comercial ligada a la geopolítica. Los datos oficiales y las posiciones de las principales organizaciones agrarias, recogidos por EFE, coinciden en una idea: sin explotaciones rentables, el sector pierde capacidad para sostener la producción y atraer nuevos agricultores.

España cuenta con 16.707.636 hectáreas de tierra de cultivo y unas 787.200 personas trabajan en la agricultura, de acuerdo con las últimas cifras oficiales. El Gobierno cifra en 21.718 las altas en la Seguridad Social vinculadas al campo dentro del proceso de regularización, el 9% del total de afiliados incorporados por esa vía. Aun así, las organizaciones del sector insisten en que siguen faltando trabajadores en muchas campañas y que hacen falta fórmulas estables para cubrir esa necesidad.

El empleo ofrece una señal positiva en un verano complicado. La agricultura fue en agosto la única actividad en la que bajó el paro, con una caída del 1,3%. Ese dato convive, sin embargo, con un problema de fondo que lleva años sin resolverse: la edad media del sector. El 39,56% de los perceptores de la Política Agrícola Común, la PAC, tiene más de 65 años, mientras que los menores de 40 años no llegan al 9%. Esa diferencia explica buena parte de la preocupación del sector por la continuidad de muchas explotaciones en los próximos años.

El clima ha añadido presión en la recta final del verano. Agroseguro sitúa agosto como el mes con mayor siniestralidad de la historia del seguro agrario por la intensidad de las tormentas de granizo. Los daños afectan a 54.600 hectáreas de cultivo aseguradas y las indemnizaciones previstas alcanzan los 50 millones de euros. A esa factura se suman los incendios, que han arrasado más de 116.500 hectáreas agrícolas en la última década.

La exposición al comercio exterior también condiciona la situación del campo. En el último año móvil, las exportaciones agroalimentarias ascendieron a 77.193 millones de euros y las importaciones a 60.193 millones, con un saldo comercial positivo de 17.000 millones. Ese superávit, no obstante, se ha reducido un 11,4%, un dato que refleja hasta qué punto las decisiones políticas y comerciales fuera de España repercuten en un sector muy orientado a la venta exterior. Entre las partidas con más peso figuran las frutas de hueso y el aceite de oliva.

Cooperativas Agro-Alimentarias sitúa el relevo profesional entre sus principales preocupaciones. La organización sostiene que no se trata solo de una cuestión de edad, sino también de capacidad productiva, porque la entrada de nuevos agricultores determina quién producirá los alimentos en los próximos años. También reclama disponibilidad de trabajadores y mecanismos que permitan su incorporación de forma ordenada, estable y con garantías. A ello añade la necesidad de disponer de más herramientas para adaptarse al cambio climático e introducir mejoras en las explotaciones.

Asaja resume su posición en una frase: “sin rentabilidad no hay futuro”. La organización pide una PAC fuerte, bien dotada y con menos burocracia. También pone en valor el papel de los trabajadores extranjeros, a los que considera esenciales para entender el funcionamiento del campo español y parte de la solución a la falta de mano de obra. Para Asaja, el relevo generacional es el principal problema estructural de la agricultura y exige que las ayudas den prioridad a los jóvenes. En materia climática, su planteamiento pasa por más soluciones y menos restricciones o sanciones.

COAG centra sus demandas en la necesidad de que las administraciones aporten certeza sobre los precios, el funcionamiento de las ayudas y la respuesta frente al cambio climático. La organización valora de forma positiva la regulación de trabajadores extranjeros, aunque considera que esa medida debe ir acompañada de formación y alojamientos. También reclama prioridad para los jóvenes en el acceso a la tierra y a las ayudas, una petición que coincide con la preocupación general del sector por la renovación de titulares en las explotaciones.

UPA insiste en otra idea que conecta con la falta de relevo: “sin productores no hay producto”. La organización defiende que la agricultura y la ganadería familiar ocupen un lugar preferente en las políticas públicas y sostiene que el cambio climático complica cada vez más la planificación de una campaña, la decisión de invertir o la elaboración de previsiones. A su juicio, la incorporación de nuevos profesionales debe incluir a personas de todos los orígenes, también de origen migrante, si se quiere asegurar la continuidad del tejido productivo.

Unión de Uniones vincula igualmente el futuro del campo a la rentabilidad de las explotaciones. Reclama precios que cubran los costes de producción, una PAC sólida y recursos para invertir en agua y modernización. La organización recuerda que cada sequía, inundación o episodio extremo repercute de forma directa en la cuenta de resultados de los agricultores. También pide que Europa proteja su modelo agrario con cláusulas espejo y controles, y sostiene que para incorporar jóvenes no bastan las ayudas económicas: hace falta facilitar el acceso a la tierra y a la financiación.

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